El Ayn (letra 16 de la cábala)

La decimosexta letra-fuerza es el Ayn. Representa la transición entre el ciclo de la Tierra que ha finalizado con el Samekh y el nuevo gran ciclo que comienza con el elemento Fuego. Esta transición es la más dolorosa a que pueda verse sometido un ser humano. Hemos visto que el Daleth (4), el Heith (8) y el Lamed (12) representaban también una transición, pero se trataba en ellas del acceso a un mundo superior y el hombre abandonaba sin pena algo que ya no podía satisfacerle, con la esperanza puesta en algo mejor...

Aquí, con el Ayn, se trata de abandonarlo todo, porque el espíritu no puede heredar la materia. Lo que hace el Ayn es incorporar al gran cielo que empieza los valores morales y la quintaesencia de las experiencias vividas en el ciclo que termina.

En el cielo zodiacal, el Ayn corresponde a la transición entre Virgo y Aries. En el orden sefirótico, corresponde a Netzah en su segundo período de manifestación, que corresponde a la interiorización de la belleza, de modo que el Ayn recoge toda la esencia de un gran período experimental y toda la belleza de un centro de vida en el que repercuten las esencias de los Séfiras de arriba, solicitando su entrada en el mundo de formación, en el que todo adquiere una forma precisa y un contorno definido.

En la tabla alfabética, el Ayn se sitúa debajo de Zaín. Vimos que el símbolo del Zaín (7) es una flecha disparada a todos los blancos posibles. El Ayn representa el objetivo sublime de esa flecha, el punto en que debe dar la diana, orientando los deseos múltiples hacia la espiritualidad.

En el Tarot, el Ayn está representado por la lámina nº 16, que lleva el nombre de la Torre Fulminada. En ella vemos una torre decapitada por un rayo y dos personajes que se encontraban en la cima son precipitados al vacío. La escena expresa con bastante propiedad lo que hemos apuntado sobre el Ayn.

Si la Torre Fulminada aparece en tu juego, interprétala en el sentido de que tus objetivos materiales se verán abortados, fulminados por la intervención de una fuerza no prevista. Una empresa material ha llegado a su límite y, una de dos, o bien renunciarás a ella voluntariamente, desinteresándote y desligándote de todo compromiso, de toda propiedad, o bien las circunstancias te obligarán, dolorosamente, a esa renuncia.

Un período de experiencias llega a su ineluctable fin y debes saber comprenderlo y amoldarte a las exigencias de esa nueva etapa que se manifiesta con fuerza. Mira hacia la espiritualidad, haz examen de conciencia y despréndete de los valores nuevos que representa el Ayn. Bájate de la torre de tus posesiones materiales antes de que las circunstancias te obliguen a un dramático abandono.
Kabaleb
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El Phé (letra 17 de la cábala)

La decimoséptima letra-fuerza es el Phé. El Phé está libre de toda dependencia zodiacal y puede decirse que es una creación enteramente sefirótica. En la tabla de letras hebraicas, vemos que el Phé se sitúa debajo del Heith (8), del cual dijimos que representaba la inspiración por cuanto unía la plenitud de los sentimientos con un pensamiento en ciernes.

Si el Heith es la inspiración, el Phé es el soporte material con el que manifestarla, es decir, la palabra... Es curioso constatar que el signo de la palabra aparece ahí donde las fuerzas zodiacales han dejado de ejercer su prerrogativa creadora y ello nos induce a pensar que, en el anterior período de manifestación, cuando los señores del zodíaco fueron los creadores de un sistema solar, tal vez las entidades en evolución en aquel tiempo no utilizaran la palabra y que ésta sea una conquista del actual día de manifestación.

El Phé es el verbo creador a nivel humano. En el cielo sefirótico, corresponde a Hod en su segundo ciclo, y si en el primero Hod-Mercurio comunicaba al Heith sus cualidades negativas, como He que es del mundo cabalístico de formación, en este segundo ciclo le comunica las cualidades Vav o, mejor dicho, el Phé es el Vav de Hod, el que participa de una manera activa a la revisión del universo, no contentándose con formular una crítica sobre el funcionamiento de las cosas, sino utilizando la palabra para cambiarlas.

En el Tarot, el Phé está representado por la lámina nº 17, que lleva el nombre de la Estrella. En ella vemos a una mujer rubia, desnuda, con la rodilla izquierda en el suelo, derramando los fluidos contenidos en dos jarras sobre la superficie de la tierra: son los contenidos del cuerpo mental y del cuerpo de deseos que Hod, en el mundo de formación, proyecta sobre la realidad material para fecundarla.

Hasta la letra 16, las fuerzas expresan un estado de la energía que desde el Aleph se ha ido degradando hasta el Samekh, para retornar a su estado primordial con el Ayn. A partir de la letra-lámina 17, las fuerzas expresan una cualidad, una facultad del ser.

Así pues, si la Estrella aparece en tu juego, interprétala como un don que ha de caer sobre ti: el don de la locuacidad, de la dialéctica, de la palabra creadora. Significa que podrás convencer a tu auditorio, que podrás persuadirlo. Significa que la razón y la lógica es una fuerza activa que ha de permitirte comprender y esclarecer las situaciones que vives. Significa que nada se hará en tu vida sin la ayuda de lo razonable que hay en ti y, en este caso, lo razonable será lo justo, o sea, el exacto término medio entre lo necesario que viene de arriba y lo posible que viene de abajo.
Kabaleb
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El Tsade (letra 18 de la cábala)

La decimoctava letra-fuerza es el Tsade. Vemos en la tabla que el Tsade se sitúa al final del segundo ciclo sefirótico, correspondiente a Yesod-Luna, el centro productor de imágenes. Las primeras nueve letras representan en conjunto la fase Yod, auspiciada por Kether, y en ella asistimos al despliegue de la voluntad, creadora de todas las cosas.

El segundo ciclo de letras, que van de la 10 a la 18, representan, en conjunto, la fase He, auspiciada por Hochmah, en la que la sabiduría-amor instituye en los deseos de la semilla de la voluntad. La siguiente etapa, el Vav, será de formación, actuando sobre la realidad física...

El Tsade, encontrándose en la etapa final de la interiorización, es, por así decirlo, la puerta por la que lo de dentro se vacía hacia fuera, o sea, que el Tsade anuncia la aparición de fenómenos en el terreno físico.

Al hablar del Teith (9) dijimos que representaba la mujer, compañera del hombre. Siendo, pues, el Teith el eterno femenino, el Tsade representa la madre, portadora del fruto de próxima exteriorización, de modo que, en un sentido amplio, el Tsade anuncia la facultad de dar a luz.

En el Tarot, el Tsade está representado por la lámina nº 18, que lleva el nombre de la Luna. En ella vemos una imagen de la Luna con dos perros ladrándole, mientras en un estanque el cangrejo lunar anuncia la existencia de una vida subterránea. Es una carta que no goza de buena reputación en el terreno mántico y, por lo que acabamos de decir, se comprenderá por qué, ya que anuncia algo escondido que, al parecer, modificará la situación.

No es que ese algo tenga que ser necesariamente malo pero, dado que no somos ángeles, dado que nuestro estado evolutivo es aún mediocre, es razonable pensar que lo que hemos estado interiorizando y que por fin va a salir no será un fruto muy apetecible.

Si la Luna aparece en tu juego, interprétala en el sentido de que la situación que estás viviendo oculta algo, o sea, que en el asunto objeto de la consulta no hay sinceridad, por cuanto las palabras o la situación en sí están preñadas de algo que no aparece, pero que aparecerá de inmediato para hacer las cosas distintas. Teniendo esto en cuenta, la interpretación que deba darse a la carta será positiva si el contexto del presagio es negativo y, viceversa, negativa si el presagio anuncia un hecho positivo, puesto que la cosa oculta que aparecerá modificará la situación.

En todo caso, la carta anunciará algo que inevitablemente ha de ocurrir, puesto que ya hemos visto al estudiar el séfira Yesod cómo éste es un simple colector de impulsos emanados de los demás séfiras, de modo que la imagen que forma ya no puede modificarse y se manifestará en la vida como circunstancia emanada del interior de la persona.
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El Qof (letra 19 de la cábala)

La decimonovena letra-fuerza es el Qof. Con ella se produce un nuevo retorno a la unidad, ya que 1 + 9 = 10. Se inicia así el tercer ciclo de letras, regido globalmente por Binah. El Qof, como el Yod, corresponde a Malkuth-Kether. El soplo primordial del Aleph se ha interiorizado en el Yod, y en el Qof es fuerza expansiva controlada, creadora de un nuevo universo...

Si en el Yod, Kether y Hochmah colaboran, uno para prestarle su fuerza expansiva y el otro para fijarla en el interior, en el Qof se encuentran activas las virtudes de Kether, que lo rige, y las de Binah, rectora del tercer ciclo, es decir, la semilla productora de todas las cosas y el receptáculo fecundo que ha de producirlas.

La forma latina de la letra Q es la expresión gráfica de este proceso generativo, ya que en ella encontramos el falo que penetra en el círculo que representa la matriz cósmica. Así pues, el Qof recoge la fuerza que en el Aleph se desparrama en todas direcciones y la proyecta hacia un objetivo concreto. El Qof es un Aleph en fase Vav y, como tal, como fuerza dependiente de Binah, tendrá que reducir la intensidad de su luz para expresarse en el mundo material.

En el Tarot, el Qof está representado por la lámina 19, que lleva el nombre de: el Sol. En ella vemos un Sol que derrama unas gotas de rocío-maná sobre la tierra, donde se encuentran dos niños inocentes, imagen de la inocencia reconquistada tras el período de cristalizaciones emotivas, que termina con el Tsade. La imagen no puede expresar mejor las ideas que desarrolla el Qof, puesto que el Sol, desde la perspectiva de nuestra tierra, es el centro productor de toda vida.

Si el Sol aparece en tu juego, interprétalo como una necesidad de crear, de proyectarse hacia el mundo material para que florezcan en él muchas cosas. Expresa la necesidad imperiosa de alumbrar un nuevo mundo, de tener hijos, de crear empresas, de dar sus energías para que todo lo subyacente pueda manifestarse con fuerza y vigor.

Anuncia, pues, un período de prosperidad sin precedentes, un período de grandes e importantes realizaciones en el que se van a exteriorizar los poderes acumulados a lo largo de la existencia. Así pues: poder creador, poder regenerador, poder restablecedor de la salud de los organismos enfermos, comienzo de la fase expansiva.

Notemos que el Qof es la letra que encabeza la palabra Cábala, que a efectos sonoros se escribe indistintamente con C o con K, pero cuya ortografía correcta es Qábala, que se traduce por tradición. Vemos así que esa tradición no es una simple transmisión del conjunto de leyes cósmicas, sino que es también una Creación en el más elevado sentido de la palabra.
Kabaleb
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El Reisch (letra 20 de la cábala)

La vigésima letra-fuerza es el Reisch. Por su situación en la tabla vemos que el Reisch es la tercera fase del Beith, la cual, siendo la primera fuerza He (porque está en 2ª posición), encuentra en el Khaf su Vav y en el Reisch su segundo He-Yod. Diremos, pues, que en el Reisch la fuerza espiritual acumulada en el Beith renace en forma de semilla productora de un nuevo universo...

En el Reisch, el ser toma conciencia de la vida divina. A través de los diecinueve estados anteriores, ha ido acumulando experiencias, ha adquirido virtudes que lo han acercado a la fuente primordial de la vida, pero es en el Reisch cuando la divinidad penetra conscientemente en él como semilla productora de una forma de vivir que, a partir de ese punto, ha de ser radicalmente distinta.

Si en la etapa anterior, la del Qof, el individuo descubría sus poderes, ahora le serán ofrecidas las circunstancias en las que utilizarlos.

Al tercer día resucitó, dicen las sagradas escrituras: el Reisch representa ese tercer día, en el tercer ciclo, en el que lo que parecía muerto resucita, en el que todo cobra una nueva vitalidad. Lo que en el Beith estaba profundamente enterrado en el inconsciente del individuo, aquello que empezó a exteriorizarse en el Khaf de una manera mundana, es en el Reisch resurrección de la espiritualidad, manifestándose como la semilla que redimirá el mundo, es decir, nuestro pequeño mundo personal.

La fuerza regeneradora del Reisch rendirá caducos los valores por los que se guiaba nuestra vida y entronizará un nuevo sistema de valores. Aquí, el hombre profano baja a la tumba y resucita de ella la personalidad sagrada. En las antiguas escuelas iniciáticas, el Reisch significaba la etapa del gabinete de reflexión, donde se encerraba al neófito, se le despojaba de sus metales y se le invitaba a renacer en un mundo en el que sus monedas ya no tenían curso.

En el Reisch, Binah, regente del ciclo, une sus fuerzas a las de Hochmah, regente de la letra y de esa unión en el tercer ciclo, o sea, el ciclo Vav, resulta que Hochmah devuelve a Binah la luz que ésta le cediera en el estado creativo inicial; de ahí que en ese nuevo mundo renazca la pureza, renazca Abel como fuerza activa, estructuradora del nuevo universo que empieza.

El Reisch es la antepenúltima letra y no es casual que el antepenúltimo genio sea Jabamiah, el que resucita a los muertos, el que regenera y restituye la dignidad a los degradados. Jabamiah es la fuerza espiritual al servicio del Reisch, la que actúa en los momentos desesperados, cuando todo parece irremediablemente perdido.

En el Tarot, el Reisch está representado por la lámina nº 20, que lleva el nombre del Juicio. En ella vemos cómo un Ángel toca la trompeta y tres muertos salen de sus tumbas, expresando así el proceso que acabamos de describir. Si el Juicio aparece en tu juego, interprétalo en el sentido de un cambio total en la valoración que el individuo da a las cosas. Se producirá en él una necesidad de desprenderse de lo material para vivir plenamente la espiritualidad. No será el cambio obligado, impuesto en la lámina. 16 por la política de Ego, sino que habrá aquí una plena adhesión de la personalidad mortal a su instancia superior. Abandono, pues, de lo mundano y resurrección de la naturaleza espiritual. La regeneración y restablecimiento de la salud, que en la lámina anterior era un potencial de cara a un futuro próximo, aquí es un presente.
Kabaleb
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El Schin (letra 21 de la cábala)

La vigésimo primera letra-fuerza es el Schin. Por su situación en la tabla de letras, vemos que el Shin es la tercera fase del Ghimel, que representa ese estado de las energías en que la acción divina se exterioriza a través del hombre, utilizándolo como marioneta inconsciente.

Así tenemos que, si en el Reish la semilla de la Divinidad es plantada en el hombre, que la acepta con plena conciencia de su misión redentora, en el Schin se produce la tierra del sacrificio, es decir, constituye el receptáculo en el que esta semilla ha de crecer y tomar vida...

En los misterios cristianos, las tres últimas letras representan las siguientes fases: Qof, nace el ser puro, cuyos hombros han de aguantar al redentor del mundo; Reish, el ser predestinado toma conciencia de su misión y prepara su cuerpo para la labor liberadora; Schin, Cristo entra en Jesús y la naturaleza divina y humana colaboran conjuntamente en la salvación del universo material. El proceso evolutivo Ghimel (3), Lamed (12), Schin (21), será: Dios opera en el inconsciente del hombre (3); el hombre busca su divinidad sumergiendo su inteligencia en las profundidades de la tierra para descubrir las leyes que mueven el cosmos (12); Dios y el hombre han establecido contacto y ya no hay velo alguno que oculte los misterios: el hombre conoce la Ley y actúa al unísono con ella.

En el Schin, Binah se encuentra doblemente exaltada, ya que, además de ser regente del cielo, es también la rectora de la letra. En los misterios cristianos, Binah es el Espíritu Santo y en las Sagradas escrituras se dice que el niño-Dios nació por obra y gracia del Espíritu Santo. Vemos así lo que esto puede significar.

Cuando Binah, habiendo realizado su obra de creadora del universo material, se ve exaltada con la luz que en un principio retuviera Hochmah, produce el parto espiritual y aparece el ser limpio de pecado.

En el Tarot, el Schin está representado por la lámina que lleva el nombre del Loco. Con esta denominación, los que nos transmitieron el Libro de la Rota quisieron velar el sublime misterio de la encarnación de la Divinidad en el hombre, y así vemos como casi todos los que se han ocupado del estudio del Tarot han escrito infinidad de despropósitos sobre esta lámina, en la que vemos un hombre andando apaciblemente apoyado en un bastón, con un hatillo en el hombro, sin preocuparse de un animalito que le está desgarrando los pantalones.

Insensible a lo que ocurre en las partes bajas de su organismo, con el paquete de sus experiencias a la altura de su cabeza, marcha apoyado en ese bastón, que es el símbolo de la fuerza espiritual (luego veremos, al estudiar los arcanos menores, que los bastos corresponden al elemento fuego).

Si el Loco aparece en tu juego, interprétalo como el anuncio de la manifestación de la divinidad en tu vida. Todo será como debe ser, verás el futuro con soberana lucidez, tu inteligencia brillará y todo cuanto hagas llevará el sello de lo trascendente. Si el Reish significaba un cambio de valores, el Shin indica la irrenunciable vocación de defender los nuevos valores, poniendo fin a todas las empresas materiales.
Kabaleb
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El Tau (letra 22 de la cábala)

La vigésimo segunda letra-fuerza es el Tau (o Tav). Representa el espacio final de la perfección. Se encuentra situada, en la tabla alfabética, en la vertical de Daleth, que representa el fruto de la acción divina sobre la materia humana inconsciente.

Este fruto ha plantado a su vez sus semillas en el Mem y, de lo divino de Daleth y el trabajo humano material de Mem, se pone en marcha ese supremo motor que es el Tau, regido por el paradisíaco Hesed (el 4º séfira del Árbol de la Vida)...

Lo humano y lo divino que le viene por la vertical y por la horizontal (según se mire en la tabla del código hebraico) buscan el Paraíso, no ese Edén material con el que sueñan los hombres en las primeras espirales del sendero, sino ese auténtico Paraíso perdido en el que el ser humano era rey de la Creación y mandaba sobre las demás especies.

El Tau representa la perfección de perfecciones. Tras ella, se produce el retorno a la unidad, el Aleph.

El Tau nos indica que tenemos a nuestra disposición una fuerza que nos impulsará a realizar una obra, a enseñar algo, a calmar nuestra sed interna. Con ella será posible regenerar nuestro mundo, acabar con los apegos y empezar un nuevo camino, el sendero del iniciado

En el Tarot, el Tau está representado por la lámina 22, que lleva el nombre del Mundo. En ella vemos una representación simbólica de los cuatro elementos, con una figura femenina encercada por una corona. Representa el dominio del alma humana sobre los elementos, y si la carta aparece en tu juego, interprétala en el sentido de que tu obra llega a la perfección. Una empresa culmina y esperemos que esta empresa sea la espiritual, puesto que, en el terreno mundano, el Mundo indica que algo ha alcanzado su pleno desarrollo y, por lo tanto, tras esa perfección vendrá su inevitable desmantelamiento y el comienzo de un nuevo ciclo.
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La Cábala y el Código Hebraico

El código hebraico

Introducción

Aleph (1)

Beith (2)

Ghimel (3)

Daleth (4)

He (5)

Vav (6)

Zaín (7)

Heith (8)

Teith (9)

Yod (10)

Khaf (11)

Lamed (12)

Mem (13)

Noun (14)

Samekh (15)

Ayn (16)

Phe (17)

Tsade (18)

Qof (19)

Reish (20)

Shin (21)

Tau (22)
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"¡Más camino y menos Compostela!"

Hace unos días me preguntó mi madre si era verdad lo que había leído en un libro escrito por un conocido psiquiatra: Que lo importante de hacer el Camino, no era llegar a Santiago, sino todo lo que se aprende durante el peregrinaje por la ruta de la estrellas.

Naturalmente, le contesté que así era, y su pregunta me recordó una anécdota que viví en el camino...

Un hospitalero que conocí en el albergue de Ventosa (Logroño), hace unos años, y que resultó que había nacido en mi misma ciudad, se había dedicado a hacer carteles y a difundir por la Ruta Jacobea una consigna que decía: “Más Camino y menos Compostela”.

Para los que no lo sepan, la “Compostela” es una especie de certificado que expide en latín la Oficina del Peregrino, al llegar a Santiago, por haber recorrido a pie los últimos cien kilómetros de la Ruta Jacobea.

Miles de personas obtienen cada año su “Compostela” correspondiente -que los acredita como peregrinos que han hecho el Camino “por causa piadosa y devota”- tras haber andado exclusivamente estos últimos cien kilómetros que, a un ritmo normal, pueden hacerse sin dificultad en tres días.

¿Esto es censurable? Claro que no. Nada más lejos de mi intención que censurar esta práctica, cada día más extendida, hasta el punto de que figura en la oferta de agencias de viajes nacionales y extranjeras. Esto ha provocado que un amigo mío haya acuñado la palabra “turigrino” (mezcla de turista y peregrino) para muchos de los que reducen la Ruta Jacobea a estos últimos kilómetros.

El Camino, ya lo hemos dicho, es como la Vida, y cada cual lo recorre como quiere, en el tiempo que considera oportuno, y con la actitud que le da la gana. Sin embargo, si su intención es sólo la de andar los últimos cien kilómetros para conseguir la “Compostela”, se perderá la experiencia y la enseñanza que le ofrece el recorrido completo o más amplio del Camino.

Hay autores, como Juan Pedro Morín y Jaime Cobreros, que dividen el Camino iniciático de Santiago en tres partes: De Roncesvalles a San Juan de Ortega “para asimilarse a los ritmos cósmicos y desprenderse de cargas mentales”.

De Burgos a Astorga, “para terminar de depurarse e iniciar la transformación y regeneración que nos lleva a la muerte iniciática”. Y, por último “desde la subida del Monte Irago –donde se encuentra uno de mis lugares favoritos, la Cruz de Ferro-, en Rabanal del Camino, hasta Finisterre, donde se vive la etapa de liberación”.

Como puede comprobarse, se hace imprescindible vivir todas las etapas para que el peregrino pueda realizar el proceso de transmutación interior que nos ofrece este Camino alquímico. Y la experiencia de este proceso no se puede adquirir andando solamente los últimos cien kilómetros de la Ruta. Por mucho que te den un papel al llegar a Santiago, que certifique tu condición de peregrino.

La meta es el Camino. O, como decía Ángel, el hospitalero que conocí en Ventosa: ¡”Más Camino y menos Compostela”!
Rosa Villada
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Luna nueva angélica de junio

Se activan nuevas energías con la entrada de la Luna nueva, que se produce a 13.34º del signo de Géminis, a las 21.23 horas (hora española) del 3 de junio.

Los ángeles de regencia de la Luna nueva son el 15 Hariel (físico) y el 2 Jeliel (emotivo). Nos ayudarán a regenerarnos, a limpiar impurezas, a encontrar la armonía en medio de los conflictos. Nos facilitarán la comprensión a distintos niveles...

Lo que puede obtenerse de HARIEL:

1º.- Que las mentes torcidas vuelvan a la luz y a la fe.
2º.- Liberarse de los malos hábitos, purificar las costumbres.
3º.- Inspiración, descubrir nuevos métodos en el trabajo.
4º.- Conseguir que la bondad penetre en la mente de las personas.
5º.- Protección contra las falsas creencias.

HARIEL es el 7º de los Querubines y se ocupa en Hochmah de los asuntos relacionados con Hod. Sitúa en nuestra morada nº 15 la esencia llamada Purificación que nos permite blanquearnos por dentro para poder así blanquear a la sociedad. En sus días y horas podremos interiorizar su esencia y ejercer como purificadores de las mentes, la propia y ajenas, puesto que actúa sobre Hod-Mercurio, que simboliza el intelecto.

Se invoca a HARIEL para luchar contra los impíos de la religión. Podemos definir los impíos como unas personas que no se conmueven ante las manifestaciones religiosas. Pero debemos entender éste término en su significado etimológico que es: re-ligare, o sea volverse a unir con el Yo eterno. En este sentido, los impíos son los individuos que han perdido la sensibilidad hacia el toque de cuerdas que viene de arriba. El Yo eterno mueve los hilos y ellos no se enteran, no reaccionan y se encuentran en la misma situación que el paralítico, al que su cerebro le dice: «¡Muévete!», pero la orden no llega a sus piernas. Los impíos a los que se refiere el programa de HARIEL están dentro, son esas tendencias incapaces de oír las órdenes que proceden del Yo superior y que por consiguiente no traducen esa orden en actos. La dinámica del genio lucha pues contra esos impíos e intenta sensibilizarlos respecto a lo de arriba. La misión de HARIEL consiste en restablecer las vías de comunicación entre la personalidad sagrada y la profana, de manera que ésta pueda entender a aquella.

Este genio domina sobre las ciencias y las artes, dice el programa, e influencia sobre los descubrimientos útiles y los nuevos métodos. O sea, mediante la purificación, restablece las relaciones de la personalidad mundana con la eterna, actúa sobre la religión y una vez restablecida esta comunicación, el Eterno se encuentra en condiciones de mandar sobre sus vehículos, inspirándoles el arte y dotándolos para la ciencia. Arte, ciencia y religión son atributos que corresponden a Kether-Hochmah-Binah, y se traducen en Verdad-Libertad-Justicia, estudiadas en el genio anterior. Si guardamos el contacto con nuestro Yo eterno, a través de este cordón umbilical nos vendrá la inspiración para hacer que nuestra vida sea una obra de arte, así como la capacidad de comprender, o sea de hacer ciencia.

Cuando HARIEL actúa y nos purifica por dentro, la purificación se exterioriza y nuestras costumbres cambian. Nuestros hábitos alimenticios se depuran, el tabaco, drogas, alcohol, las pasiones, se desvanecen. Entonces estamos en condiciones de crear. Hacer arte no significa forzosamente que nos instalemos ante una tela y la pintemos. Es nuestra vida la que se convierte en obra de arte, armonizándolo todo a nuestro alrededor, aportando con nuestro vivir belleza, orden y esplendor. La obra de arte externa, la física, en este sentido, puede considerarse como el cadáver del auténtico arte, es lo que aparece cuando el arte no ha podido ser expresado por dentro.

Así vemos como un Wagner es admirado por su obra musical, pero su vida estuvo plagada de tensiones y pasiones, viéndose perseguido y exiliado. Su legado artístico es el testimonio de lo que no pudo ser a nivel interior. El auténtico artista en la vida no suele dejar, salvo raras excepciones, obra escrita o plasmada. No obstante, bien es cierto que algunos artistas han sacrificado su experiencia interna para que el mundo pudiera contemplar su obra externa y encontrar más fácilmente el camino de la evolución personal. Y lo mismo diremos del científico con carné, que es el que no ha sabido percibir por dentro las exactas proporciones de las cosas. Su obra es el cadáver de un conocimiento que no ha logrado ser creador por dentro.

HARIEL influencia los descubrimientos útiles y los nuevos métodos. Hemos venido a este universo a colonizar un espacio virgen, y nuestro Yo eterno es el que posee el potencial, el motor que permite indagar. Todos estamos aquí como robinsones en una isla desierta, tratando de sacar provecho de este mundo material ignorado. Cuando los impulsos provienen de nuestra personalidad eterna, nos conducen a descubrir cosas útiles y a poner en práctica nuevos métodos. En cambio, cuando proceden de abajo, al aparecer escenificados en hechos concretos, nos llevan al descubrimiento inútil. Inútil en lo que se refiere a su aprovechamiento por la personalidad eterna, en vistas a la creación del mundo futuro. Ya sabemos que nuestra divinidad interna rechaza las ofrendas que no son conformes a las reglas divinas.

Así, cuando un ser descubre que puede montar un negocio de drogas, dada la situación material que ocupa, esto puede serle muy útil de cara a su enriquecimiento personal, pero no respecto a la asimilación de la experiencia por parte del Ego Superior. Cuando HARIEL nos ha purificado, trabajamos para el Yo divino y sopla en nosotros un espíritu creador. En la regencia de HARIEL, meditemos sobre el descubrimiento que es fruto de la inspiración y el que emerge de los elementos materiales de nuestra vida.
A la persona nacida bajo la influencia de HARIEL le gustará la sociedad de los hombres de bien; tendrá sentimientos religiosos y se distinguirá por la pureza de sus costumbres. La purificación interna nos conectará con gentes que reflejan esa pureza, e impedirá que las fuerzas de abajo hagan mella en nosotros. Las personas nacidas en las fechas de actuación de HARIEL, contando desde nuestro Sol, serán para nosotros fuentes de purificación.

Lo que puede obtenerse de JELIEL

1º.- Fecundidad
2º.- Restablecimientos de la paz y la armonía conyugal
3º.- Conseguir que los subordinados sean fieles a su rey
4º.- Calmar sediciones y conseguir la victoria ante ataques injustos
5º.- Hacer que abandones las malas costumbres los que se obstinan en vivir sin compartir

Cuenta la leyenda que el creador le pidió a Salomón que le construyera un templo para facilitar la conexión entre él y los seres humanos. Terminada la obra, estando Dios contento y satisfecho por la labor realizada invitó a Salomón a realizar una petición que sería inmediatamente satisfecha. El rey le contestó que sólo deseaba una cosa: sabiduría. Jehová replicó: “puesto que sabiduría quieres, sabiduría tendrás, y por añadidura, todo lo demás”, dicho lo cual lo colmó de bienes.

Jeliel es el segundo de los ángeles de la cábala (es un Serafín) y su esencia principal se llama: Sabiduría.
La sabiduría es realmente un elemento providencial, ya que permite asimilar de una forma abierta la información que recibimos a diario y activa el uso del sentido común, elemento muy práctico en la solución de los enredos cotidianos.

La sabiduría es, ante todo, un elemento útil y las personas representadas por el ángel número dos tienen una predisposición natural a mostrarse útiles en cualquier situación. Es más, buscan ser necesarios y eficaces en su relación con los demás, porque para ellos es una manera de sentirse vivos. Poco importa si su labor es reconocida (aunque siempre resulta agradable que lo sea), ya que lo primordial es haber podido participar en el rescate.

Este ángel es portador de fecundidad en cada una de sus vertientes, bien sea física (facilitando la procreación); emotiva (inseminando con emociones); o mental (ayudando en la creatividad intelectual.)

La persona inspirada o guiada por Jeliel actúa como un faro en el camino, mostrando la senda adecuada y útil a aquellos que han perdido el norte o cuya brújula está tan imantada por los problemas, que siempre marca situaciones negativas.

Los conflictos suelen llevarnos a la desesperación y ésta nos induce a revelarnos contra nuestra propia realidad. Éste ángel ayuda a serenarse, a encontrar el punto de equilibrio necesario para volver a impulsar la voluntad hacia el camino adecuado. En este sentido es un portador de paz. Pero si tenemos en cuenta que la tempestad suele preceder a la calma, las personas que tengan a Jeliel como ángel guardián estarán en continuo movimiento, buscando la manera de soliviantar su fuego interno. Ese trabajo que deberán realizar de forma incesante en su interior les facilitará los recursos para enfrentarse luego a situaciones externas y poder ser de ayuda a los demás.

Numerosos roces de tendencias internas vienen representados en el exterior por los enfrentamientos que tenemos con la pareja. Jeliel será pues un portador de paz conyugal y facilitará los procesos de reconciliación. Aunque es preciso recordar que para arreglar las cosas, primero tiene que haber aparecido el conflicto. Así que este ángel aportará enfrentamientos y al mismo tiempo facilitará las soluciones. Puede parecer un contrasentido, pero nadie mejor que un bombero para apagar un incendio (un especialista en fuegos) y cuanta más práctica tenga, mejor.

El dos es el número de la providencia y cuando entra en juego suceden cosas extraordinarias. Podemos pues afirmar que Jeliel es portador de suerte, de circunstancias propicias para que se cumplan los deseos y las personas que trabajen con él serán afortunadas. Aunque cabe apuntar, que es preciso tener las antenas bien posicionadas para captar los giros favorables del destino. Así, los influenciados por este ángel tendrán facultades para interpretar anécdotas, sucesos cotidianos, para sacar jugo a los acontecimientos, siempre que pongan voluntad en ello.

Jeliel, a través de su sabiduría, facilita la comprensión de situaciones que se presentan como injustas, ya que nada mejor que entender una realidad para poder superarla. El propio conocimiento ayudará a obtener la victoria en los enfrentamientos con enemigos, porque acabarán concediéndonos la razón.

Jeliel está situado en el espacio zodiacal del signo de Aries, el que rige el periodo infantil, nada extraño pues que sus influenciados luzcan un espíritu juguetón y que les guste divertirse.

La inconsciencia o la falta de encorsetamiento de los niños les permite desengancharse de los problemas con suma facilidad y ésta es también una de las cualidades que lucirán los socios de Jeliel.

Los pequeños suelen ser enemigos de la rutina y lo ponen todo de su parte para conseguir alterar las tareas programadas por los mayores. Las personas influenciadas por Jeliel actuarán del mismo modo. Huirán de las colas, de las actuaciones controladas, se saltarán las líneas del suelo que marcan el lugar exacto donde deben esperar y preferirán dar un gran rodeo antes que quedarse enredados en un atasco.
Tristán Llop (Talismanes y Amuletos para una nueva Era)
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Al César lo que es del César

Hace días que quería hacerlo y por fin he encontrado un momento para compartir con vosotros mi experiencia.

Hace seis años presté a unos amigos una cantidad de dinero bastante importante y aunque seguía manteniendo viva la esperanza de que estas personas me lo devolverían, como es lógico, por el tiempo que había pasado desde que se lo presté, no esperaba que al activar mi talismán Vitriolum , esa cantidad de dinero me entrara...

Pero así fue. Lo más curioso es que en ese momento recordé que también había prestado dinero a otra amiga, pero ésta se había ido a vivir a Florida, por lo que pensé que este dinero podía darlo por perdido.

De todos modos, decidí probar y activé el talismán Vitriolum enfocándolo con esa idea a modo de prueba para ver que pasaba y una semana después recibí un correo de esta amiga con un número para que fuera a buscar el dinero que me había mandado por Western Union.

¡¡¡Imaginaos mi entusiasmo!!! Como estaba obteniendo tan buenos resultados, pensé que lo mejor sería que adquiriese otro talismán llamado Venus, que ayuda en el tema amoroso. Pero antes de comprarlo, una amiga me lo regaló, lo cual también achaco al efecto del Vitriolum porque me doy cuenta con el paso del tiempo que no sirve sólo para la entrada de dinero, sino que aquellas cosas que te son necesarias llegan a ti de una manera u otra....

La cuestión es que al leer las instrucciones de mi nuevo amuleto Venus, vi que era mejor realizar el ritual en un viernes, por lo tanto pensé: lo activaré el viernes pero mientras me lo pondré ya en el bolso...

El fin de semana que yo tenía previsto activar el talismán Venus, me surgió un viaje inesperado y con ello volví a aplazar la activación, pero entonces ocurrió algo ¡¡¡increíble!!!

Una persona a la que conocía de pocos meses atrás me miró, yo la miré...fue fulminante. La cuestión es que estamos juntos y muy enamorados y eso que sólo hice el gesto de poner el talismán Venus en mi bolso aunque, eso sí, con toda mi intención, fuerza y fe, en lo que ello me podría traer...

Así que no me queda más que darle las gracias a Tristán por haber creado esos talismanes que han cambiado mi vida, y compartir mi experiencia con todos aquellos a quienes pueda interesar.
Marisol
(Talismanes y Amuletos para la nueva Era)
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La búsqueda de sí mismo: Inicio de la peregrinación

Me contó mi buen amigo Tristán que, según su padre, Kabaleb, cuando alguien se resiste a realizar en su interior los cambios necesarios, surge la necesidad del viaje. Estoy segura de que eso es lo que ocurre con relación al Camino de Santiago.

Cuando realicé la peregrinación por primera vez no sabía qué fuerza me empujaba para dejar trabajo y familia y andar, casi 800 kilómetros, por una ruta de la que apenas sabía nada, y que me iba a mantener alejada, durante un mes, de mi casa y de mi ambiente habitual...

Ahora estoy convencida de que esa fuerza que me impulsó a hacer esta peregrinación, no fue otra que la necesidad imperiosa que yo tenía de cambiar mi visión de la vida. Y como no fui capaz de realizar ese cambio por dentro, mi Yo Superior me condujo a experimentar esa transmutación alquímica necesaria, andando por el Camino de Santiago.

Durante mi experiencia en esta ruta, pude comprobar cómo muchos peregrinos no sabían qué estaban haciendo allí. Aunque en todos se podía adivinar un impulso, más o menos claro, de búsqueda de sí mismos.

Luego, con el tiempo, el propio Camino habla a cada uno en su idioma y ofrece respuestas a los interrogantes vitales de cada cual. Aunque claro, esta no es una ley matemática que funciona a la primera, y a veces esa necesidad de cambio nos lleva a repetir el camino una y otra vez.

A pesar del despiste inicial que tenemos los peregrinos cuando iniciamos el Camino de Santiago por primera vez, hay algunas señales que nos resultan evidentes en cuanto ponemos los pies en la ruta de las estrellas.

La primera es la similitud del Camino con la propia vida. Y, derivada de ésta, te haces consciente de tu condición de peregrino. Sólo estás aquí de paso. Llegas a la Tierra con fecha de caducidad, como los yogures, y lo haces por una razón, con una finalidad que, si no sabes, debes descubrir.

Otra cosa de la que te haces consciente –y cuando hablo de hacerse consciente, no me refiero a una certeza intelectual- es que sólo te sostienen tus propios pies. Nadie puede andar por ti. El Camino es un viaje solitario, aún cuando haya mucha gente a tu alrededor.

Y te das cuenta también de que no es lo mismo “conocer el Camino, que andar el Camino”. Existe la costumbre de querer llevar “controlados” todos los aspectos de la ruta. Cuántos kilómetros vas a andar cada día, dónde se ubican los albergues, qué iglesia hay que visitar… Pretendes planificar el Camino, como quieres planificar la vida, pero es imposible.

Se puede llevar una guía, se puede haber estudiado cada palmo de la ruta en Internet, se puede “conocer” perfectamente el Camino, aún antes de haber puesto un pie en él. Pero ese conocimiento virtual o intelectual no te servirá de nada.

El Camino, como la vida, hay que andarlo con los pies, y recorrerlo con todos los sentidos. Mojándose con la lluvia, quemándose con el sol y abiertos a cualquier experiencia. Al igual que la existencia, el Camino de Santiago no te descubrirá sus secretos, si no lo vas recorriendo día a día.

Luego, en algún momento, quizá cuando lo hayas recorrido muchas veces, te descubrirá el mayor secreto de todos: que tú eres el Camino, y que no hace falta ir a ninguna parte para encontrarte a ti mismo.

Como decía Machado: “caminante, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar”.

Los grandes descubrimientos no ocurrirán hasta que no seas capaz de hacer los cambios interiores necesarios. Mientras llega ese momento, ¡disfruta con alegría de la experiencia que te ofrece la ruta jacobea y… buen Camino!

Rosa Villada (http://webs.ono.com/rosavillada/)
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