Luna nueva angélica de Virgo

Esta nueva Luna se inicia el 18/9/09 a las 20:18 (hora española), a 25.59 grados del signo de Virgo. Los Ángeles regentes serán Menadel, el que nos ayuda a encontrar trabajo y Vasariah que nos induce a ser justos.

La Luna cae en un grado de activación de conciencia (grados de Tiphereth), lo cual significa que deberemos plantearnos las cosas en profundidad. Y Mercurio está retrógrado, lo cual nos señala la necesidad de volver la vista atrás para solucionar lo que hemos dejado a medias…

Una curiosidad de esta lunación es que Saturno está en el mismo grado que la Luna y el Sol. Esto significa que sentiremos la obligación de tomar conciencia de lo que se mueve a nuestro alrededor. Como Virgo es el signo del servicio, deberemos estar dispuestos a ponernos al servicio de los demás y de nuestro jefe interno, el Ego Superior, porque si queremos hacer la guerra por libre, Saturno nos frenará y nos lanzará al abismo (a la depresión, al paro, al atasco, a la crisis), hasta que estemos dispuestos a escuchar esa vocecita que proviene de nuestro interior y que trata de marcarnos el camino correcto a seguir.

Os sugiero que leáis la interpretación de la lunación que ha realizado mi hermana Soleika (haciendo clic en su nombre) porque ofrece informaciones interesantes. Y a continuación pongo el programa de los ángeles regentes que nos legó Kabaleb.

36.- MENADEL (Dios Adorable)

Lo que puede obtenerse de MENADEL:

1.- Conservar el empleo y los medios de existencia.
2.- Protección contra los calumniadores y maledicentes.
3.- Liberación de los hábitos que nos aprisionan.
4.- Tener noticias de las personas que se ha alejado de nosotros.
5.- Encontrar bienes extraviados o perdidos.

MENADEL es el cuarto del coro de Potencias y se ocupa en Gueburah de los asuntos relacionados con el propio Gueburah; sitúa en nuestra Morada 36 la esencia llamada Trabajo sin la cual nos perderíamos en la pura contemplación.

Nuestro Yo Divino envía sus cuerpos al mundo para que trabajen para él y le entreguen, a la hora del sueño (o sea, durante el proceso onírico) y al final de la vida, la esencia de sus experiencias. Pero esa esencia llamada Trabajo no suele gustar a los cuerpos, es a menudo rechazada; y algunos, los que pueden, buscan la «paz del convento» para huir de los trabajos humanos y vivir sin conflictividad. En lugar de trabajar para ofrecer experiencias al Ego Superior, le rezamos para que se ocupe de sacarnos de apuros, diciéndole de algún modo: «Anda, trabaja tú, que sabes más que yo, y cuando me llegue la hora de los triunfos, ya me encargaré de recogerlos». MENADEL ha elegido domicilio en los últimos grados de Virgo, en ese punto zodiacal en que todo nos impulsa al abandono, para poner en nosotros ese incentivo que nos llevará hacia adelante. Al mismo tiempo, MENADEL es el genio 36 y se encuentra justo en la mitad del camino. Si hemos llevado a cabo con dedicación los trabajos relacionados con los 36 genios, entraremos en el periodo de recolección de frutos y nuestra tarea consistirá, principalmente, en cosechar.

Al hablar de Trabajo, tenemos que referirnos al trabajo humano, por decirlo de alguna manera. MENADEL actúa en la esfera de las emociones y construye en nuestro interior situaciones emotivas para que las vivamos a fondo y saquemos de ellas la experiencia que contienen. Este es por ejemplo el trabajo que realiza el novelista al imaginar la trama de su novela: experimenta las emociones de sus personajes y resuelve las situaciones dramáticas en que se encuentran. Ese es el auténtico trabajo humano, el que realizamos por dentro al conciliar sentimientos contrapuestos, aprendiendo a someter los sentimientos al designio que emana de nuestro Ego Superior. Cuando ese trabajo interno no se realiza, o se hace mal, se escenifica en el exterior para que, al verlo con nuestros propios ojos, podamos corregir los errores y adquiramos la experiencia que no hemos podido adquirir cuando el trabajo se hacía por dentro. En ese sentido, lo que hacemos materialmente nos indica lo que debíamos haber hecho emocionalmente y no hicimos. Así el individuo que trabaja en una fábrica de detergentes, es porque no ha sabido blanquear sus emociones por dentro; el que trabaja en prendas de vestir, es porque no ha sabido dar una apariencia a sus emociones, vistiéndolas, esto es dándoles forma, configurándolas para que los demás puedan reconocerlas en el mundo del Deseo, donde se mueve nuestra personalidad emotiva.

Cada trabajo externo nos revela el trabajo interno que debería ser el nuestro. El que construye coches, aviones, debería facilitar a la sociedad los medios para acelerar su marcha evolutiva. Claro que si fuéramos perfectos, si hiciéramos el trabajo por dentro, el mundo físico estaría de más, pero este mundo físico no va a durar eternamente. Ha sido formado como vía sustitutoria, ante nuestra incapacidad para aprender por dentro. Cuando hayamos adquirido esa capacidad, el mundo físico desaparecerá y pasaremos a vivir en el mundo del Deseo. El mundo físico es una necesidad perentoria, no el objetivo supremo de la Creación. Dado que existe, debemos explorarlo, analizarlo, pero llegaríamos a los mismos resultados si lo exploráramos mentalmente y emotivamente, porque las partículas materiales no son más que la cristalización en grado máximo de las que existen en el mundo del Pensamiento y en el mundo del Deseo. Hermes Trimegisto decía que el mundo es pensamiento y llegará un día en que el Trabajo consista en pensar.

Pero dado que las cosas son como son, las esencias de MENADEL producen en quienes las interiorizan actividad, trabajo, y por consiguiente, en sus días y en sus horas aparecerá el trabajo, si no lo tenemos. Si viene a consultarnos alguien que se encuentra sin trabajo, debemos aconsejarle que lo busque en los días que preside MENADEL y en sus horas, de las 11.40 a las 12 h. después de la salida del Sol. (las horas correspondientes a cada genio han sido indicadas en el libro «Los ángeles al alcance de todos»).

Se invoca a este genio para protegerse de las calumnias y para liberar a los prisioneros, dice el programa. MENADEL conduce a la verdad por la vía del trabajo. Son muchos los caminos que conducen a la verdad y quizás la vía del trabajo no sea la más corta, pero es la que lleva a una verdad más patente, más incontrovertible, es una verdad que salta a la vista. En el reino material, cuando la técnica construye un aparato, éste funciona o no funciona. Si no funciona, ya puede volver a empezar. Lo mismo sucede en el dominio emotivo y en el mental. El trabajo sobre una idea hará que florezca en ella lo verdadero. Y en una conquista amorosa si insistimos, si la trabajamos con ahínco, es muy posible que acabemos obteniendo lo que buscamos. El trabajo prolongado da un fruto, y ese fruto consiste en una realización material, en algo patente, que en el campo de las ideas, no necesita ser demostrado porque la evidencia interna es tan fuerte, que una demostración no le añadiría nada. Los demás nos pedirán demostraciones que no podremos dar, pero cuando ellos hayan realizado el mismo trabajo que nosotros, llegarán a la misma evidencia. Por ello este genio arruina los propósitos de los calumniadores. Hace que nuestra verdad se estrelle contra ellos y reduzca a cenizas sus argumentos. El trabajo nos llevará a la verdad y la verdad nos hará libres. Nuestros prisioneros internos saldrán de las cárceles en que les había recluido un régimen interno injusto y volverán a ocupar los lugares que les corresponden en nuestros reinos internos.

Este genio da luces sobre las personas alejadas, de las que no se han tenido noticias desde hace tiempo; hace que los exilados regresen a sus patrias y descubre los bienes extraviados y sustraídos, termina el programa. Vimos que el genio anterior nos reconciliaba con tendencias que habían ido a parar a nuestro subconsciente. Con MENADEL recibimos noticias de los alejados, que son en realidad los exilados. El exilio se produce sólo cuando una sociedad determinada vive bajo un régimen injusto que ahoga las voces de aquellos que piensan de forma distinta a la oficial. Al volver a resplandecer la verdad, los exilados retornan; las distintas tendencias que se habían alejado de los centros de poder vuelven a sus patrias, enriqueciéndose nuestra personalidad con ellas.

Esta estampida de fuerzas internas, cuando tiene lugar, empobrece nuestros distintos cuerpos: se reducen nuestras ideas, nuestros sentimientos y esa disminución repercute en nuestro estado físico, reduciéndose nuestra vitalidad. Cuando la verdad vuelve en nosotros, arrastrada aquí por el trabajo, recuperamos lo perdido, es decir, esos bienes que habíamos extraviado y que ahora nos son devueltos. El trabajo nos devuelve la plenitud y hay que interpretar esta idea de una manera muy amplia: el intenso trabajo interno nos llevará a la opulencia, a la riqueza, a la recuperación de los potenciales perdidos que nos amputaban, nos disminuían, de modo que los individuos que son activos, los que trabajan todos los días del año con su pensamiento, con sus ideas, alcanzarán una permanente situación de bienestar. No ocurrirá así con el trabajo físico, ya que cuando vemos a personas muy atareadas, con pluriempleo, es señal de que no realizan por dentro el esfuerzo que se ven obligadas a realizar por fuera. Podríamos decir que son los parados intelectuales y emotivos los que se ven obligados a realizar un trabajo agotador, mediante el cual la vida intenta decirles que deben trabajar más por dentro.

La contrafigura de MENADEL:

El genio contrario protege a todos los individuos que tratan de huir al extranjero para escapar a la justicia, dice le programa. Es decir, lo que protege es la dispersión de nuestras fuerzas internas, debido a que no estamos realizando el trabajo que deberíamos realizar. Cuando abandonamos todo esfuerzo y ya no albergamos sentimientos ni pensamientos dominantes que pongan en nuestra vida un afán, un objetivo, las tendencias que representan el idealismo no ejercido huyen de nosotros, se van al extranjero para escapar a una justicia que sólo tiene de justicia el nombre. El extranjero es la esfera que escapa al control de nuestra conciencia; es la esfera en la que nuestra voluntad ejecutora no tiene ni voz ni voto. Hay periodos, cuando nuestro mundo interno está gobernado por un tirano que ha usurpado el poder, en que lo mejor que hay en nosotros huye al extranjero y nos quedamos extremadamente empobrecidos, reducidos a una simplicidad muy esquemática. Pero el tirano no puede gobernar eternamente y cuando el MENADEL de arriba actúa con fuerza, el trabajo interno nos lleva al advenimiento del reino de la justicia y al retorno de los exilados.

32.- VASARIAH (Dios Justo)

Lo que puede obtenerse de VASARIAH:

1.- Socorro contra los que nos atacan en justicia.
2.- Ayuda del Rey y gracia en los recursos que se dirigen a los poderosos.
3.- Facilidades en lo relacionado con la justicia y la nobleza.
4.- Una buena memoria, facilidad de palabra, amabilidad y modestia.
5.- Combate las malas cualidades de cuerpo y de alma.

VASARIAH es el octavo del coro de Dominaciones y se ocupa en Hesed de los asuntos relacionados con Yesod; sitúa en nuestra morada filosofal 32 la esencia llamada Clemencia, virtud que aparece cuando Júpiter y Luna trabajan conjuntamente (este tipo de indicaciones puede resultar muy útil de cara a la interpretación de los aspectos astrológicos).

Nos encontramos pues ante un punto de Clemencia, y no es el único, ya que, bajo diversas formas, la veremos aparecer en los programas de los genios. Aquí, la expresión exacta sería Justicia Clemente, ya que, como hemos visto a lo largo de la enseñanza, se llama hacer justicia el permitir que un impulso determinado alcance su estadio de plena plasmación en el mundo material.

VASARIAH es el último de los genios regidos por Júpiter/Hesed y, por consiguiente, por su mediación, las virtudes de este planeta alcanzan su plenitud de manifestación. El Poder de Júpiter culmina, llega al estadio de su «Justicia» y la apariencia que toma ese Poder es la Clemencia. De ello se deduce que toda justicia debe ser clemente o no es justicia.

Un día como hoy, estando VASARIAH en su domicilio zodiacal, fue juzgado en Gibraltar un senador español por encontrarse en posesión de 30 gramos de cocaína y condenado por ello a cuatro meses de cárcel. Este hombre, por esta condena, se vio expulsado del partido, lo cual supone el fin de su carrera política y el juez lo sentenció, tiró la primera piedra, diciendo que ahora tendrá que vivir con la vergüenza que su adicción a la droga supone. Es el ejemplo de un juicio que no es clemente, ya que lo perdido por el inculpado sobrepasaba en mucho la importancia del delito por el que se le acusaba. Es evidente que ha sido el genio del abismo el que se ha manifestado en este caso.

Se invoca el socorro de este genio contra los individuos que nos atacan en justicia, y para obtener la gracia de los que recurren a la clemencia de los reyes, dice el programa, y añade: hay que nombrar a la persona que nos ataca y citar el motivo, pronunciando después el nombre del genio y el salmo que dice: «La palabra del Eterno es recta y todas sus obras se cumplen con fidelidad».

Para obtener la clemencia de los reyes, es decir, la clemencia de los que deben juzgarnos, primero habremos tenido que ejercer esa virtud hacia nosotros mismos. Es preciso que seamos clementes con nuestros errores, lo cual no significa que los justifiquemos. La clemencia no cierra los ojos ante la culpa: lo que hace es comprender la fuerza de los impulsos malévolos, disculpando la conducta errónea.

Cuando Cristo curaba los enfermos o cuando salvó la mujer adúltera de ser lapidada, les decía: «Vé, y no peques más», y su sentencia ejercía sobre los beneficiados una influencia positiva mucho más importante que la condena. Suelen decir nuestros jueces que la condena es ejemplar y que con ella, más que castigar al culpable, lo que se pretende es ejemplarizar al que pueda verse tentado a proceder de la misma forma, pero está demostrado que la Clemencia ejemplariza mucho más. Con ella la culpa se borra, desaparece y con ella se va la fuerza negativa que la estaba potenciando y cuya presencia nos inducía a repetir el error.

Si nosotros nos perdonamos, la sociedad también nos perdona y desaparece la deuda que hayamos podido contraer con ella. Los juicios nos serán favorables, y tal vez ni siquiera lleguemos a ir a juicio; la intención de citarnos se borrará, nuestro expediente se extraviará.

Retengamos pues que los grados regidos por VASARIAH son puntos de Clemencia y que debemos ejercerla hacia los demás y solicitarla para ellos o para nosotros en sus días y horas de dominio. Si el senador de la anécdota lo hubiese sabido, posiblemente no hubiese llegado a formularse contra él ninguna acusación.

Este genio domina la justicia; influencia sobre la nobleza, los jurisconsultos, los magistrados y los abogados, dice el programa. Como decíamos más arriba, no hay justicia sin clemencia, porque así lo ha elaborado la dinámica cósmica. Júpiter/Hesed pertenece a la columna de la derecha, es una emanación de Hochmah/Urano y, por consiguiente lleva el sello de la bondad, una bondad que puede parecer desdibujada en su elaboración, en los avatares que sufre en su descenso por el mundo de los sentimientos, camino de su materialización. Pero cuando está a punto de materializarse, cuando, en su fase de descenso, se sitúa a nivel de Yesod, a las puertas del mundo material simbolizado por Malkuth, a la Bondad le caen sus disfraces, sus velos, y aparece tal como es, como una Clemencia que lo absuelve todo.

Así sucede que, en nuestro fuero interno, si hacemos acopio de Clemencia a su debido tiempo, puede sucedernos que en la elaboración de un acto nos mostremos crueles, que expresemos nuestro deseo de venganza, pero a medida que nos acerquemos a la realización del acto programado, en el preciso momento en que nos encontremos ante la persona de la que deberíamos vengarnos, trepará en nosotros la savia de la piedad y haremos todo lo contrario de lo programado: nos mostraremos clementes, la clemencia aparece a la hora de la justicia.

Por ello la justicia que se practica en nuestros tribunales, generalmente, sólo tiene de justa la palabra, del mismo modo que se llama «hacer el amor» a la pura gimnasia erótica. VASARIAH, por su mediación, hace que la justicia sea como debe ser, Clemente, y es por ello que, al invocarlo, obtenemos la gracia y la clemencia de los tribunales, porque al entrar esa fuerza en los espacios internos de los jueces, les pone la virtud de la clemencia.

Influencia sobre la nobleza. Esto es, la nobleza interna. Cuando en nosotros hay nobleza, VASARIAH la apoya, ya que, como dicen los alquimistas, para fabricar oro es preciso poseer previamente una cantidad de ese metal. Para fabricar nobleza, es preciso poseer un poco en el interior. Entonces el genio adhiere a lo noble y lo produce en cantidad. Ese estado de nobleza, llegado su momento, se exterioriza, ocupa espacios en la sociedad y nos encontramos moviéndonos en un medio noble, hace que encontremos personas nobles, o con un alma, noble y con ellas viviremos una entrañable historia de amistad o de amor.

Influencia igualmente los jurisconsultos, magistrados y abogados. Todos los individuos que buscan de algún modo la justicia, por alejados que estén de ella, acabarán un día por encontrarla; es decir, hallarán esa clemencia que subyace en ella. Si necesitamos un abogado, (¡ojalá Dios nos mantenga alejados de ellos!), conviene buscarlo en los días y las horas de VASARIAH y, a ser posible, busquemos a una persona nacida en sus días y en sus horas. Así se lo aconsejaremos a nuestros consultantes con problemas de abogados y jueces.

La persona nacida bajo esta influencia tendrá una feliz memoria y hablará con facilidad; será amable, espiritual y modesta, termina el programa. La feliz memoria nos conecta con los hechos positivos acaecidos en nuestro pasado, tanto los de esta encarnación, como de las anteriores, y esa feliz memoria nos sugiere la línea que debemos seguir en nuestras actuaciones futuras. Hablar con facilidad es algo que depende mucho de Júpiter, porque en él se encuentra la semilla de los sentimientos y, del mismo modo que la semilla de un pino encierra la forma que el árbol tendrá, con todos sus detalles, también en la semilla del deseo está la posibilidad de saber expresarlo. La amabilidad, la espiritualidad y la modestia son un privilegio de los espíritus nobles y bondadosos que no aspiran a impactar al adversario y ganarlo en la controversia, sino que, por el contrario, prefieran que sea el otro quien se lleve la victoria. La modestia es una virtud que siempre va acompañada de la grandeza de alma.

Tristán Llop y Kabaleb, en busca del tesoro interior
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