Nueva Luna de Cáncer 2011

A continuación encontrarás unas cuantas claves para encarar mejor esta Luna nueva y el programa de los ángeles regentes que escribió el Maestro Kabaleb en su libro "Los Dioses Internos".

La Luna nueva de Cáncer tendrá lugar el 1/7/2011 a las 10.55 (hora española) a 9. 12 grados de Cáncer. El trabajo principal que nos anima a realizar es el de cambiar nuestras estructuras internas, la forma de sentir las cosas. Para ello resultará útil realizar cambios en el hogar... (sigue)

Los ángeles regentes serán el 20 Pahaliah, el físico, que nos ayudará a darnos cuenta cuando estamos a punto de cometer un error en cualquier área. Y el 28 Seheiah, como ángel emotivo de la lunación, que aporta sanación y que evitará las caídas, accidentes y catástrofes, es decir, nos ayudará a escuchar la voz interior para seguir el camino adecuado.

Para obtener más información sobre esta lunación, puedes escuchar la conferencia que he ofrecido al respecto y que comparto a continuación:

Luna nueva Cáncer 2011 from Tristan Llop on Vimeo.

20.-PAHALIAH (Dios Redentor)

Lo que puede obtenerse de PAHALIAH:

1º.- El descubrimiento de las leyes cósmicas.
2º.- Guardar castidad (concentración de la energía) y comprender porque es útil al progreso humano.
3º.- El despertar de una vocación espiritual.
4º.- Argumentos para convencer a los incrédulos.
5º.- Protección contra las tendencias al libertinaje y al error.

PAHALIAH es el 4º de los Tronos y se ocupa en Binah de los asuntos relacionados con Gueburah; sitúa en nuestra morada 20 la esencia llamada Redención, que nos permite rectificar los errores a los que nos abocan nuestros deseos exaltados.

PAHALIAH actúa en el mundo emocional en el que las reglas no llegan de forma natural; la misión de PAHALIAH consiste precisamente en establecerlas en esta esfera. Cuando es rico en esencias de PAHALIAH, el individuo sabe reconocer en sus deseos lo que es conforme a las leyes cósmicas y lo que no lo es y se encuentra en condiciones de discernir la conducta que lo llevará a lo uno o a lo otro. La vulneración de estas leyes es lo peor que le puede suceder a una persona, porque su organismo dejará de funcionar de acuerdo con los impulsos naturales y perderá la salud.

Cuando PAHALIAH se manifiesta, el individuo percibe lo que debe cumplirse para que todo vaya bien y lo hace en forma de temor: el de no cumplir con ellas que es, ese famoso temor de Dios que inclina las conductas hacia el Bien. Es decir, cuando tenemos la corazonada de que algo no saldrá como quisiéramos, es posible que PAHALIAH esté actuando a través de nuestra intuición, a eso nos referimos al hablar de temor.

Este genio sirve contra los enemigos de la religión y para convertir los pueblos al cristianismo. Nuestros pueblos internos se convierten a la religión -no nos referimos a una religión en concreto sino al hecho de re-ligare, o sea volverse unir con lo divino- o sea, toman conciencia de que por encima de la naturaleza emotiva existe un Creador que ha establecido unas reglas de funcionamiento que deben ser acatadas para que el fenómeno de la vida no se vea obstruido. Aquí se habla de Cristianismo porque ésta era la religión oficial y era peligroso hablar de otra cuando estos programas fueron divulgados, pero debemos considerar que PAHALIAH trabaja a las órdenes de Jehová-Binah y por tanto lo que revela son las leyes de Binah, que luego el Cristianismo incorporaría a su dinámica. Y es evidente que la persona que capta las leyes no tardará en comprender que han sido promulgadas como plataforma indispensable para que el universo crístico pudiera existir, de modo que quien percibe las reglas, descubrirá después el reino del Amor.

Si las fuerzas de PAHALIAH trabajan en nuestro interior, los deseos cambian y ya no nos sentimos atraídos hacia las mismas cosas, cambia nuestra sensibilidad. Deseamos sólo lo que nuestro Ego Superior desea. Pero si este trabajo interno no se realiza, aparecerá el afán de convertir a los “incrementes” y la vocación religiosa que nos permita actuar como profesionales en esta conversión. Cuando aparece en nosotros el proselitismo, es que no hemos sabido convencernos de lo que queremos convencer a los demás. Esta dinámica nos dice que debemos ejercer el apostolado internamente, porque si la dinámica de nuestra actuación es correcta, ya contagiaremos a los que nos rodean sin necesidad de discursos y de exhortos. Nada tiene tanta fuerza de propagación como el bien y cuando ese árbol crece, no tarda en aparecer todo un bosque con la misma planta. En la regencia de PAHALIAH, nuestro Yo emocional percibirá la ley.

Este genio domina la religión, la teología, la moral, influye sobre la castidad y la piedad y sobre aquellos cuya vocación es el estado eclesiástico. En nuestro estado evolutivo actual, no es de extrañar que PAHALIAH sea el mayor «fabricante» de sacerdotes entre las 72 Fuerzas por las razones expuestas más arriba.

Las reglas cósmicas, cuando son aplicadas al mundo emocional, aparecen bajo la forma de una moral, la cual se expresa mediante un código en el que se cataloga lo que se debe y no se puede hacer. PAHALIAH es el portador de ese código, que introduce en el mundo de las emociones. El genio domina sobre la teología, y ésta es, debería ser, la justificación de las reglas divinas, su explicación. La moral no es un capricho divino, sino una necesidad, dado que el mundo funciona de una determinada manera. Es como los folletos explicativos que acompañan un electrodoméstico y nos indican cómo funciona, siendo después libres de no utilizarlo. También podemos comparar estas reglas al código de la circulación, si Tráfico nos obliga a pararnos en un STOP, no es por capricho, sino para evitar un accidente.

PAHALIAH nos habla en su programa de su influencia sobre la castidad y se refiere a ella como la concentración de la energía en un punto. No es el único genio que trabaja en este dominio. No es que ejerza una vigilancia para que los individuos sean castos, sino que al revelarles las reglas, comprenden que las energías deben ser utilizadas preferentemente para producir evidencias en el mundo de arriba. Los errores en la utilización de las fuerzas creadoras suelen pagarse, porque generamos desperdicios, y todo lo que se genera arraiga en uno mismo. Y todo ello no por el dictado de un Dios vengativo y poco comprensivo, sino por necesidad, dada la forma de funcionar del universo. La energía vital que consumimos en el acto sexual, para asimilar una comida, en la práctica de un deporte, es la misma que se utiliza en la creación espiritual o mental. Si la derrochamos en exceso por un lado, no dispondremos de ella por el otro, esto es lo que tiene por misión hacernos entender este genio.

Quede claro que no existe ninguna entidad exterior al ser humano empeñada en hacerle la pascua o en castigarle cuando comete algún error. Es mucho más simple, nuestro Ego Superior, es el que promueve que su vehículo físico viva determinadas situaciones (enfermar, encontrarse sin energía, tener problemas, etc.) para que comprenda que tiene que rectificar cuando vulnera el «folleto de instrucciones» del universo.

La contrafigura de PAHALIAH:

El genio contrario domina la irreligión, los apóstatas, los libertinos y los renegados. Éste es muy activo, dado el interés de la gente por no cargar con las esencias de arriba. Lo importante es seguir con los placeres, y si las cosas van mal, ahí están las pastillas que produce con tanta abundancia la industria farmacéutica. La irreligión a la que se refiere no tendría importancia si se tratara sólo de una creencia, pero implica la no obediencia a las reglas del universo y desemboca en la enfermedad y en el fracaso social ya que, a la larga, sólo se mantienen en pie aquellos que actúan al unísono con el gesticular del planeta. El del abismo se encarga de que todo funcione al revés, hasta que siente la necesidad de dar un giro a la vida.

Los apóstatas son los que han recorrido la mitad del camino y que se vuelven atrás. El camino de la fe debe ser abordado con énfasis y energía o uno no acaba de ver claro la organización cósmica, y reniega de sus creencias y se apunta a la religión de los sentidos.

28.-SEHEIAH (Dios que cura a los enfermos)

Lo que puede obtenerse de SEHEIAH:

1º.- Protección contra incendios (cólera, abusos) y ruina de los edificios.
2º.- Protege contra las caídas, accidentes y catástrofes.
3º.- Longevidad: vivir mucho tiempo de forma equilibrada y feliz.
4º.- Prudencia, buen juicio y circunspección.
5º.- Protege contra los rigores del propio destino.

SEHEIAH es el cuarto del coro de Dominaciones y se ocupa en Hesed de los asuntos relacionados con Gueburah; sitúa en nuestra morada 28 la esencia llamada Longevidad, que nos permite llegar al final de nuestro ciclo de vida en buenas condiciones físicas. Este ciclo es de 84 años para los hombres y 72 para las mujeres. Pero estos ciclos, que son los naturales, se ven alterados por la actuación del ser humano y a una vida que termina antes de alcanzar el final de su ciclo, le corresponde otra vida (en una próxima encarnación) en la que el ciclo se ve sobrepasado.

SEHEIAH actúa en el mundo de las emociones, regulándolas. Cuando son negativas, siempre son el primer factor causante de muerte ya que el principio de la vida, que es Fuego/luz, no puede circular cuando las emociones negativas se concentran en el individuo, cubriéndolo con sus sombras. Aparece entonces la mala circulación, la paralización de las extremidades y posteriormente, de todo el organismo. SEHEIAH desatasca y gracias a su acción la luz penetra en las tinieblas internas y todo vuelve a funcionar correctamente.

Este genio es el sanador por excelencia del Zodíaco y las personas nacidas bajo su influencia serán los mejores curanderos del mundo, si es que son sensibles a sus impulsos. Si en un momento dado necesitamos la asistencia de un curandero, conviene que levantemos su tema astral para comprobar si tiene activados los puntos de SEHEIAH. Y para proceder a nuestra propia curación, utilizaremos las horas y días del genio, sobre todo los días en que el Sol transite sobre su tercer y cuarto escenario, o sea los puntos Vav y 2º He. Las personas nacidas en sus puntos de dominio respecto a nuestro Sol serán nuestros curanderos naturales y puede que su sola compañía sea suficiente para restablecernos en caso de malestar o enfermedad. Sin embrago, habida cuenta de que la enfermedad siempre es provocada por una dinámica de comportamiento errónea, el restablecimiento será provisional si esta dinámica no cambia y la enfermedad reaparecerá una y otra vez mientras no expulsemos de nuestro organismo a los portadores de sombras.

Este genio sirve contra la parálisis y el trueno, dice el programa. La parálisis aparece cuando las huestes del abismo ocupan nuestros espacios en permanencia y esto ocurre solamente cuando hay por nuestra parte una demanda constante de sus servicios, ya que las fuerzas de abajo no pueden permanecer en nosotros de manera estable. No hay en nuestro fuero interno moradas para ellos y esa ocupación sólo es posible, repitámoslo, cuando existe por nuestra parte una voluntad permanentemente renovada de mantenerlos.

La intervención de SEHEIAH los obliga a huir. En cuanto al trueno, Júpiter es quien lo maneja, en la Mitología fulminaba a ciertos mortales con un rayo. Los individuos que escapan al control jupiteriano, aquellos cuyos deseos son excesivos y sobre los que han fallado todos los intentos de volverlos a su cauce, son fulminados por Júpiter, pueden ser víctimas de un rayo o de una enfermedad derivada de un Júpiter negativo, por ejemplo del hígado. SEHEIAH restablece el buen funcionamiento de los órganos regidos por Júpiter.

SEHEIAH protege contra los incendios, las ruinas de los edificios, las caídas, las enfermedades; domina la salud y la longevidad, dice le programa. Júpiter-Hesed, siendo el primer Séfira del Mundo de Creaciones o de los sentimientos, trabaja en el Agua, aunque parte de su naturaleza es de Fuego, por ser el 2º He del Mundo de Emanaciones. Gueburah (ya que este genio se ocupa en Hesed de los asuntos de Gueburah) se encuentra situado en el corazón del Agua, podríamos decir, siendo el He del Mundo de Creaciones. Por consiguiente, este genio es portador de Agua en alto grado.

Internamente, los incendios se producen cuando hay una acumulación de Fuego en estado puro y no encuentra cauces naturales para expresarse. El Fuego nace en Kether-Aries como una voluntad y ésta debe circular en dirección al mundo físico, para tomar forma. Si no lo hace, si el individuo acumula en sí voluntades, intenciones, una tras otra sin llegar a materializarlas, las voluntades acaban generando un tal calor interno que la persona literalmente se quema, tiene la sensación de asfixiarse, de tener dentro un ardor que la llevará a buscar algo con que aplacarlo: quizá alcohol, droga, tabaco, sexo, etc.. SEHEIAH aporta el agua necesaria para apagar ese incendio. Los nacidos bajo signos de Fuego, y principalmente Aries y con acumulación de planetas en el signo, son los más propensos a este tipo de incendios.

Los incendios externos de bosques, edificios etc. obedecen a las mismas causas, pero en el plano colectivo. Cuando una sociedad determinada no utiliza la fuerza de la voluntad para generar vida a su alrededor, bien sea vida humana o vida social, acaba siendo víctima de un incendio. Claro que hay otras causas, como es la utilización de la voluntad perversa, la que viene de abajo y que los hombres se ven obligados a consumir cuando apelan a ella. Si de golpe se detienen, si quieren poner fin a la relación con el espíritu de abajo, éste puede seguir bombeando energía y generar incendios a su alrededor para poder seguir manteniendo su hegemonía.

Ha ocurrido a veces que se han encontrado a ciertas personas en las proximidades de un incendio, y luego las vuelven a encontrar en las inmediaciones de otro, lo cual acaba designándolas como presuntos culpables de haberlo provocado, aunque luego se comprueba que no lo eran. Pero en realidad sí lo han provocado, no encendiendo una cerilla, sino con su sola presencia; son portadores natos de incendios y éstos se producen allí donde están. Se ha dicho que los incendios acabarán convirtiendo la tierra en un desierto, pero el fenómeno se produce antes en el interior. También los individuos que sufren incendios internos acaban convirtiendo su vida en un desierto, sin amigos, sin relaciones, sin afectos, sobreviven en su tórrida realidad interna, habiéndolo quemado todo a su alrededor.

SEHEIAH protege contra la ruina de los edificios. Debemos entender que se trata ante todo de nuestro edificio humano, que cae en ruinas cuando hemos vulnerado las leyes cósmicas, cuando nos dejamos llevar por nuestros bajos instintos. Las ruinas exteriores son la proyección, la cristalización de nuestra ruina interna y el genio, al expulsar de nosotros a las fuerzas subterráneas, nos ayudará a edificar en terreno firme y a eliminar, en el interior y en el exterior, el estado de ruina. SEHEIAH protege contra las caídas y enfermedades, restablece las armonías vulneradas y todo vuelve a funcionar.

La persona nacida bajo su influencia tendrá mucho juicio y actuará con prudencia y circunspección, termina el programa. Hay un juicio que nos viene por la vía de las experiencias y otro que llega por la vía de la inspiración. Este último es el que SEHEIAH se ocupa de aportarnos, es el juicio inspirado que nos permite acertar. Tener juicio significa contemplar un caso determinado desde todas las perspectivas posibles. Cuando actuamos en este sentido, somos prudentes y circunspectos porque los hechos no son nunca como aparecen a primera vista. En cualquier asunto, siempre existen puntos oscuros que no percibimos, y éstos sólo aparecen cuando se le arroja al asunto mucho juicio.

La contrafigura de SEHEIAH:

El genio contrario domina sobre las catástrofes, los accidentes y causa apoplejía, influencia las personas que nunca reflexionan antes de obrar, dice le programa. SEHEIAH del abismo es un productor de catástrofes, accidentes y enfermedades, del mismo modo que su contrapartida positiva se ocupa de evitar todos estos escollos. Las personas nacidas bajo la influencia del genio, si no cultivan las cualidades positivas, acabarán manifestando las negativas y serán portadoras de catástrofes, de caídas, de ruina y convendrá mantenerse alejado de ellas.

Tristán Llop, Kabaleb
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