
En este artículo voy a mostrar mi punto de vista al respecto, para intentar aclarar un poco este concepto.
El karma se interpreta como la ley de la causa- efecto. Realizas una acción y ésta entraña una reacción que puede quedar pendiente y volver más tarde o incluso en una próxima vida...
A menudo me encuentro con personas que me dicen que están soportando un pesado karma. A veces es verdad, pero en la mayoría de los casos se trata del mantenimiento de una situación a la cual nos hemos acostumbrado. Pongamos un ejemplo.
Una persona está cuidando de otra durante un tiempo (sin que se trate de padres o hijos) y la relación es difícil. El cuidador tiene la sensación que está pagando un karma y soporta estoicamente la situación. Llega un momento que se acostumbra incluso a ello. Entonces le sucede lo mismo que al elefante con la estaca, que desde pequeño lo atan a una estaca enorme y le resulta imposible desatarse, por más que lo intenta, y de mayor (cuando podría zafarse fácilmente) ni lo prueba, porque está convencido de que le resultará imposible.
Es difícil distinguir entre lo que es karma y lo que es rutina, pero la clave está en seguir luchando para zafarte de ese yugo. ¿Cuál es la fórmula para conseguirlo? El Perdón.
Cuando nos vemos atados a alguien por una situación (generalmente emotiva), alimentamos esa relación con malos sentimientos que el otro nos devuelve y entramos así en un ciclo sin fin. La manera de cortar es el perdón, cuando perdonamos y pedimos perdón a la persona con la que nos llevamos mal, aún ignorando lo que nos hizo o con qué la ofendimos, estamos cortando la corriente de karma y nos liberamos.
Personalmente, utilizo una fórmula, que es la siguiente: pido perdón a toda persona a la que pueda haber ofendido, consciente o inconscientemente, en esta vida o en vidas pasadas, al tiempo que yo también perdono a toda persona a la que pueda haberme ofendido, consciente o inconscientemente, en esta vida o en vidas pasadas y lo hago de todo corazón.
Os invito a utilizar esta fórmula todas las mañanas al despertar y todas las noches antes de dormir.