San Valentín, el cupido del amor

(Foto Winfried Martin) A lo largo de la historia se han entremezclado diferentes y curiosas tradiciones unidas a este cupido santo, en las cuales se combinan las esperanzas, con el azar y la superstición. Todas tienen en común la necesidad del ser humano de amar y ser amado. A continuación tenéis algunas de ellas.

Al final de este texto tenéis un pequeño juego para realizar en San Valentín (o cuando os apetezca)...

1.- Los solteros rinden más

Cuenta la historia que el guapo capellán Valentín vivió en la antigua Roma del siglo III, una época de intrigas gobernada por un emperador llamado Claudius. Las ínfulas de conquistador de Claudius le llevaron a formar un gran ejército. Pero a este emperador le pareció que sus soldados –sobre todo los casados- le ponían poca ambición a la guerra y preferían permanecer cerca de sus esposas y familias. Así que decidió prohibir los matrimonios, con la esperanza que los hombres estarían más concentrados en la labor de guerrear y con mayor disposición a abandonar sus hogares.

2.- Valentín el casamentero

Valentín, comprometido desde el principio con la causa del amor y resuelto a servir a su Dios hasta las últimas consecuencias, decidió por su cuenta y riesgo seguir casando a las parejas que lo desearan. Y, aunque trató de ser discreto en sus ceremonias, finalmente fue descubierto por el emperador que, tras encerrarlo en la cárcel, lo condenó a muerte para dar ejemplo al clero.

3.- El milagro de San Valentín

Se cuenta, que el carcelero, descubriendo que Valentín era un hombre culto, trajo a su hija, Julia, para que percibirera lecciones del reo. Julia era una joven preciosa y de mente ágil, pero ciega de nacimiento. Valentín le narró cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vio el mundo a través de los ojos del sacerdote. Un día se obró el milagro y Julia recobró la vista, lo cual disparó la fama del sacerdote casamentero. En la víspera de su muerte, Valentín le escribió una última carta a su discípula Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "de tu Valentín". El sacerdote fue ejecutado el 14 de febrero del año 270. En el año 496, el papa Gelasius señaló el 14 de febrero como el día de San Valentín.

4.- La urna del amor

Antes de que la Iglesia Cristiana estableciera la fiesta del Día de San Valentín, los romanos celebraban el 15 de febrero el festival de Lupercalia. Los jóvenes romanos ponían en una caja los nombres de las muchachas casaderas del pueblo y, en el transcurso de los festejos, sacaban un nombre al azar. Las mujeres seleccionadas eran ese año compañeras de los hombres que las habían escogido, hasta que se celebraba la próxima lotería. Muchas de estas parejas acababan casándose.

5.- A vestir santos...

Después que el Cristianismo se apoderara de Roma, la Iglesia Cristiana intentó reemplazar la fiesta de Lupercalia, que consideraba pagana, por un festejo más acorde con su religión y costumbres. Seguramente, los jóvenes romanos debieron sentirse un tanto decepcionados al escoger, de la que había sido la caja del amor, una tarjeta con el nombre de algún santo o santa cristiana en lugar del nombre de una mujer de carne y hueso. Así, lo que les tocaba en suerte era un beatífico al que tenían que rezar y servir durante un año.

6.- El amor en una jarra

Los británicos tomaron prestado muchos festivales romanos. Son numerosos los escritores e historiadores que enlazan a la Lupercalia con San Valentín, por la proximidad en la fecha y su relación con el amor. Por ejemplo, una de las costumbres más antiguas era la práctica de escribir el nombre de mujeres en pedazos de papel, echarlos en una jarra y sacarlos por turnos. La mujer cuyo nombre era sacado por un hombre se convertía en su valentina, y él le prestaba una atención especial y le ofrecía regalos.

7.- Las británicas y el amor

El Día de San Valentín se festeja alrededor del mundo de múltiples y pintorescas maneras. En el Reino Unido existe una curiosa tradición, algunas mujeres solteras se levantan antes del amanecer y se paran frente a la ventana esperando a que un hombre pase. Se tiene la creencia que el primer varón que vean, se casará con ellas durante ese año. Alrededor de 1700, era costumbre que las mujeres escribieran los nombres de sus varones favoritos en pedazos de papel, enrollaban cada uno de ellos en un trozo de arcilla y los echaban al agua. El primer papel que subía a la superficie (después que se hubiera deshecho la arcilla) marcaba el nombre del verdadero amor de la mujer, del varón al que había que conquistar.

8.- Tradiciones danesas

En Dinamarca, una de las tradiciones más extendidas es la de enviarse, a título de amistad, flores blancas prensadas, llamadas gotas de nieve. Los hombres daneses envían cartas de amor (y también de aprecio) llamadas Gaekkebrev, en cuyo remitente escriben una rima pero nadie firma con su nombre sino con puntos, uno por cada letra de su nombre. Si la mujer que la recibe adivina quien la envió, él la recompensa con un huevo de Pascua y quizá algo más...

9.- Valentín y la amistad

El otro aspecto de la fiesta de San Valentín es el referido a la amistad. En Estados Unidos, Canadá o Reino Unido, los niños intercambian tarjetas de felicitación con piropos, chistes o críticas, conocidas como “valentines”. En algunas escuelas colocan todos los “valentines” en una caja previamente decorada para la ocasión. Al final del día, la maestra o uno de los estudiantes distribuyen las tarjetas. Los estudiantes de más edad celebran bailes y fiestas de San Valentín. Preparan canastas de dulces, regalos y tarjetitas de mesa decoradas con corazones y cupidos. Por su parte, los niños ingleses cantan canciones especiales para la ocasión y reciben regalos, dulces, frutas o dinero.

10.- El almendro, símbolo del amor y la amistad

Cuenta la leyenda que Julia (la pupila del sacerdote Valentín) plantó un Almendro de flores rosadas junto a su tumba. El árbol de almendras es hoy un símbolo de amor y amistad duraderos. En cada 14 de febrero, el día de San Valentín, mensajes de afecto, amor, amistad y devoción, junto con regalos son intercambiados alrededor del mundo. La mayoría, de forma anónima, firman: “de tu Valentín”. Numerosas prácticas costumbristas del día de San Valentín, que estaban orientadas a la búsqueda de una pareja estable, de un matrimonio, se han ido abandonando y es probable que si el santo viviera en nuestros días, se dedicara a unir parejas a través de Internet.
Aún así, la fiesta de cupido seguirá estando vigente mientras existan corazones solitarios dispuestos a dejarse alcanzar por la flecha del amor.

Yo os propongo que, como en la Lupercalia, escribáis en unos papelitos una serie de actitudes o de objetos que queréis regalarle a vuestra pareja (o a la persona que ocupará ese lugar cuando llegue el momento). Después plegáis los papeles y los ponéis en una caja o un cuenco, lo removéis y elegís uno. Debéis intentar regalarle ese objeto o esa cualidad a vuestra pareja o a una persona que escojáis. Por ejemplo, si habéis puesto “generosidad”, debéis realizar una acción generosa.

Aprovecho para recordaros que ya ha salido la medalla del amor, Venus y que podéis comprarla a través de Internet (sólo para España) y la recibiréis en 24 horas. Para comprar Venus marcarlo en añadir al carro.
Nombre: Venus
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Referencia: VE1
Material de confección: Zamac
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