Nueva Luna angélica de agosto

Los ángeles marcan un nuevo periodo y nos ofrecen pistas sobre el camino a seguir durante este mes lunar.

La Luna nueva de agosto se produce el 1 a las 10.13 (12.13 hora española), a 9.32 grados del signo de Leo.

Los ángeles de regencia de la nueva Luna son el 26 Haaiah (físico) y el 58 Yeialel (emotivo). Nos transmitirán la necesidad de ser más diplomáticos y nos ayudarán a tener más fuerza mental para enfrentarnos a los retos de la vida...

Lo que puede obtenerse de HAAIAH:

1º.- Ganar un proceso, obtener el favor de los jueces.
2º.- Protección en la búsqueda de la verdad.
3º.- La contemplación de las cosas divinas.
4º.- Éxitos en la política y la diplomacia.
5º.- Protección contra los conspiradores y los traidores.

HAAIAH es el segundo del coro de Dominaciones y se ocupa en Hesed de los asuntos relacionados con Binah; sitúa en nuestra Morada nº 26 la esencia llamada Ciencia Política.

Los seres influenciados por este genio serán los grandes conductores de la sociedad y su poder irá acompañado de la justicia, de la sujeción a las leyes instituidas por Binah-Jehová y administradas por Saturno. A menudo, los políticos suelen decir que aceptan sus cargos por deber, para prestar un servicio a la sociedad, pero en no pocas ocasiones actúan espoleados por sus ambiciones.

Esto no sucederá con el ser de HAAIAH, siempre que actúe desde su trono de arriba y no desperdicie las esencias del genio. Las actitudes políticas de este ser serán científicas, en el sentido de que estarán de acuerdo con la ciencia divina. Cuando la política de desarrolle de acuerdo con las pautas trascendentes, se elegirán los días y las horas de HAAIAH para tomar las grandes decisiones, y cuando se busquen líderes políticos, se recurrirá a los hombres nacidos con una fuerte influencia de este genio en sus temas.

Si nos consulta alguien con estas características, no dudemos en aconsejarle que se dedique a la política. En su primer escenario (de 25 a 26 de Aries), HAAIAH despertará una vocación por la política; en el segundo, esa vocación arraigará, pero tal vez no llegue a manifestarse de forma aparente; en el tercero, el individuo iniciará el ejercicio de la política y en el cuarto será le gran político, con un gran historial de realizaciones. Antes de que esta fuerza emerja en el exterior, la ciencia política se desarrollará por dentro, haciendo que todos los órganos funcionen de acuerdo con la ley, de modo que HAAIAH será indirectamente portador de buena salud.

Este genio sirve para ganar un proceso y para conseguir el favor de los jueces, dice el programa. Se da por supuesto que se trata de un proceso en el que la persona defiende la parte justa. Si su dinámica interna se desarrolla de acuerdo con los criterios de lo justo, lo mismo sucederá en el exterior y cuando alguien intente injustamente perjudicar a este individuo, tropezará con lo justo y sus propósitos se verán arruinados.

HAAIAH protege a todas las personas que buscan la verdad; lleva a los seres humanos a la contemplación de las cosas divinas, dice el programa. Produce su descubrimiento por la vía racional, no como el genio anterior, que la daba por revelación. Quienes han realizado el esfuerzo primordial de la búsqueda de la verdad son ayudados por HAAIAH, el cual conduce su razonamiento por canales verdaderos y el individuo accede a la contemplación de lo divino a través de la lógica y de la razón.

De esa forma, será capaz de percibir la dinámica de los mundos de arriba y de establecer las correspondientes analogías con el mundo de abajo. El pensamiento divino aparece en este individuo de forma poderosa y está en condiciones de instituir en los mecanismos sociales la dinámica del Mundo del Pensamiento.

HAAIAH domina la política, los diplomáticos, los plenipotenciarios, los embajadores, los tratados de paz y de comercio y todas las convenciones en general; influencia sobre los correos, los despachos, los agentes y las expediciones secretas, dice el programa. Todos estos personajes, antes de aparecer en el mundo externo, han estado trabajando en nuestro interior. ¿Qué es la política interna? La entenderemos mejor si definimos la política mundana, que no es otra cosa que el arte de armonizar la vida social, de manera que la convivencia sea posible. Vemos que en un país cualquiera, los distintos ministerios están dotados de un presupuesto más o menos importante según las necesidades del sector; vemos que los pobres son cada vez mejor atentidos y que los ricos pagan cada vez más contribución la cual, en algunos países como los nórdicos es ya tan igualitaria que casi ha desaparecido la figura del hombre rico.

La organización política se ocupa de la cultura, de la ciencia, otorga subsidios a las iglesias e intenta que la vida se desarrolle con el menor número posible de problemas. Si no lo logra, es debido, en parte, a que las aspiraciones de la sociedad son cada vez más elevadas y nadie se contenta con lo que tiene.

En nuestro mundo interno, el impulso llamado «hombre político» despliega la misma actividad, de cara a la armonización de las tendencias que emanan de nuestros cuerpos del pensamiento y de deseos. Por lo general, los deseos son los que forman gobierno interno, ya que gozan de un poder mayor que el de la mente, más joven y menos organizada. Los impulsos mentales se encuentran pues en la oposición. Cuando el hombre político no ha surgido en nosotros, impera la ley del más fuerte y las distintas tendencias se manifiestan a medida que aparecen, sin que ninguna fuerza regule su intensidad. Si aparece una tendencia apasionada que nos impulsa a dar muerte al que nos incordia, a veces la ejecutamos, sin más.

Cuando el hombre político aparece en nosotros, regula la manifestación de las tendencias, las somete a la ley y las excesivas, las violentas ya no pueden manifestarse de forma salvaje, sino que se expresan dentro de un orden de valores. Ese hombre político interno nace de la necesidad de armonizar nuestra vida. Cuando somos víctimas de forma repetida de los excesos de nuestros impulsos pasionales que arruinan nuestra salud, destruyen la convivencia y nos marginan del resto de los humanos, entonces aparece ese impulso de orden superior llamado HAAIAH que se encarga de dar a cada tendencia lo que en justicia le corresponde. Cuando ese hombre político haya conseguido armonizarnos por dentro, estará en condiciones de hacerlo en el exterior. Si nuestro mundo fuera un mundo ordenado, que actúa según la ley del Yod-He-Vav-He, todos los individuos que ejercen la política habrían pasado por esa fase de preparación interior y llevarían a cabo su cometido a la perfección. Pero a menudo, como decíamos, los políticos actúan movidos por la ambición, por el afán de poder y de gloria.

Al igual que el político, existe en nuestro interior la figura del diplomático, del plenipotenciario, del embajador, de los agentes que firman tratados y que realizan expediciones secretas que exigen la máxima discreción para poder ser llevadas a buen término. Hay que entender que a medida que evolucionamos, nuestras fuerzas internas se organizan; es decir, las organizamos nosotros, puesto que existe una organización cósmica y siendo miniaturas del universo, el impulso hacia la organización es algo que tarde o temprano debe nacer en nosotros. Surge pues en nuestro fuero interno una voz que grita «¡Basta!» al desorden, a la anarquía, al hecho de dejar que los impulsos campen por sus anchas a medida que surgen.

Y entonces esos impulsos que tienden al orden empiezan a someter a las tendencias incontroladas. Lo primero será convencerlas de que deben moderarse, de ello se ocupará el diplomático interno, que hablará con ellas y ejercerá su habilidad. Si no se someten, aparecerán los plenipotenciarios, ostentando poderes para imponer el orden a los rebeldes. Y así irán surgiendo todos los demás personajes ya que en nuestra geografía interna hay países, como los hay en el exterior; países que a veces están en guerra y deben firmar tratados de paz. La contemplación de las cosas divinas facilitada por HAAIAH permite a nuestros políticos internos, embajadores y demás hacer las cosas de acuerdo con ese orden que están contemplando.

58.- YEIALEL (Dios que atiende las generaciones)

Lo que puede obtenerse de YEIALEL:

1.- Curación de enfermedades, especialmente el «mal de ojo».
2.- Combate la tristeza, da consuelo contra las penas.
3.- Confunde a los malvados y a los falsos testigos.
4.- Aporta soluciones lógicas a los problemas concretos de la vida.
5.- Protege contra la cólera y el deseo de acabar con todo.

YEIALEL es el segundo del coro de Arcángeles y se ocupa en Hod de los asuntos relacionados con Binah; sitúa en nuestra morada filosofal nº58, la esencia llamada Fortaleza Mental. Vimos, al estudiar el genio anterior, que el coro de Arcángeles se ocupa de diseñar el guión de nuestra vida. El primero de los arcángeles da un esquema global de la experiencia que se trata de escenificar, poniendo la Luz que permite ver claro en los trabajos a realizar.

YEIALEL cuida en particular que todo se haga conforme a la ley divina. En efecto, las necesidades de nuestros programas internos y las exigencias de nuestro destino, de nuestro karma, deben coincidir con las necesidades de los programas y destino de las personas que involucramos en nuestra existencia. Si necesitamos un traidor, pongamos por caso, debe existir previamente la figura del traidor, ya que si no hubiese nadie que reuniera tales características, nos veríamos privados de protagonista para ese papel y no podríamos realizar la experiencia de la traición, que tendría que ser vivida por una vía sustitutoria, de forma equivalente. Un día hablaremos de las equivalencias, ciencia que la Cábala trata con amplitud al estudiar la composición de las palabras: dos palabras son equivalentes cuando la suma de las letras que las componen da el mismo resultado.

De lo que estamos diciendo se deriva la extrema importancia de las transmutaciones espirituales en los individuos. Si una antigua víctima vuelve al mundo programada para ejecutar una venganza y renuncia a ejecutarla, su anterior verdugo se ve liberado de la obligación de sufrir el daño que anteriormente inflingió; ha sido objeto de un decreto de perdón y ese perdón actúa en él como un fuego que quema parte de su antigua perversidad y lo sitúa en un mundo anímico nuevo.

El perdón es una virtud crística que viene de Hochmah, el séfira que rige el Agua/Sentimientos, pero cuya naturaleza es ígnea, por pertenecer al mundo de Emanaciones, donde actúa el elemento Fuego. El Fuego de Hochmah se convierte en luz y como tal penetra en los sentimientos de la persona, quemando los impulsos activos en ella procedentes del abismo. Ese Amor que combate lo tenebroso ha sido escenificado de muchas maneras, pero la imagen que más ha quedado es la lucha del caballero contra el dragón.

Cuando una persona nos perdona por los perjuicios que un día le causamos, eleva la intensidad vibratoria de nuestros cuerpos y el testimonio que sale de nosotros se modifica, proyectando sobre los demás unos impulsos más elevados, que los modifican a su vez, y así la onda del Amor forma una cadena sin fin que mejora la calidad del mundo.

YEIALEL hace que nuestra vida transcurra por cauces justos, no sólo en lo referente a los personajes involucrados en nuestra vida, cuya búsqueda, como queda explicado, corre a cargo de los arcángeles, sino en lo referente a nuestras actuaciones en el momento presente. Su esencia, que aquí traducimos por Fortaleza Mental, nos permite dominar con la mente las pasiones y todos los impulsos procedentes de la naturaleza emotiva, filtrándolos y eliminando de ellos aquello que nos lanzaría hacia lo injusto. Por consiguiente, los grados zodiacales dominados por YEIALEL serán puntos de justicia, de rigor. En sus días y en sus horas nuestra mente dominará las pasiones y veremos claro el camino que debemos seguir.

Cuando los sentimientos son dominantes, nuestra vida se expande, establecemos numerosas relaciones, de amor, de odio, de dominio, de subordinación, etc. y ello nos obligará a volver una y otra vez al mundo físico para liquidar las deudas contraídas con los personajes correspondientes, de modo que iremos reencarnándonos una y otra vez. YEIALEL, al restringir el poder de los sentimientos, nos encamina hacia lo esencial, suprime lazos humanos con los diversos personajes de nuestro elenco, limitando así el número de existencias a vivir y acelerando nuestro proceso evolutivo. Tenemos que entender que por profundos que sean nuestros conocimientos en temas trascendentales, mientras estemos ligados por lazos de amor, de amistad; mientras hayamos generado dependencias, tendremos que volver a la tierra para pagar el amor o la esperanza que hayamos suscitado.

Este genio sirve contra las penas y cura las enfermedades, principalmente el mal de ojo, dice el programa. Las penas son generadas por los sentimientos. Cuando la mente es fuerte, las penas desaparecen, y cuando hay una rectitud en el comportamiento, las enfermedades acaban también por desaparecer.
Este genio domina sobre el hierro; influencia sobre los fabricantes de armas, los cerrajeros, los cuchilleros y todos los que comercian con ello. Confunde a los malvados y a los falsos testigos. La persona nacida bajo esta influencia se distinguirá por su bravura y su franqueza y será apasionada por Venus, termina el programa.

En nuestra naturaleza interna, los armeros, cerrajeros y cuchilleros son los que fabrican las armas que hemos de utilizar en la defensa de lo justo; armas que debemos utilizar con discernimiento, ya que en el combate esencial suele ocurrir que pagan justos por pecadores. Ya Cristo nos recomendó que, si el enemigo sembraba cizaña en nuestros campos, dejáramos que creciera y, llegada la época de la siega, procediéramos a separar la mala hierba del buen grano.

En la Edad Media y en épocas anteriores, se utilizaba la espada para luchar contra el enemigo, y la espada, como el cuchillo, ha quedado como un símbolo de discernimiento, correspondiente al elemento Aire, o sea a la razón, y representada en el Tarot por el palo de las Espadas. Luego, con los adelantos tecnológicos, se inventaría el cañón, la bomba, el misil, las armas atómicas que matan indiscriminadamente, sin ponerse a pensar si los que mueren son culpables o inocentes. Para ser hombres justos, es preciso que poseamos las armas, los instrumentos que han de permitirnos serlo, y por ello en nuestro interior se alojan los cuchilleros, los armeros, los cerrajeros, gracias a los cuales podremos encerrarnos en el recinto seguro que ha de constituir nuestro campo de acción.

Antiguamente, los combatientes eran armados caballeros y esa ceremonia representaba el signo exterior de algo que estaba sucediendo dentro: el individuo entraba en posesión del arma que sus armeros y cuchilleros internos, bajo las órdenes de YEIALEL, habían fabricado para él. Armado de ese Poder Mental, de ese Supremo Discernimiento, estaba en condiciones de combatir contra la injusticia interior. Cuando ese combate no se desarrollaba por dentro, ocurría por fuera: la injusticia se objetivaba y combatía contra las personas que la protagonizaban. Y, de igual modo, las armas que no fabrica nuestra naturaleza interna, las fabrica el gremio de cuchilleros, de modo que las esencias no aprovechadas internamente, procedentes de YEIALEL darán armeros, cerrajeros, cuchilleros.

YEIALEL hará que detectemos el mal en nuestro interior y a ese falso testigo que con razonamientos que no son verdaderos intenta apoyarlo. Ahora la vida social está llena de esos falsos testigos que, amparados en estudios universitarios, revestidos con el prestigio de un cargo público, dan un testimonio que no es verdadero, induciendo en error a las multitudes sobre la naturaleza de los males que los diezman. Es señal de que YEIALEL no está ejerciendo su magisterio o, mejor dicho, es señal de que sus esencias les resbalan a esas gentes tan instruidas en la perversidad.

En esta sociedad corrompida, el hombre puro de YEIALEL chocará terriblemente. Su franqueza molestará y muchos serán los que intenten silenciarlo o desvirtuar sus propósitos. Tendrá la pasión de Venus, dice el programa. ¿Qué puede esto significar? La pasión de Venus es el afán inmoderado de pureza, de verdad, de diafanidad, de amor en el más alto sentido de la palabra.
Tristán Llop (talismanes y Amuletos para una nueva Era)
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