La buena noticia


Tiempo atrás le di a un amigo una idea para un programa de radio. Sería estupendo, le dije, que empezáramos el día con una buena noticia, porque eso ayudaría a que nuestra jornada fuera mejor.

Pues he decidido llevar a cabo yo mismo esa iniciativa, así que encontraréis una buena noticia (de lunes a viernes) para empezar bien el día.

A veces serán divertidas, a veces curiosas, a veces cósmicas, el denominador común será intentar que os quede un buen sabor de boca. Espero conseguirlo.

Las noticias saldrán en el calendario junto al ángel del día y el enlace es el siguiente: calendario de noticias y ángeles

Si queréis podéis ayudarme y cuando os lleguen buenas noticias, pasármelas al mail nvibracion@ono.com.
Tristán Llop
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La piedra y la cruz

Rosa trae otro relato de sus vivencias en el camino se Santiago, esa senda espiritual que nos lleva a un nuevo despertar. Aquí se encuentra con la cruz, ese símbolo que une la tierra con el cielo y el pasado con el futuro. La piedra representa nuestras experiencias, aquello que traemos como tributo, lo que ofrecemos a nuestra alma.

Que disfrutéis del relato...

La piedra y la cruz

Aunque estaba a punto de empezar el verano, hacía un frío invernal aquella mañana de primavera. Aún era de noche cuando Estrella salió del albergue de Gaucelmo, en Rabanal del Camino, llamado así por un ermitaño que habitó en esos inhóspitos parajes, varios siglos atrás.

La jornada se presentaba muy larga y ardua hasta recorrer los casi 35 kilómetros que la separaban de Ponferrada; la ciudad que fue una de las principales encomiendas templarias, y la siguiente etapa en el Camino de Santiago que Estrella iba recorriendo desde Roncesvalles.
Aquella mañana, antes de salir del albergue, Estrella hurgó en el fondo de su mochila buscando una piedra que había traído desde su casa. Durante los días que llevaba recorriendo la Ruta Jacobea, se había olvidado por completo de aquella piedra, hasta el punto de que no sabía dónde la había metido, y temía haberla perdido.

Repasando la guía, para revisar la jornada que le tocaba recorrer, recordó que ese día le tocaba pasar por uno de los lugares más emblemáticos del Camino de Santiago, la Cruz de Ferro, el punto más elevado de la Ruta Jacobea. Era tradicional que los peregrinos depositaran una piedra en la base de esa cruz, y por eso Estrella se había traído una desde su ciudad.

Decía la tradición que el actual lugar del monte Irago, donde se ubicaba la Cruz de Ferro, fue en la antigüedad un altar romano dedicado a Mercurio, considerado, entre otras cosas, el dios protector de los caminos, y el mensajero entre los dioses y los seres humanos.

Por eso aquella mañana Estrella había buscado con tanto interés la piedra que había traído para depositarla a los pies de la Cruz. Cuando la encontró, sonrió satisfecha y la guardó en el bolsillo del forro polar que llevaba puesto, con el fin de tenerla a mano cuando recorriera los ocho kilómetros que separaban el mítico lugar de Rabanal del Camino.

La subida hacia el pueblo de Foncebadón, que en la Edad Media había contado con dos hospederías, dos hospitales y un convento, no era demasiado pronunciada. En aquellos momentos, el lugar estaba prácticamente deshabitado; pero al recorrerlo, Estrella experimentó cierta sensación de irrealidad.

“Es como si te introdujeras en el túnel del tiempo –se dijo a sí misma- casi se puede percibir la presencia de los que en otros tiempos habitaron y recorrieron estos parajes”.
Mientras caminaba, la luz del día había ido ganando terreno a la oscuridad de la noche. Estrella comprobó cómo el sol había ido alzándose por su espalda, iluminando con su presencia aquel hermoso lugar. Pensó que aquellos parajes eran tan bellos, que sobrecogían.

Las nubes algodonosas, de un blanco inmaculado que a veces se teñía de rosado, se enredaban entre los montes dejando al descubierto picos que se empinaban como queriendo tocar el cielo. Algunas de estas cumbres tenían restos de nieve, que se volvían dorados al roce de los rayos de sol.

Impresionada por el paisaje y respirando el aire frío y limpio de aquel lugar, Estrella apenas se dio cuanta de que su mano izquierda jugueteaba con la piedra que llevaba en el bolsillo. De pronto, divisó de lejos una sencilla cruz de hierro, que estaba sobre un montículo al lado del camino y cerca de una pequeña ermita.

Con una extraña inquietud por dentro, Estrella sintió cómo se le aceleraba el corazón, se acercó a la ermita y dejó su mochila en el suelo. Un grupo de peregrinos bromeaban y se hacían fotos junto a la cruz, subidos al montículo. Otros escribían algo y lo sujetaban como podían en el palo de madera que sostenía la Cruz de Ferro.
Ella prefirió esperar un rato para depositar su piedra cuando los demás se hubieran marchado. Algo en su interior le reclamaba cierta intimidad para llevar a cabo su ofrenda ante el antiguo altar romano dedicado a Mercurio.

No hizo falta esperar demasiado. Como por arte de magia los peregrinos, que recorrían el Camino a pie o en bicicleta, se marcharon en pocos minutos y Estrella quedó sola ante la Cruz de Ferro.
“Ahora es el momento” –se dijo a sí misma, sin dejar de acariciar la piedra que llevaba en el bolsillo.

Procurando no resbalarse, Estrella ascendió por el montículo hasta la base de la Cruz. La miró con detenimiento y vio que era una cruz muy sencilla, sin ningún ornamento. Respiró profundamente y observó el bello paisaje que tenía alrededor. Le pareció que aquel lugar era un punto de encuentro entre lo de arriba y lo de abajo: entre el cielo y la tierra.

Sumida en una extraña emoción, Estrella sacó la piedra que llevaba en el bolsillo, caliente por el contacto con su mano, y la depositó a los pies de la Cruz.
Al hacerlo, ocurrió algo extraordinario. No fue un pensamiento, sino una certeza interior que provenía de dentro de ella misma, y también del exterior. Era como si el cielo y la tierra se hubieran puesto de acuerdo para comunicarle su mensaje.

Sin ningún genero de duda, Estrella supo que ella y la piedra eran lo mismo. Eran seres vivos que estaban hechos de la misma esencia, de idéntica energía. Las dos constituían una unidad, que a su vez formaba parte de todo lo que las rodeaba.
La simbiosis que experimentó con aquella piedra era indescriptible. Se podía decir que lo que ella conocía como Estrella desapareció para hacerse piedra y el mineral dejó de serlo para convertirse en Estrella. Sin embargo, ambas seguían experimentando su propia esencia.
Una fuerte conmoción se apoderó de Estrella y allí, arrodillada a los pies de aquella sencilla Cruz de hierro, junto a la piedra, Estrella estuvo llorando durante un tiempo que no pudo determinar.

En esos momentos, Estrella supo que cuando ella muriera aquella piedra continuaría allí, en ese extraordinario lugar, dando testimonio de su paso por esta Tierra.
Y supo que junto a ella estarían también las piedras que miles y miles de peregrinos han depositado en ese altar, a través de los siglos, a su paso por el mágico Camino de Santiago.
El Camino de Santiago /Rosa Villada

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Nueva luna angélica de abril

Los ángeles vuelven a marcar un nuevo periodo, dándonos pistas sobre el camino a seguir durante este mes lunar.

La Luna nueva de abril se produce el 6 de abril a las 3.55 (5.55 hora española), a 16.44 grados del signo de Aries.

Los ángeles de regencia de la nueva Luna son el 4 Elemiah (físico) y el 17 Lauviah (emotivo). Nos ayudarán a saber cómo salir de las situaciones de crisis y nos darán revelaciones sobre cómo encarrilar nuestra vida para que las cosas salgan bien.

4 Elemiah

Lo que puede obtenerse de ELEMIAH:

1º.- Evitar la crisis de una empresa; éxito en la profesión.
2º.- Evitar accidentes. Protección en los viajes.
3º.- Tranquilidad de espíritu para las personas atormentadas.
4º.- El conocimiento de los traidores.
5º.- Evitar contratiempos y obstáculos en las empresas.

ELEMIAH pertenece al coro de los Serafines. Por ser el nº 4, encierra el potencial de Hesed-Júpiter, que expresa el poder divino. Es el fruto emanado de la semilla divina, contenedor a su vez de las abundantes semillas de la espiritualidad.

ELEMIAH sitúa en nuestra Morada nº 4 la esencia llamada Poder Divino, que permite a nuestra divinidad interna expresarse veladamente, al igual que las semillas que se ocultan en la fruta, que no son aparentes a primera vista, pero aparecen cuando la fruta ha sido consumida, éstas también generarán múltiples plantas a la imagen y semejanza del Yo espiritual. Si poseemos existencias de esta esencia, podremos construir en la tierra el mundo divino y seremos capaces de ir rectificando los errores que en el camino lleguemos a cometer. Si ese baluarte de la espiritualidad es fuerte en nosotros y se encuentra en condiciones de operar, significa que el Yo espiritual es poderoso y puede decir ¡Basta! a los errores que cometamos y encarrilar nuestra vida según sus criterios superiores.

Se invoca a este genio contra los tormentos del alma, se dice en su programa, y domina asimismo los viajes y las expediciones marítimas. Son esas expediciones las que producen tormentos y tempestades en el alma.

ELEMIAH deposita en nuestra morada la esencia del poder divino, que es el fruto del árbol elaborado por Kether-Hochmah-Binah. ¿Qué vamos a hacer con esta valiosa carga? La corriente de la vida nos obliga a transportarla por mar al lejano país de las realizaciones humanas, de modo que la carga espiritual debe ser conducida por Agua, es decir a través de nuestros sentimientos para que un día, el poder divino pueda convertirse, en Malkuth, en un acto material. Una carga de Fuego debe viajar por el Agua y es natural que ese contacto de elementos contradictorios produzca en nosotros un tormento.

El génesis de este tormento podemos expresarlo de esta manera: nuestros sentimientos reciben un impulso energético que los vitaliza, los despierta, y se lanzan con vehemencia a la realización de aquello que desean. Pero el impulso, que es Fuego, conlleva una dinámica que es, sino contraria, diferente de la aspiración del deseo. Entonces el deseo, potenciado por un lado, se ve en la obligación de someterse a unas reglas, por otro. Puede hacer, pero no debe, de ahí el tormento, que se resolverá saltándose la barrera del deber, o bien reprimiendo el deseo. Lo primero generará un tormento aún superior, inherente a la trasgresión de la regla; lo segundo hará que el deseo se retuerza en su insatisfacción.

ELEMIAH se encarga de aplacar ese tormento y lo hace informando sobre aquello que lo ha producido, porque no hay nada como conocer la naturaleza del mal para que éste desaparezca. Los traidores lo son siempre respecto al propósito de nuestra divinidad interna. Son aquellas tendencias que se oponen a los designios de nuestro Ego Superior, las que pertenecen a elemento Agua y pretenden apagar el Fuego.

ELEMIAH nos revela las tendencias emotivas que traicionan el designio espiritual para que podamos combatirlas. En la dinámica externa, esto sucederá de la misma manera. Al invocar a ELEMIAH para conocer a las personas que, mediante su traición, nos impiden llevar a cabo un gran propósito, sus nombres nos serán revelados, pero como ellas serán los protagonistas exteriores de unas tendencias internas, serán los actores que las escenificarán, lo correcto no será alzarnos contra ellas (matando al mensajero), sino suprimir las tendencias que ellas representan. Si lo conseguimos, abandonarán su papel de traidores y ya no tendremos motivos para vivir atormentados.

ELEMIAH influencia sobre los descubrimientos útiles. Si el Fuego tiene que viajar por mar, el descubrimiento útil será el barco que permitirá a los dos elementos no estar en contacto directo. Si construimos internamente un barco, la espiritualidad podrá viajar por el elemento líquido, que es su enemigo mortal, que la conducirá al puerto. ¿Cómo construiremos ese barco? Con elementos materiales, claro está, menos pesados que el Agua, pero lo fundamental en ellos será la idea que permite reunirlos, ponerles velas etc... O sea, lo que permite separar el Agua del Fuego es la idea, formada con el elemento Aire. La necesidad de separar el Fuego y el Agua hace que nazca la idea, producida por la actividad de Binah, la fuerza intermedia gracias a la cual el Agua y el Fuego pueden trabajar juntos. En ese sentido, el descubrimiento útil es aquel gracias al cual Fuego y Agua se concilian.

La persona nacida bajo esta influencia será industriosa, feliz en sus empresas y apasionada por los viajes, dice el programa. La palabra «industriosa» tiene connotaciones alquímicas. En los tratados medievales de alquimia, se lee a menudo «separa lo útil de lo espeso con gran industria». Debemos interpretar pues que una persona «industriosa» será pues aquella aplicada en analizar y utilizar las distintas tendencias internas, adecuándolas cada una a la función para la que han sido creadas. Si observamos el funcionamiento de cualquier máquina, veremos la maravillosa precisión con la que los brazos mecánicos actúan sobre las piezas ensambladas, todo ello concebido por un cerebro que ha sabido utilizar los recursos de una técnica que él mismo ha creado para elaborar el producto.

La pasión por los viajes se refiere al empeño de llevar el mensaje del Ego Superior, del que ELEMIAH es depositario, hasta los dominios de Malkuth, el mundo material, haciendo que nuestra conducta se ponga a su servicio. En la medida en que no se realice este impulso por dentro, aparecerá en nosotros el deseo de viajar, o de construir máquinas.

17 LAUVIAH

Lo que puede obtenerse de LAUVIAH:

1º.- Reanudación de antiguos afectos o amistades.
2º.- Descansar bien por las noches y vencer el insomnio.
3º.- Revelaciones durante el sueño. Sueños proféticos.
4º.- Inspiración para el ejercicio del periodismo, la filosofía, la poesía.
5º.- Percibir la verdad interna y saber distinguir lo falso.

LAUVIAH es el 1º de los Tronos y se ocupa en Binah de los asuntos relacionados con Hochmah. Sitúa en nuestra Morada nº 17 la esencia llamada Revelación, que nos permite vislumbrar en un instante el gran misterio del mundo, que introduce en nuestro pensamiento la facultad de comprender al instante, sin estudio ni análisis. Es el que nos revela la verdad, sin exigir demostración, porque la visión interna es tan intensa que ningún sabio de universidad podrá desvirtuarla. LAUVIAH nos revela una verdad que no podremos demostrar, pero para nosotros será una verdad eterna.

El genio sirve contra los tormentos de espíritu, la tristeza y para dormir bien, dice el programa. Los tormentos de espíritu surgen cuando nuestros impulsos superiores se ven contrariados por los de naturaleza inferior, cuando se establece una lucha entre las fuerzas ocupantes internas de arriba y otras que vienen de abajo. Cuando vivimos entre dos deseos, uno elevado y otro inferior. Lo inferior impide que lo superior pueda realizarse y de ahí el tormento, que ya experimentó Pablo y lo expresó diciendo que había una ley en sus miembros que le impedía llevar a cabo sus propósitos espirituales. LAUVIAH actúa contra estos tormentos dándonos una visión interna que apoya a las fuerzas superiores obligando las inferiores a retirarse al no soportar la alta frecuencia de nuestra Morada interna.

Cuando los ocupantes del abismo se retiran de nosotros, desaparece la tristeza porque vislumbramos un diáfano porvenir y la superación de todos los males que nos aquejan. La tristeza sobreviene cuando constatamos nuestra impotencia respecto a la realización de nuestros objetivos humanos. Esta impotencia es obra de las fuerzas que nos atenazan, que nos atan a ciertos vicios, a ciertas pasiones impidiéndonos alcanzar las metas fijadas por nuestro Ego Superior. El descanso nocturno también depende de las mismas causas. Los de abajo son activos sobre todo en el periodo nocturno y cuando nuestros espacios internos están ocupados por ellos, tenemos noches agitadas. Nuestro Yo mental y nuestro Yo emocional están superactivos y obstaculizan el descanso del cuerpo físico. Una luz encendida ayudará a conciliar el sueño porque ahuyentará a las huestes infernales.

Domina las altas ciencias, los grandes descubrimientos y da revelaciones en sueños. Los Tronos trabajan con la inteligencia y LAUVIAH la proyecta hacia arriba, hacia Hochmah, en lugar de hacerlo hacia el mundo material. En Hochmah mora la eterna sabiduría porque allí se concentran las emanaciones de Kether. Para comprender intelectualmente la dinámica del universo, debemos recurrir a LAUVIAH en sus días y en sus horas, y las personas nacidas en estos días, serán nuestra fuente de sabiduría, aún cuando no puedan ellas mismas entender estas altas ciencias que nos transmiten.

Con LAUVIAH, la inteligencia penetra en Hochmah y se empapa de sabiduría, pero la mente humana, ocupada constantemente en problemas materiales, no colabora mucho en esa ascensión. Por ello, cuando mejor trabaja LAUVIAH es durante el sueño, cuando los cuerpos superiores están desconectados del físico. Actúa en nuestros cuerpos de deseos y en el mental. En el primero, imprime las imágenes que luego tendremos que interpretar, ya que el mundo de deseos es el mundo de la imagen y ésta constituye el lenguaje, la forma de comunicación. Ese lenguaje, perfeccionado, será el que utilizarán los individuos para comunicarse entre sí cuando el mundo de deseos sea nuestro mundo material en una próxima etapa evolutiva.

Adquiriremos entonces la facultad de crear imágenes en la persona con la cual nos comuniquemos y nos entenderá. Ahora este lenguaje se está formando y, en sueños, el Yo activo en el mundo del deseo manda mensajes a nuestra personalidad material, pero ésta no le entiende. Capta las imágenes, pero no sabe como interpretarlas. Los mensajes de los sueños son transmitidos por nuestro Yo activo en ese mundo, pero él los recibe a su vez de los genios que ocupan nuestros espacios internos. Allí nuestro Yo emotivo dialoga con los habitantes de este mundo, que son los ángeles y los arcángeles, cada grupo actuando a distintos niveles. El mundo del deseo está constituido por distintas franjas de «terreno» en las que se mueven entidades de diversas oleadas de vida, principalmente los ángeles y las distintas clases de arcángeles, ya que en su generación existen también los pioneros y los rezagados. Estas conversaciones forman el tejido de los sueños. Y lo que sucede arriba, también ocurre abajo, en las franjas inferiores del mundo del deseo, el llamado «abismo», donde el Yo que tenemos trabajando allí capta mensajes, por lo general catastróficos, procedentes de las entidades activas en estas zonas.

Pero LAUVIAH también actúa en nuestra mente, introduciendo en ella los conceptos, las ideas que nos encontraremos después, al despertar, y que constituyen esos descubrimientos maravillosos de los que habla el programa. Sin embargo no a todos interesa el mensaje de LAUVIAH porque estos descubrimientos maravillosos acabarán apartando al individuo de sus bajos deseos y deberá renunciar a ciertos placeres, que dejarán de interesarle, para dedicarse a la trascendencia. Por ello no todo el mundo tiene llena su morada nº 17 y las revelaciones de LAUVIAH caen al abismo.

La persona nacida bajo la influencia de este genio amará la música, la poesía y la filosofía, dice el programa. El arte es una forma de acercarnos a lo trascendente. Los individuos que no pueden comprender el gran misterio que revela LAUVIAH se verán impregnados de estos gustos, que son vías que conducen a las revelaciones. A través de la música podemos acercarnos a su fuente primordial, que es la música de las esferas. Algunos han podido escucharla, entre ellos los grandes compositores.
Kabaleb
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