Luna nueva angélica de Tauro

Como estamos en periodo de cambios, he decidido entrar la herramienta del vídeo en las Lunas nuevas, para renovarme un poco.

Encontraréis así a continuación los textos que escribió Kabaleb sobre los ángeles activos en la lunación y el resto de la Luna nueva la explico a través del vídeo, realizando una valoración signo a signo.



El ángel físico de la lunación es Cahetel y el emotivo Menadel. Podréis ver compementado el análisis de esta Luna nueva en el blog de mi hermana Soleika...

8.-CAHETEL (Dios Adorable)

Lo que puede obtenerse de CAHETEL:

1º.- Bendición de Dios y echar fuera a los malos espíritus.
2º.- Abundantes cosechas agrícolas.
3º.- Inspiración para elevarse y descubrir a Dios en nosotros y los demás.
4º.- Amor por el trabajo.
5º.- Ayuda contra los encantamientos y sortilegios tendientes a producir la esterilidad de los campos.

CAHETEL por ser el nº 8, participa en las tareas de formación del séfira Hod en nuestra naturaleza y sitúa en nuestra Morada nº 8 la esencia llamada Bendición de Dios, sin la cual todas nuestras empresas están abocadas al fracaso. CAHETEL es el último de los Serafines de Kether, es el brazo más largo de este centro sefirótico, que llega hasta los confines de Yesod, interviniendo más declaradamente en nuestros quehaceres humanos.

La divinidad sólo puede bendecir aquello que es conforme a su dinámica. Las naciones enfrentadas tratan de conseguir, el favor de Dios para que les otorgue la victoria, pero es evidente que CAHETEL, especialista en bendiciones, no ha de escuchar sus plegarias, y será su contrafigura del abismo la que dará a cada ejército lo que merece. La bendición de Dios le fue negada a Caín cuando realizó su ofrenda. Cuando aparece en nuestra vida, tiene un efecto multiplicador. Si en los días y horas de regencia de este genio las cosas nos salen bien y se nos multiplican, significará que estamos haciendo lo que debemos, lo que anhela nuestro Ego Superior. En cambio, si nuestra actividad en estas fechas permanece estéril, será señal de que nuestro Dios interno rechaza nuestra ofrenda y debemos pensar en sembrar en otros campos. Si poseemos esencia de CAHETEL en nuestras alforjas, nuestras cosechas serán abundantes y seremos, para quienes nos contacten, un manantial de fecundidad y progreso.

Este Genio sirve para echar a los malos espíritus. Ya sabemos que estamos ocupados por fuerzas que pertenecen a un linaje superior al humano: los luciferianos y que por tanto la mayor parte de nuestros ocupantes internos son ángeles caídos e incluso re-caídos al 2º o 3º fondo del abismo (Kabaleb ofrece una explicación detallada de este tema en sus libros «Misterios de la Obra Divina» e «Interpretación Esotérica de los Evangelios»). Ellos son los que nos prestan su aliento para realizaciones torcidas que generan adversidad, dificultades y enfermedades. CAHETEL se ocupa de alejarlos para que puedan acceder a nuestros vacíos interiores las fuerzas positivas -los ángeles superiores- que nos restablecerán. Pero para que los luciferianos se vayan definitivamente, es preciso que renunciemos a las inclinaciones que los han llevado a instalarse en nosotros, de modo que en los días de CAHETEL esas malas inclinaciones pueden desaparecer de nosotros, él nos lleva al cambio de vida que nos permitirá liberarnos.

CAHETEL domina las producciones agrícolas, las que son necesarias a la existencia de hombres y animales. Domina la alimentación, da abundantes cosechas en nuestra naturaleza interna, y lo que crece en nosotros es útil a la alimentación del alma. Para que las producciones agrícolas lleguen a buen término, son necesarios el sol, el agua y una buena tierra, en proporciones equilibradas. Perouna voluntad demasiado fuerte tiene efectos aplastantes sobre los demás, es como un sol excesivamente riguroso que deseca la planta. Demasiada humedad hará que se pudra. A veces las cosas nos fallan, no nutren nuestra divinidad interna porque ponemos en ellas un exceso de voluntad, queriendo a todo precio dejar huella.

CAHETEL inspira al hombre para que se eleve hacia Dios con el fin de agradecerle todos los bienes que nos envía. Los hombres perseguimos objetivos personales: la gloria, el poder, el amor, el respeto, y si realizamos una obra, nos volvemos complacientes hacia ella, nos enorgullecemos. Pero en nuestro despliegue evolutivo, un buen día nos damos cuenta de que aquella obra no ha sido más que un pretexto para que nuestro Ego Superior obtuviera ciertas experiencias. Cuando nos concienciamos de ello, nuestra mirada se eleva hacia Dios (es decir, hacia nuestro Ego Superior) y nos convertimos en sus instrumentos, acatamos sus mandatos. La presencia de CAHETEL en nuestras moradas fisolofales produce esta inspiración. Una voz -la suya- nos dice que trabajamos por cuenta ajena y que no debemos considerarnos propietarios de la obra que realizamos. El agradecimiento es un estado de sumisión hacia el que estamos agradecidos, es un deseo de servirlo, como él lo ha hecho con nosotros. Cuando ese agradecimiento hacia el Eterno se produce, las tensiones para con él desaparecen y ya no nos consideramos propietarios, sino simples subalternos a las órdenes del Maestro.

La persona nacida bajo la influencia de CAHETEL amará el trabajo, la agricultura, la caza, el campo, y tendrá mucha actividad en los negocios. Será una persona activa. Nada como un patrón activo para que sus servidores lo sean también. A veces, llegados a cierta edad, dudamos si conviene poner en marcha nuevas cosas. Pero cuando descubrimos al Patrón y éste nos dice que no hay final, que estamos trabajando para alcanzar un día la categoría de dioses creadores y tener la responsabilidad de un universo, entonces comprendemos que estamos en un permanente comienzo.

La afición por la caza debemos entenderla como un afán de cazar a los animales internos y expulsarlos de nuestros espacios. El Genio produce alimento para los animales. Ese alimento permite a las bestias subsistir y ejercer sus funciones. Ese trabajo de las bestias (los Luciferianos), ya lo sabemos, ha de permitirles un día reintegrarse a los puestos evolutivos de los que se vieron escindidas. Proporcionémosles ese alimento, utilizándolos para concienciarnos de los errores cometidos y después, desalojarlas de nuestros espacios internos y dar por terminada nuestra relación con ellas.

La contrafigura de CAHETEL:

El genio contrario provoca todo lo que es perjudicial a las producciones de la tierra y lleva el hombre a blasfemar contra Dios. Ya hemos visto lo que era perjudicial para la tierra: un sol tórrido, una humedad excesiva, podemos añadir las aguas polucionadas, las inclemencias del tiempo, las plagas de depredadores, el descuido de las tareas agrícolas, etc.. Este genio del abismo insufla a su clientela un personalismo aplastante, un exceso de sentimentalidad, un temperamento demasiado riguroso, lo cual se traducirá en el exterior por oleadas de calor, lluvias torrenciales, aguas de riego polucionadas, plagas, tormentas de granizo, incendios y otros males de esta índole. Blasfemar contra Dios significa actuar en contra de las leyes cósmicas. Todo lo que viene del abismo nos impulsa a actuar de forma invertida, pero no necesariamente a transgredir las leyes cósmicas. El personalismo, por ejemplo, es una materialización de la voluntad, porque viene de abajo y no de arriba, pero no transgrede ninguna regla cósmica, como tampoco la transgrede una pasión entre un hombre y una mujer. En cambio, la homosexualidad sí es una transgresión a las leyes universales. Los cabalistas distinguen muy bien entre los errores que se cometen dentro del orden universal y los que atentan contra ese orden. CAHETEL del Abismo inspira ese tipo de atentados.

36.- MENADEL ( Dios Adorable)

Lo que puede obtenerse de MENADEL:

1.- Conservar el empleo y los medios de existencia.
2.- Protección contra los calumniadores y maledicentes.
3.- Liberación de los hábitos que nos aprisionan.
4.- Tener noticias de las personas que se ha alejado de nosotros.
5.- Encontrar bienes extraviados o perdidos.

MENADEL es el cuarto del coro de Potencias y se ocupa en Gueburah de los asuntos relacionados con el propio Gueburah; sitúa en nuestra Morada nº 36 la esencia llamada Trabajo sin la cual nos perderíamos en la pura contemplación.

Nuestro Yo Divino envía sus cuerpos al mundo para que trabajen para él y le entreguen, a la hora del sueño (o sea, durante el proceso onírico) y al final de la vida, la esencia de sus experiencias. Pero esa esencia llamada Trabajo no suele gustar a los cuerpos, es a menudo rechazada; y algunos, los que pueden, buscan la «paz del convento» para huir de los trabajos humanos y vivir sin conflictividad. En lugar de trabajar para ofrecer experiencias al Ego Superior, le rezamos para que se ocupe de sacarnos de apuros, diciéndole de algún modo: «Anda, trabaja tú, que sabes más que yo, y cuando me llegue la hora de los triunfos, ya me encargaré de recogerlos». MENADEL ha elegido domicilio en los últimos grados de Virgo, en ese punto zodiacal en que todo nos impulsa al abandono, para poner en nosotros ese incentivo que nos llevará hacia adelante. Al mismo tiempo, MENADEL es el genio 36 y se encuentra justo en la mitad del camino. Si hemos llevado a cabo con dedicación los trabajos relacionados con los 36 genios, entraremos en el periodo de recolección de frutos y nuestra tarea consistirá, principalmente, en cosechar.

Al hablar de Trabajo, tenemos que referirnos al trabajo humano, por decirlo de alguna manera. MENADEL actúa en la esfera de las emociones y construye en nuestro interior situaciones emotivas para que las vivamos a fondo y saquemos de ellas la experiencia que contienen. Este es por ejemplo el trabajo que realiza el novelista al imaginar la trama de su novela: experimenta las emociones de sus personajes y resuelve las situaciones dramáticas en que se encuentran. Ese es el auténtico trabajo humano, el que realizamos por dentro al conciliar sentimientos contrapuestos, aprendiendo a someter los sentimientos al designio que emana de nuestro Ego Superior. Cuando ese trabajo interno no se realiza, o se hace mal, se escenifica en el exterior para que, al verlo con nuestros propios ojos, podamos corregir los errores y adquiramos la experiencia que no hemos podido adquirir cuando el trabajo se hacía por dentro. En ese sentido, lo que hacemos materialmente nos indica lo que debíamos haber hecho emocionalmente y no hicimos. Así el individuo que trabaja en una fábrica de detergentes, es porque no ha sabido blanquear sus emociones por dentro; el que trabaja en prendas de vestir, es porque no ha sabido dar una apariencia a sus emociones, vistiéndolas, esto es dándoles forma, configurándolas para que los demás puedan reconocerlas en el mundo del Deseo, donde se mueve nuestra personalidad emotiva.

Cada trabajo externo nos revela el trabajo interno que debería ser el nuestro. El que construye coches, aviones, debería facilitar a la sociedad los medios para acelerar su marcha evolutiva. Claro que si fuéramos perfectos, si hiciéramos el trabajo por dentro, el mundo físico estaría de más, pero este mundo físico no va a durar eternamente. Ha sido formado como vía sustitutoria, ante nuestra incapacidad para aprender por dentro. Cuando hayamos adquirido esa capacidad, el mundo físico desaparecerá y pasaremos a vivir en el mundo del Deseo. El mundo físico es una necesidad perentoria, no el objetivo supremo de la Creación. Dado que existe, debemos explorarlo, analizarlo, pero llegaríamos a los mismos resultados si lo exploráramos mentalmente y emotivamente, porque las partículas materiales no son más que la cristalización en grado máximo de las que existen en el mundo del Pensamiento y en el mundo del Deseo. Hermes Trimegisto decía que el mundo es pensamiento y llegará un día en que el Trabajo consista en pensar.

Pero dado que las cosas son como son, las esencias de MENADEL producen en quienes las interiorizan actividad, trabajo, y por consiguiente, en sus días y en sus horas aparecerá el trabajo, si no lo tenemos. Si viene a consultarnos alguien que se encuentra sin trabajo, debemos aconsejarle que lo busque en los días que preside MENADEL y en sus horas, de las 11.40 a las 12 h. después de la salida del Sol. (las horas correspondientes a cada genio han sido indicadas en el libro «Los ángeles al alcance de todos»).

Se invoca a este genio para protegerse de las calumnias y para liberar a los prisioneros, dice el programa. MENADEL conduce a la verdad por la vía del trabajo. Son muchos los caminos que conducen a la verdad y quizás la vía del trabajo no sea la más corta, pero es la que lleva a una verdad más patente, más incontrovertible, es una verdad que salta a la vista. En el reino material, cuando la técnica construye un aparato, éste funciona o no funciona. Si no funciona, ya puede volver a empezar. Lo mismo sucede en el dominio emotivo y en el mental. El trabajo sobre una idea hará que florezca en ella lo verdadero. Y en una conquista amorosa si insistimos, si la trabajamos con ahínco, es muy posible que acabemos obteniendo lo que buscamos. El trabajo prolongado da un fruto, y ese fruto consiste en una realización material, en algo patente, que en el campo de las ideas, no necesita ser demostrado porque la evidencia interna es tan fuerte, que una demostración no le añadiría nada. Los demás nos pedirán demostraciones que no podremos dar, pero cuando ellos hayan realizado el mismo trabajo que nosotros, llegarán a la misma evidencia. Por ello este genio arruina los propósitos de los calumniadores. Hace que nuestra verdad se estrelle contra ellos y reduzca a cenizas sus argumentos. El trabajo nos llevará a la verdad y la verdad nos hará libres. Nuestros prisioneros internos saldrán de las cárceles en que les había recluido un régimen interno injusto y volverán a ocupar los lugares que les corresponden en nuestros reinos internos.

Este genio da luces sobre las personas alejadas, de las que no se han tenido noticias desde hace tiempo; hace que los exilados regresen a sus patrias y descubre los bienes extraviados y sustraídos, termina el programa. Vimos que el genio anterior nos reconciliaba con tendencias que habían ido a parar a nuestro subconsciente. Con MENADEL recibimos noticias de los alejados, que son en realidad los exilados. El exilio se produce sólo cuando una sociedad determinada vive bajo un régimen injusto que ahoga las voces de aquellos que piensan de forma distinta a la oficial. Al volver a resplandecer la verdad, los exilados retornan; las distintas tendencias que se habían alejado de los centros de poder vuelven a sus patrias, enriqueciéndose nuestra personalidad con ellas.

Esta estampida de fuerzas internas, cuando tiene lugar, empobrece nuestros distintos cuerpos: se reducen nuestras ideas, nuestros sentimientos y esa disminución repercute en nuestro estado físico, reduciéndose nuestra vitalidad. Cuando la verdad vuelve en nosotros, arrastrada aquí por el trabajo, recuperamos lo perdido, es decir, esos bienes que habíamos extraviado y que ahora nos son devueltos. El trabajo nos devuelve la plenitud y hay que interpretar esta idea de una manera muy amplia: el intenso trabajo interno nos llevará a la opulencia, a la riqueza, a la recuperación de los potenciales perdidos que nos amputaban, nos disminuían, de modo que los individuos que son activos, los que trabajan todos los días del año con su pensamiento, con sus ideas, alcanzarán una permanente situación de bienestar. No ocurrirá así con el trabajo físico, ya que cuando vemos a personas muy atareadas, con pluriempleo, es señal de que no realizan por dentro el esfuerzo que se ven obligadas a realizar por fuera. Podríamos decir que son los parados intelectuales y emotivos los que se ven obligados a realizar un trabajo agotador, mediante el cual la vida intenta decirles que deben trabajar más por dentro.

La contrafigura de MENADEL:

El genio contrario protege a todos los individuos que tratan de huir al extranjero para escapar a la justicia, dice le programa. Es decir, lo que protege es la dispersión de nuestras fuerzas internas, debido a que no estamos realizando el trabajo que deberíamos realizar. Cuando abandonamos todo esfuerzo y ya no albergamos sentimientos ni pensamientos dominantes que pongan en nuestra vida un afán, un objetivo, las tendencias que representan el idealismo no ejercido huyen de nosotros, se van al extranjero para escapar a una justicia que sólo tiene de justicia el nombre. El extranjero es la esfera que escapa al control de nuestra conciencia; es la esfera en la que nuestra voluntad ejecutora no tiene ni voz ni voto. Hay periodos, cuando nuestro mundo interno está gobernado por un tirano que ha usurpado el poder, en que lo mejor que hay en nosotros huye al extranjero y nos quedamos extremadamente empobrecidos, reducidos a una simplicidad muy esquemática. Pero el tirano no puede gobernar eternamente y cuando el MENADEL de arriba actúa con fuerza, el trabajo interno nos lleva al advenimiento del reino de la justicia y al retorno de los exilados.

Tristán Llop y Kabaleb
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