Entre los elementos, el Beith representa el segundo estadio del fuego, que podemos definir como iluminación interior. Es el chorro luminoso que, al vaciarse en nuestro fuero interno, nos purifica y transmuta.
En el ciclo zodiacal, el Beith corresponde al signo de Leo, que es el segundo signo de Fuego y también nº 2 en el orden de la manifestación zodiacal. En el orden planetario, Beith corresponde a Urano, primero de los planetas emanados de la nebulosa central representada por Kether-Sol oculto.
En el Tarot, el Beith aparece bajo la forma de la Sacerdotisa, figura femenina que expresa la espiritualidad en forma pasiva, es decir, interiorizada. La carta significará que un designio se está abriendo paso por el interior, no habiendo llegado a exteriorizarse aún.
En el terreno oracular, la Sacerdotisa expresará: secreto, misterio enterrado, propósito del que la persona no es consciente; en ciertos contextos: estado de buena esperanza. Es un «no» a corto plazo, pero puede ser un «sí» cuando el proceso de interiorización llegue a su fin. En todo caso, un designio cósmico se ha encarnado en la persona, contraviniendo tal vez los propósitos humanos. Si la carta aparece en mitad de un juego, es que hay un secreto encerrado que puede facilitar u obstaculizar aquello que se aguarda.
El Beith simboliza una casa, una morada y es el arquetipo primordial de todas las moradas, de todos los recintos que la vida necesita para manifestarse. Como morada primordial es el vientre femenino en el que el nuevo ser prepara su existencia. Su lugar natural en un juego es la posición He (2) En cualquier otra posición, indicará que algo está alterado en relación con el objeto de la consulta.
Kabaleb