El árbol de la vida, Kether

El primer Séfira del árbol de la vida, Kether, es la fuente, el Padre de los nueve restantes. Es difícil de definir con palabras, está fuera de la experiencia humana, nuestra mente apenas alcanza a comprender su esencia. En este Centro hay puro ser, porque en él todavía no se diferencia un par de opuestos. Es el manantial de donde proceden la voluntad y el poder creador y no se corresponde con nada manifestado.

En el Árbol Cabalístico o árbol de la vida, existen cuatro planos o mundos: el de Emanaciones, el de Creaciones, el de Formación y el de Acción, los cuales corresponden a los cuatro elementos, en este orden: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Kether es el primer Centro del Mundo de Emanaciones y pertenece al Elemento Fuego. Kether-Padre es pues la voluntad creadora que, por encima de las contingencias y avatares de la vida, pone a nuestra disposición la fuerza que ha de permitirnos configurar todas las cosas.

En la voluntad de Kether, generadora de cuanto hacemos y deshacemos, reside el soplo de la libertad, Kether nos libera, nada florece sin la intervención de ese fuego primordial. La primera actitud a tener en cuenta para la construcción de nuestra personalidad siguiendo el esquema del Árbol de la Vida, es activar la Voluntad. Este atributo incita a actuar, a entrar en acción, a dirigir la energía hacia un punto determinado. Es preciso mantener una actitud abierta ante la innovación, ante lo desconocido, ante lo sorprendente.
Quizá debamos volver a la infancia, a ese periodo en el cual escuchábamos nuestra intuición y éramos capaces de seguir sus dictámenes. La voluntad era entonces un elemento activo, pero con el paso de los años nos apalancamos y permitimos que se duerma o la confundimos con el deseo.

Cuando cito la voluntad me estoy refiriendo a un intangible, a un elemento que carece de capa material pero que está presente en el arranque de todos los procesos, sean de la índole que fueren. Cada vez que iniciamos un proyecto, la voluntad está presente. Aunque también se la requiere cuando se presenta un atasco; cuando la vida nos sitúa entre la espada y la pared; cuando nos sentimos perdidos. Si una persona se encuentra deprimida, el antídoto es la voluntad. O presentado a la inversa, uno se deprime cuando deja de activar su voluntad.Iniciar proyectos, bien sea en el ámbito familiar, profesional, emotivo o material se convierte en una obligación para toda persona que esté dispuesta a hacer uso de la fuerza de voluntad. La intuición será el elemento complementario que aparecerá cuando nos pongamos en marcha, esa vocecita que nos guiará, marcando la senda correcta a seguir.

Aunque en muchas ocasiones haremos oídos sordos por el simple placer de experimentar, de saber qué sucede cuando uno equivoca la senda. La voluntad es la jalea real del alma.

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Tristán Llop
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias.

JESÚS dijo...

KETHER EN EL ÁRBOL REPRESENTA LA VOLUNTAD. LA VOLUNTAD EN EL SER HUMANO ES LA BASE PARA RECORRER CUALQUIER CAMINO. ES LÓGICO QUE EL CAMINO A KETHER-PADRE NOS ESTE VEDADO,HASTA QUE EL SER HUMANO ALCANCE UN ALTO GRADO DE FUERZA DE VOLUNTAD, PUES SIN ELLA, NO HAY DESPRENDIMIENTO, NOS CONFORMAMOS CON VIVIR EN CÓMODO VALLE-MATERIA. DEJANDO LA ASCENSIÓN A KETHER-MONTAÑA
PARA OTRO DÍA.