¿Cómo se divierte un ángel?

Cuento 9

Por fin llegó la noche que todos esperaban tanto. Darío y sus padres se miraban de una forma extraña, como quien sabe un secreto y piensa, sin estar muy seguro, que el otro también lo comparte.

Era difícil distinguir quién estaba más excitado, si los mayores por ver a Yliel o el niño por encontrarse con ellos en un sueño.

El chico fue el primero en irse a la cama:

- Me voy a dormir. Buenas noches papá, Buenas noches mamá. No os olvidéis de pensar que queréis encontraros con Yliel. ¡Ah!, acostaros temprano para no perder tiempo.

- Buenas noches hijo-, contestaron al unísono.

- ¿Has pensado que vas a preguntarle al ángel?

- La verdad es que no - respondió la madre - ¿Y tú?

- Tampoco. Hace rato que le estoy dando vueltas al asunto, pero no consigo sacar nada claro. Pienso en preguntas relacionadas con la familia, el trabajo, la salud..., pero me siento ridículo planificando una entrevista con un ángel. Si lo confesásemos a cualquiera de nuestras amistades, pensarían que nos hemos vuelto locos.

- Es cierto, pero ellos no han tenido las experiencias de Darío. Además, en lo que se refiere a nosotros, Yliel nos ha dado un montón de pruebas de su existencia: recuerda la avería del ascensor; el extravío de mi blusa; el examen de inglés, tu cliente, sin olvidar, por descontado, la rueda pinchada. Son demasiadas "casualidades", tenemos que creer a la fuerza. De todos modos es mejor no explicárselo a nuestros amigos, por si acaso.

Mientras sus padres seguían discutiendo la jugada, Darío ya se había dormido.

- Hola.

- Hola Yliel. Fue fantástico lo del parque acuático.

- ¿Te lo pasaste bien?

- Si, pero me refería a los niños a los que pude socorrer gracias a ti.

- No fui yo, el mérito fue enteramente tuyo.

- Pero tú me dijiste lo que tenía que hacer.

- El que quería ayudar a los demás eras tú, yo sólo te apoyé un poco.

- Tengo mucho interés en saber una cosa, ¿Puedo contactar contigo despierto?, o lo que pensé mientras Mª Carmen buscaba el pendiente fueron imaginaciones mías.

- Puedes hablarme cuando quieras, pero si no duermes me comunicaré a través del pensamiento y necesitarás mucha practica para discernir si es tu imaginación o soy yo quien te está hablando. Lo mejor es que cuando formules una pregunta, escojas siempre la primera respuesta que te pase por la cabeza.

- Pero cuando te he preguntado quién inventó el teléfono, no me has contestado.

- ¿Cómo que no? ¿cuál ha sido tu primer pensamiento?

- Mmmmm, que tenía que haber estudiado.

- Exactamente. Esa era la respuesta. ¿No pensarás que seré tu enciclopedia particular para ahorrarte el trabajo de estudiar, eh?

- No, nunca he querido eso. ¡Ja!, sé que fue un error formularte aquella pregunta.

- Puedes contar conmigo para todo aquello que sirva para ayudar a los demás y que no vaya en contra de su voluntad.

- ¿Por qué dices eso?, ¿cómo puede oponerse alguien a algo que sea bueno para sí mismo?

- El problema es que cada persona ve las cosas desde un punto de vista distinto y aquello que a ti te parece malo, puede resultar positivo para otro. Por ejemplo tienes el caso de tu compañera de clase, Julia. Te molesta que sea orgullosa, pero en cambio a ella ése rasgo de su carácter le ayuda a superar la timidez que le impediría enfrentarse a los demás.

- ¿Quieres decir que antes de hacer un favor a alguien tengo que asegurarme que esa persona quiere ser ayudada?

- Exacto.

- ¿Pero eso parece bastante complicado?

- Nadie te dijo que ser contestador sería fácil. No te preocupes demasiado, sólo es una cuestión de práctica. Ya verás que en cuanto te acostumbres serás capaz de hacerlo. Sin ir más lejos: ayer por la tarde ayudaste muy bien a tus padres.

- ¿Fuiste tú quien me narró el cuento?

- Sí, pero lo importante es que estabas dispuesto a animarlos, por eso pude mostrarte cómo hacerlo.

- Hablando de mis padres, ¿Sería posible que nos encontráramos en un sueño?Casi antes de pronunciar la última palabra, Darío se llevó una agradable sorpresa, papá y mamá ya estaban a su lado. En un primer momento, los tres se miraron como si se estuvieran analizando, hasta que el niño rompió el silencio

- ¡Hola papá, hola mamá, os presento a Yliel!.

- ¡Yliel! ¡Entonces era verdad lo que nos decía nuestro hijo! Eres tal y como te había descrito - exclamó la madre.

- Hola, bienvenidos al mundo de los sueños. Podéis preguntarme lo que deseéis.

- Nuestro hijo nos ha dicho que los ángeles estáis al corriente de todo, ¿cómo es posible que sepas algo que todavía no ha sucedido en la tierra?

-Podríamos decir que mi mundo es la antesala del vuestro, es decir, los acontecimientos tienen lugar primero aquí y después. O dicho de otra manera: sabes que cuando haces una fotografía, primero se revela el negativo, después se saca el positivo con la impresión de la copia; aquí se ve el negativo que nos muestra cómo será la foto.

-- Si eso es cierto, ¿viendo los acontecimientos en el mundo de los sueños podemos cambiarlas antes de que sucedan en la tierra?

-evidentemente. Es lo que hizo vuestro hijo cuando detuvo el autocar el otro día. Pero es mucho más fácil que sean los niños los que accedan conscientemente, porque para poderlo hacer antes hay que creer en ello. Los pequeños ven a los reyes magos, a las hadas, al ratoncito Pérez, a los gnomos, a los ángeles, a las brujas y a toda una serie de personajes que vive aquí, porque tienen fe en ellos.

En cambio a los mayores es mucho más difícil hacerles creer, siempre exigen que se pueda tocar. Las personas, en vuestro mundo, pierden la sensibilidad a medida que crecen. ¿Cuántas veces se despierta un niño por la noche para decirle a sus padres que hay alguien detrás de las cortinas y le contestan que son imaginaciones suyas?. ¿Por qué no pueden creerle? Porque no lo ven, y si no lo ven, no existe. Tendríais que aceptar que en el universo viven muchos más seres de los que sois capaces de imaginar. Vuestros científicos han mandado una nave a Marte y han descubierto que se reúnen condiciones suficientes para la vida.

- Es que de pequeños se nos educa para creer sólo en lo que vemos – interrumpió la madre.

- Pues ha llegado el momento de romper ese hábito. Podéis empezar desde ahora mismo con vuestro hijo. Podríamos decir que Darío hacía rato que se encontraba en un claro fuera de juego: no entendía casi nada de lo que estaban hablando. Así que después de algunas preguntas más y cuando el ángel comentaba a sus padres que los sueños formaban parte de la realidad diaria del individuo, o alguna cosa parecida, interrumpió descaradamente diciendo:

- Yliel, ¿no tenías que explicarme como se divierten los ángeles? Si, ya veo que nuestra conversación te aburre mucho. Pero mi respuesta tal vez no sea la que esperas. Es cierto que nosotros, tenemos acceso a todo tipo de juegos, de atracciones, de parques, de juguetes aunque ya no nos divierten.En primer lugar nosotros disfrutamos mucho con nuestro trabajo, nos lo pasamos pipa ayudando a la gente, pero también tenemos otras maneras de pasarlo bien. A menudo nos divertimos haciendo concursos para ver quién es capaz de decir más palabras amables en un solo día.

- ¿Has ganado alguna vez?

- No, no. Aquí nadie quiere ganar, sólo jugamos para distraernos. Si de verdad compitiéramos, todos intentarían que venciese el otro.

- ¿Nadie querría ser el primero?- preguntó el niño extrañadísimo.

- ¿Con qué objetivo?Darío se quedó pensativo sin encontrar la respuesta.

-Buscas ser el primero, el protagonista, porque tu sociedad te transmite ese tipo de valores, pero eso crea grandes frustraciones, muchos problemas, porque los que no son primeros tienen sensación de fracaso. Nunca os paráis a pensar que una película se hace posible gracias a la intervención de todos los personajes, tanto de los actores principales como de los secundarios.

No se os ocurre que con un solo protagonista, probablemente, no habría película.En un maratón premiáis a los tres primeros, ¿y el sacrificio realizado por todos los demás participantes?¿Quién tiene más mérito, aquel alumno que casi sin estudiar aprende enseguida la lección y saca un diez; o el que se pasa cuatro horas diarias estudiando y sólo llega a un seis?

Primero escogió el del seis, pero después dudó sin saber qué contestar. Le pareció que Yliel hablaba en un tono demasiado serio y planteaba incógnitas que no podía resolver. Quizás el ángel en realidad se estaba dirigiendo a sus padres que no se atrevían a decir nada y escuchaban atentamente.El niño decidió interrumpir nuevamente.

- ¿Qué más hacéis para divertiros?

- Cuando estamos muy agobiados por el trabajo nos vamos al rincón de la armonía.

- ¿Dónde está?, no lo conozco.

-Es un lugar muy pequeño, que no aparece en vuestros mapas, donde reina una armonía absoluta. Todo el mundo tiene buenas relaciones; no hay peleas, ni enfados, ni discusiones, ni celos, ni envidias; los malos sentimientos no tienen cabida. Todos se ayudan intentando hacer felices a los demás. Allí nos relajamos muchísimo. También tenemos otra diversión que nos gusta mucho. Cuando hay temporadas en las que tenemos menos trabajo, nos trasladamos al pueblo del "Por qué".

- ¡Ese seguro que me gusta! - exclamó Darío.

- Creo que sí. Es un lugar muy curioso en el que todos sus habitantes se pasan el día preguntándose el por qué de todas las cosas. Cuando vamos no hacemos más que contestar todo tipo de preguntas. Las hay divertidas, curiosas, tristes, descaradas, pesadas, infantiles, anecdóticas, patéticas, fáciles, difíciles, pesadas, inteligentes, absurdas, tontas... Un día, cuando seas contestador, te llevaré allí.

- ¡Qué guay! - contestó el niño.

- Ahora debo anunciarte que durante una temporada no podré venir a verte.

- ¿Por qué? - preguntó Darío con voz triste - ¿He hecho algo mal?

- No, todo lo contrario. – Se apresuró a contestar el ángel. - Lo has hecho extraordinariamente bien. Has aprendido mucho en muy poco tiempo, como tú querías. Mi misión ha finalizado. Ahora tienes que poner en práctica todo lo que sabes. Yo debo marcharme, porque hay otros niños que me están esperando. Pero no lo olvides: siempre que sea necesario estaré a tu lado. Cuando quieras preguntarme algo, concéntrate y oirás la respuesta.

- Pero, ¡si todavía no has terminado! Necesito saber muchas más cosas de tu mundo.

- Podrás conocerlas sin mí. Cuando vayas a dormir plantéate lo que quieres, verás como te trasladas donde desees. Después Yliel se dirigió a sus padres:

-Lo que acabo de explicar es igualmente válido para vosotros. Estoy a vuestra disposición. Os ruego que no dejéis nunca de contestar a las preguntas de vuestro hijo. Se nos ha acabado el tiempo. ¡Hasta pronto Darío!El ángel se despidió sin apenas mirar a su amigo. No quería ver las lágrimas que empezaban a mojar sus mejillas.

- Adiós Yliel.- contestaron los tres a la vez.A la mañana siguiente se despertó muy triste. Sentía un vacío en su interior, muy difícil de rellenar. Aunque recordaba que el ángel estaría a su lado cuando lo necesitase, no podía olvidar que no podría volver a verlo cada noche, además, en lo últimos días, gracias a Yliel, había protagonizado un montón de inolvidables y maravillosas aventuras.

De repente sintió una especie de rayo de calor que penetraba en su interior obligándolo a transformar su tristeza.Fue entonces cuando pensó que cada final comporta un nuevo inicio. Era el comienzo de una nueva etapa que no empezaba solo. Sus padres también habían conseguido estar con Yliel, eso haría sin duda que lo comprendieran mucho mejor y lo ayudarán más.

El niño se animó recordando lo que había vivido y aprendido los últimos días. Seguro que se le presentarían un sinfín de ocasiones para poner en práctica el abanico de nuevas habilidades. Indudablemente no las dejaría escapar.Antes de conocer a Yliel, pensaba que ser contestador consistía en saber responder a las preguntas de todo el mundo. Ahora se daba cuenta de la importancia de esta nueva profesión, era mucho más. Había que saber comprender, escuchar, saber ponerse en el lugar del otro, aceptar que cada uno tiene su razón, y un montón de cosas que todavía le quedaba por aprender.Darío se sentía preparado para ser un excelente contestador.

Tristán Llop
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1 comentario:

Adriana dijo...

Hola: quería agradecer estos cuentos tan hermosos, que facilitaron muchisimo la comprensión de algunos conceptos y la interiorización de los mismos. Felicitaciones.