Crear dependencia


Uno de los problemas más frecuentes que se presentan en la relación con los demás es la necesidad de crear dependencia, es decir, procurar que los demás dependan de alguna forma de nuestras acciones, sentimientos o ideas. Esto equivaldría a atar a alguien de una cuerda, como lo hacemos con los animales de compañía (los cuales nacieron libres y a los que hacemos totalmente dependientes de nosotros). Pero cada vez somos más sofisticados y ahora utilizamos artilugios que dan más o menos longitud a la cuerda, por lo que podría parecer que en algún momento hemos roto la dependencia.

Esta necesidad de intentar que los demás estén siempre siguiendo nuestras directrices viene dada por una inseguridad. Tratamos de acumular el máximo de energía posible, chupándosela a los demás, pensando que así tendremos la suficiente para mantenernos en el lugar que ambicionamos. A menudo esta situación se da por falta de información, porque la gente desconoce el hecho de que la energía es universal y podemos abastecernos de ella en cualquier lugar y momento sin abalanzarnos sobre nadie.

Kashiel
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La interpretación del Padrenuestro

Presentamos aquí la interpretación que Kabaleb hizo del Padrenuestro, en su libro “Cómo descubrir al maestro interior”. A través de este texto descubrimos que el Padrenuestro está compuesto de siete oraciones. Y cuando las recitamos a conciencia, la elevación es inmediata. El Padrenuestro se convierte así en más que una plegaria, en un tema de meditación y una enseñanza que conduce al perfeccionamiento. Si la plegaria consigue movilizar la mente y el corazón, si pone a trabajar el pensamiento y los deseos, será uno de los instrumentos más eficaces en nuestro desarrollo.

Jesucristo dijo:
«Al rogar, no multipliquéis las vanas palabras, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de palabras serán escuchados. No os parezcáis a ellos, ya que vuestro Padre sabe lo que necesitáis, antes incluso de que formuléis la demanda. He aquí pues cómo debéis rogar:
¡Padre nuestro que estás en los cielos!
Santificado sea tu nombre,
Venga a nosotros tu Reino,
Que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy,
Y perdona nuestras ofensas en la medida en que nosotros perdonemos a los que nos han ofendido.
No nos induzcas en tentación, sino libéranos del maligno,
Ya que a ti pertenece por los siglos de los siglos el Reino, el poder y la gloria. ¡Amén!»

Este es el modelo de plegaria que figura en el Evangelio de San Mateo (Vl, 9 13), pero según fuentes esotéricas, tras la demanda de «pan cotidiano», figuraba una línea en la que se pedía: «Refresca nuestras almas con las aguas vivas», y al final se suprimen las últimas líneas y se añade: «Haznos cada vez más perfectos, como tú mismo eres perfecto.» La demanda de pan y agua corresponde al elemento sólido procedente del Binah y al líquido luminoso procedente de Hochmah.

El padrenuestro quedaría entonces así:
¡Padre nuestro que estás en los cielos!
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy,
y refresca nuestras almas con las aguas vivas.
Y perdona nuestras ofensas en la medida en que nosotros perdonemos a los que nos han ofendido.
No nos induzcas en tentación, sino libéranos del maligno.
Y haznos cada día más perfectos como tú eres perfecto.
Amén (Aleph-Mem-Noun).

El Padrenuestro ha quedado instituido como la plegaria de los cristianos y constituye un modelo para todo ruego que pueda ser dirigido al Eterno. Deberíamos rezar el Padrenuestro por lo menos una vez al día, pero, sobre todo, se debe comprender el sentido de esta plegaria y vivirla, ya que si nos limitamos a la simple repetición mecánica, no tendrá efectos, o muy pocos, sobre nosotros.

«¡Padre nuestro que estás en los cielos!», es como las direcciones que se ponen en los sobres. Pero hay algo más en esta primera línea que es preciso retener, y es que se dirige a la instancia más elevada de la espiritualidad, al aspecto divino llamado Padre y no a instancias espirituales intermedias. Sólo el Padre abre los sobres que van dirigidos a él, pero, tal como Cristo indica, si reclamáis su atención hacedlo con pocas palabras y para cosas esenciales. Si vuestras peticiones son secundarias, si se refieren a las anécdotas de vuestra vida, entonces es mejor dirigirse a las potencias intermedias, pero no olvidéis poner su nombre y dirección, tal como Jesús lo hace en el Padrenuestro. Una plegaria bien dirigida reúne ya la condición primordial para ser escuchada.

«Santificado sea tu nombre».Esta proclamación ha de sugerir la determinación de otorgar un trato privilegiado a todo lo que viene del nombre del Padre, o sea a lo que procede de Kether-voluntad. Santificar significa celebrar, exaltar, ponerse de gala, venerar, festejar, distinguir. Podríamos permutar la expresión «tu nombre» por: Santificada sea “mi voluntad” y decir: “que esa voluntad que hay en mí sea exaltada y se exprese con toda su pureza, con todas sus galas y que esa voluntad sea celebrada”, es decir, que sea ejercida día a día, que se reserve un espacio en la jornada para que nuestra voluntad, que es un don del Padre, actúe en nosotros para eliminar lo caduco y renovar nuestra vida.
En la vida social, santificar el nombre de Dios significa dejar espacio libre para que nuestra voluntad humana pueda manifestarse. Vivimos prisioneros de la rutina, doblegados por un trabajo mecanizado para el que la voluntad facilita una energía de consumo para ir tirando y que la producción no se detenga. En tales condiciones, sólo los días de fiesta dejan el terreno libre para que la voluntad se exprese, y ahora vemos cómo esos días de fiesta se van reduciendo, se va sacralizando la producción material y no el nombre del Padre.

Para que ese nombre pueda ser santificado, todos cuantos trabajamos en el advenimiento del Reino debemos defender las fiestas tradicionales y promover nuevos festejos para que le sea posible al hombre ejercer esa voluntad creadora que le viene del Padre. En esa voluntad es donde se encuentra la solución de los problemas sociales, siempre y cuando la organización de la vida favorezca su ejercicio.

«Venga a nosotros tu Reino». ¡Qué riqueza de sugerencias encierra esta expresión! Se trata del Reino de Kether y pedimos aquí que llegue hasta Malkuth, centro que representa nuestra realidad material. El objetivo supremo de toda vida humana no es otro que el de conseguir que el Reino de Kether descienda de la cima en que se encuentra y se instale en nuestro yo material, penetrando en la carne, en la sangre, moviendo los resortes de nuestros músculos y nervios, manifestándose en nuestros gestos. La obra de Cristo puede resumirse precisamente en conseguir ese logro: el que venga a nosotros el Reino del Padre. ¿Qué debemos hacer para que esto se cumpla?
El Reino del Padre ya está en nosotros. Se encuentra situado en un punto misterioso de nuestro cráneo, pero las conexiones entre nuestro corazón y el cerebro no están vivificadas y el Padre se encuentra sin medios para gobernar. Es como un rey que, sentado en su trono, estuviera en un palacio vacío, sin ministros, sin servidores para ejecutar su política. Para que ese monarca pueda reinar, será preciso dotarlo de una red de conductos que le permitan hacerse oír por sus súbditos.

Esos conductos, en lo que se refiere a nuestro organismo, son nuestros pensamientos y nuestros deseos. Si ellos se ponen al servicio de ese rey, sus órdenes llegarán al mundo de abajo. Al decir ¡Venga a nosotros tu Reino! expresamos un deseo y un pensamiento a la vez, es decir, abrimos el camino de penetración a nuestro mítico rey interno.Pero ese camino es largo y difícil. Si contemplamos el esquema del árbol de la vida, vemos que Kether y Malkuth están unidos por una serie de senderos que van de una a otra de las tres columnas. Existe una vía rápida en la columna central, pero sólo unos pocos privilegiados pueden deslizarse por ella. El grueso del pelotón de la humanidad transita por los senderos serpenteantes que van de un centro de vida de la derecha a uno de la izquierda y es por ellos por los que el reino del padre ha de transcurrir, desde las alturas de Kether hasta las profundidades de Malkuth.

En ese largo viaje del Padre para visitar a sus hijos, los hombres, la primera etapa lo llevará a esa ciudadela espiritual que conocemos con el nombre de Hochmah. Allí Kether Padre tomará un rostro, adquirirá una apariencia que lo haga reconocible: se vestirá con la túnica deslumbrante del amor y la sabiduría y emprenderá el viaje hacia Binah. En esa aduana, los funcionarios le preguntarán si tiene algo que declarar y el Padre dirá: traigo conmigo el amor que todo lo une y la sabiduría que disipa todos los misterios.

El guardián de la frontera de Binah le responderá: Señor, para entrar en nuestro mundo, deberéis someteros a nuestras reglas. Aquí somos muy severos con nuestros súbditos y quizá vuestro amor significara una tolerancia inadmisible para nuestras leyes. Aquí, Señor, se aprende por la experiencia y no hay otra sabiduría que la conseguida por el esfuerzo. Despojaos pues de una parte de vuestro amor y olvidad vuestro saber si deseáis penetrar en nuestro país.

Así Kether, en cada una de sus etapas que lo conducirán sucesivamente a Hesed, Gueburah, Tiphereth, Netzah, Hod, Yesod y Malkuth, encontrará una aduana que irá despojándolo de los adornos de su túnica, hasta convertirlo en un puro harapo. El trabajo humano consiste en permitir el paso de la divinidad por cada uno de los centros motores de nuestro organismo sin ponerle trabas ni filtros. Se trata de suprimir fronteras y discriminaciones y de ser, en lo interior y en lo exterior, perfectos ciudadanos del mundo.

¡Venga a nosotros tu Reino! Es el clamor que ha de permitirnos recibir al soberano sin restricciones, sin exigirle que se presente en nuestra vida de una forma determinada. Si ese deseo se expresa con fuerza, si es auténtico, si obedece a una necesidad imperiosa, un día veremos al soberano irrumpir victorioso por las avenidas de nuestra sangre, músculos y nervios para proclamar en nosotros su reinado para siempre jamás.
«¡Que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo!» Este punto del Padrenuestro es consecuencia del anterior. Si el Reino del Padre viene a nosotros es para que establezca su voluntad en nuestra tierra humana, para que actúe en nosotros según sus divinas normas, convirtiéndonos en artesanos conscientes de su obra.

La voluntad del Padre, de cualquier padre que no se vea perturbado por oscuros complejos, consiste en que su hijo pueda ir más allá de sí mismo, de que pueda superarlo en conocimientos, sabiduría y bienestar. Y ese padre pondrá todas sus posibilidades morales y materiales al servicio del hijo, hasta el sacrificio si es preciso. Si así lo hace el padre físico, ¿qué no hará por sus hijos el Padre espiritual? La Voluntad de Kether se manifiesta en Hochmah en forma de sabiduría amor, y se manifiesta en Binah en forma de Inteligencia penetrante que permite conocer el misterio de la creación mediante las leyes activas en el cosmos. La voluntad divina no es pues coercitiva, no se manifiesta despóticamente imponiendo un orden arbitrario y ocultando las reglas que permiten comprenderlo, sino al contrario, clarificándolo todo, dando armas a la inteligencia para que pueda penetrar en el conocimiento de todas las cosas.

Por ello, al decir ¡Hágase tu voluntad en mi tierra!, No estamos pidiendo un «caudillo» que nos diga lo que tenemos que hacer, sino que estamos solicitando que, del mismo modo que se hace en el cielo, donde Kether Padre establece amor sabiduría e inteligencia-comprensión, lo establezca también en nosotros, que nos conceda las prerrogativas divinas que concedió a Hochmah y a Binah. Le pedimos, en suma, que con su voluntad, nos convierta en creadores, elevándonos a la categoría de dioses, nos haga participar con la conciencia despierta, en la obra creadora.
«El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy y refresca nuestras almas con las aguas vivas». En este punto de la plegaria se pide lo esencial, ya que como diría Jesús más adelante, si se busca el reino de Dios y su justicia, lo demás viene por añadidura. Se piden las cualidades de Hochmah y de Binah, tal como apuntábamos en el punto anterior. En la época en que vivió Jesús, el pan solía ser elaborado por cada familia y de todos modos, debemos interpretar esta petición, no solamente en el sentido alimenticio, sino en el más amplio de permitirnos la elaboración de ese pan.

Las enseñanzas tradicionales dicen que en la elaboración del pan participan los siete Séfiras que van de Binah a Yesod; es decir, los siete centros de vida activos en cada uno de nosotros se movilizan en la tarea panificadora, de modo que teniendo esto en cuenta, lo que estamos pidiendo es que diariamente el Padre mantenga activos en nosotros los sietes centros de la vida que elaboran nuestra existencia, porque en el proceso evolutivo, nosotros pasamos por fases parecidas a las del pan, desde que la pasta se amasa hasta que se cuece; le pedimos que no exista en nosotros ninguna tendencia muerta, que todo se encuentre vivificado y en estado de alerta porque, siendo así, el pan físico no nos faltará, y será el producto natural del trabajo humano.

La referencia a las aguas vivas, que no figura en la plegaria tal y como nos ha llegado, es una demanda del amor sabiduría de Hochmah. Trabajo humano y amor, tales son las peticiones esenciales que debemos dirigir al Padre, no el amor de la sociedad hacia nosotros, sino amor nuestro hacia todo lo creado; amor que, al darlo, nos será devuelto, de acuerdo con la dinámica del mecanismo cósmico.

«Y perdona nuestras ofensas en la medida en que nosotros perdonemos a los que nos han ofendido». Dirigir esta petición a un Dios externo no tendría sentido porque él ya conoce las reglas cósmicas y sabe que las ofensas perdonadas abajo disparan automáticamente los mecanismos del perdón en los mundos de arriba y nuestras ofensas se borran. Cristo introdujo ese punto en la plegaria para que el discípulo medite sobre la cuestión y pueda tomar conciencia de que su propia actitud respecto a los demás, determinará la actitud del Padre respecto a él. Esto no significa que el Padre cambie en la forma de enjuiciarlo, sino que nuestra actitud humana nos hará beneficiarnos de unos mecanismos activos en la obra divina.

Por otra parte, el Padre Kether, como hemos dicho, se encuentra interiorizado en cada uno y si tomamos conciencia de esta realidad, resultará que es de nuestro interior, de lo que en nosotros hay de divino, de donde ha de venirnos el perdón, de acuerdo con la regla que Cristo expresaría más tarde al decir «la caridad bien entendida empieza por uno mismo».Perdonar las ofensas a los demás es tarea primordial para que el Padre pueda establecer su Reino en nosotros, porque si nuestro Reino humano aparece surcado de odios, rencores y desavenencias, por mucho que despejemos los senderos por otro lado, el soberano no pondrá nunca los pies en nuestra tierra. Cuando pronunciamos esa parte de la oración, debemos pensar en si estamos resentidos contra alguien y, si lo estamos, vayamos a su encuentro y hagámosle saber que nuestra ofensa ha prescrito. Si no es así, no vale la pena seguir rezando, porque no reuniremos las condiciones para que sea efectiva y no dejará de ser un movimiento inocuo de los labios.

«No nos induzcas en tentación, sino libéranos del maligno». La tentación aparece, inevitablemente, al alcanzar cierto nivel evolutivo, porque el maligno es un agente activo en nuestro proceso formador. Él ha sido el tutor en la toma de conciencia de nuestros deseos y llega ineludiblemente un momento en que debemos despedirnos de este viejo profesor, experto en las artes de la izquierda, para vincularnos a la corriente crística que circula por la derecha. La tentación, muchas veces, es la de seguir siendo lo que somos, la de no transformarnos, la de incorporar a medias los nuevos valores, a la manera de un manto que cubre los antiguos. Muchas de las prácticas que hoy llamamos cristianas no son más que unos ropajes transparentes que ocultan apenas la doctrina antigua.

El Padre ha de librarnos de ese mal sutil, otorgándonos la suficiente lucidez para reconocerlo, porque en el momento del tránsito de una doctrina a la otra, cuando vayamos al encuentro del viejo profesor Mefisto para despedirnos de él, el maligno astuto nos dirá: «¿Por qué romper nuestras buenas relaciones? Yo sé mucho acerca de la nueva doctrina y puedo instruirte en ella como lo he hecho en el terreno de la experiencia». Si aceptamos su ayuda, ya estaremos endosando las dos túnicas y los viejos métodos aparecerán con un barniz nuevo. Debemos tener el valor de romper, de quemar las naves, como lo hiciera Cortés al llegar al nuevo mundo. Sólo entonces, cuando ya no sea posible mirar hacia atrás, descubriremos en toda su plenitud los valores del nuevo universo que es ahora el nuestro. Entonces, el Reino del Padre cobrará vida y su realidad irá penetrando en nuestra conciencia.

Haznos cada día más perfectos, como tú eres Perfecto. Amén” Termina la oración, reclamando una condición sin la cual el padre no podrá penetrar en nosotros, porque la perfección necesita para expresarse un medio adecuado a su naturaleza, y si el hombre no adquiere la cualidad de la perfección, el Padre se quedará en la puerta, esperando a que esa perfección se cumpla.

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La Gran Invocación según la cábala


Ésta es una oración que se conoce en todo el mundo, pero nos hemos permitido realizarle unos pequeños cambios para adaptarla al Árbol de la Vida. Lo ideal sería que cada día la repitiéramos 2 veces (una por la mañana y otra por la noche) para elevar nuestra energía.

La gran invocación
Desde el punto de luz y de voluntad en la mente de Dios Kether, que afluya la luz a las mentes de los seres humanos, que la luz riegue la tierra.

Desde el punto de amor sabiduría en el corazón de Dios Hochmah, que afluya amor a los corazones de los seres humanos, que Cristo retorne a la tierra.

Desde el centro donde la inteligencia de Dios es conocida como Binah, que el propósito guíe la inteligencia de los seres humanos, el propósito que los maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los seres Malkuth, que se realice el plan de amor y de luz, y se selle la puerta de donde parten los errores.

Que el poder voluntad de Kether,
el amor sabiduría de Hochmah
y la inteligencia activa de Binah,
restablezcan el plan en Malkuth.
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Actividades para conectar con la Nueva Era


Actividades para conectar con la Nueva Era es una sección que inauguramos el día en que tiene lugar la Luna nueva (cuando se dan cita el Sol y la Luna) de Cáncer. Éste es el signo de la transmutación alquímica, el que tiene que ayudarnos a desprendernos de los antiguos hábitos para avanzar hacia una nueva vida. Y el elemento principal que debemos trabajar es el Amor. Cáncer es también el signo del nacimiento del amor, de las emociones puras y a través de ellas somos capaces de curarnos de cualquier mal.

En esta sección encontraréis textos y ejercicios cuyo principal propósito es llevarnos hacia una elevación de conciencia, hacia un cambio que nos permita ser más felices.

Resultaría de gran utilidad que plasméis vuestros comentarios en el blog, para que todos podamos nutrirnos de los resultados de vuestras acciones.

Que el poder-voluntad de Kether, el amor-sabiduría de Hochmah y la inteligencia-activa de Binah iluminen vuestros trabajos.


La salud o el arte de dirigir la vida


Salud es un término que a menudo se utiliza en un sentido muy cerrado, relacionándolo sólo con el ámbito físico. Desde un punto de vista más amplio, equivale a estimarse, a quererse, a mimarse, a respetarse, a agasajarse, a aceptar el papel que estamos representando en la vida y a cambiarlo cuando nos satisfaga representar otro distinto. Sentirse pletórico de salud es creer en las propias posibilidades sin dejarse influir por las valoraciones externas.

La salud como herramienta de equilibrio

Salud física

1ª regla

• aceptar el propio físico y aprender a quererlo
¿Qué significa quererlo?
- mirarse cada día en el espejo y quedar satisfecho

- evitar las dietas que nos perjudiquen: física- emotiva- mentalmente.

Las dietas distan de ser el recurso ideal para que nuestro peso sea el adecuado y exista en nosotros un equilibrio, ya que obligan a llevar a cabo una serie de restricciones que hacen que la persona se sienta en inferioridad respecto a los demás. ¿Por qué me prohíbo comer lo mismo que él? Ello rebaja nuestro nivel de autoestima y hace que sintamos un desequilibrio con respecto a los que nos rodean.

- Cambiar los hábitos de alimentación

Una cosa es realizar una dieta, que siempre es temporal y otra muy distinta llevar a cabo un cambio en los hábitos de alimentación, que viene a ser algo mucho más definitivo. Así sabiendo que el azúcar refinado carece de cualquier tipo de nutrientes necesarios para el cuerpo, lo elimino de mi dieta y lo cambio por azúcar moreno, miel u otros edulcorantes naturales. Adapto mi nutrición a las nuevas necesidades de mi cuerpo y con ello ayudo a que éste alcance el peso que yo considero ideal y necesario para este momento de mi evolución.

2ª regla

• evitar toda comparación

Como reza el dicho, toda comparación resulta odiosa, pero además es absurda ya que cada cual tiene un camino distinto a recorrer y por lo tanto unas necesidades determinadas que difícilmente van a coincidir con las de sus compañeros de ruta. Unos necesitan ser delgados y otros más compactos, unos ricos y otros pobres, unos altos y otros bajos, etc. Resulta pues incongruente que me compare con mi vecino o que yo desee lo que él tiene porque su experiencia ha de ser forzosamente distinta a la mía. Es importante que me fije en mi propio camino, sin dejarme distraer por los paisajes colindantes.

3ª regla

• respetar el propio cuerpo

- cuidarnos: usar cremas, aceites, colonias, etc.- evitar lo que nos sienta mal: comidas, exceso de sol, etc.- reducir los excesos: alcohol, comida, tabaco, etc.- actuar de acuerdo a nuestra conciencia- evitar castigos: conscientes e inconscientes- dar gracias: tomando conciencia de lo que nos ha hecho así- planear los cambios a realizar- bañarse y ducharse: como relajación o como estimulante- hacer deporte: tablas, aeróbic, piscina, etc.- postura: adoptar una postura cómoda en toda situación.

Salud emotiva

1ª regla

• aceptar la sexualidad

Debemos aceptar nuestro cuerpo tal como es y saber que todos los seres humanos tienen las mismas capacidades sensitivas, aunque algunos las desarrollen más que otros y ello dependerá de las vivencias que deba vivir la pwrsona en cuestión. Tenemos que ser conscientes, igualmente, que todo puede cambiarse en la vida, siendo la queja, el menosprecio y el lamento los mayores inconvenientes con los que chocamos.

2ª regla

• evitar los sentimientos negativos

- preocupación - pesimismo - miedo - culpabilización

Estos sentimientos impiden avanzar ya que nos constriñen a una visión muy limitada de la vida, viendo a menudo, sólo la parte negativa de las cosas.

A menudo nos encontramos con situaciones que queremos olvidar, porque nos causan dolor y llevado al límite pueden ayudar a derivar hacia esa enfermedad llamada Alzheimer.

3ª regla

• cuidar el sueño

Es necesario dormir un número determinado de horas para que el cuerpo se restablezca después de la lucha diaria. Es importante que antes de ir a dormir hagamos una pequeña relajación, o como mínimo una desconexión de los problemas de la jornada. Sería bueno que procuremos evitar comer en exceso antes del sueño o ver series violentas en televisión. Lo ideal es poner un poco de música o conectar con una lectura relajante.

• levantarse de buen humor

Levantarse de buen humor es fundamental para iniciar un día correctamente, ya que si el comienzo es malo, será necesario realizar un esfuerzo y su gasto consiguiente de energía para enderezarlo.

• llorar es necesario

Llorar puede ser considerado como una terapia en ciertos momentos determinados, sobre todo en las mujeres, ya que su presión sanguínea es mayor que la de los hombres y las lágrimas constituyen una válvula de escape (la hemorragia blanca), lo mismo que el periodo menstrual.

Salud mental

1ª regla

• pensar en positivo

Si nuestros pensamientos son positivos, el resultado de éstos, es decir, las acciones que tengan lugar en la vida cotidiana, también lo serán. Nuestro estado mental será favorable, lo cual nos facultará para sintonizar con todas nuestras capacidades y utilizar el pleno potencial como individuos. Cuando quieras que tus pensamientos sean positivos prueba a recordar alguna secuencia de tu vida en la que las cosas te hayan salido muy bien. Si fijas tus pensamientos en el fracaso, acabarás atrayéndolo a tu vida.

2ª regla

• tener confianza en las propias posibilidades

Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto (Henry Ford)

3ª regla

• aumenta tus cualidades en lugar de tus defectos

Allí donde fijas tus pensamientos todo aumenta, así que si lo haces en tus virtudes, ellas serán las que crecerán. En cambio si pasas el tiempo lamentándote de tus desgracias, enfermedades, etc., éstas aumentarán hasta el infinito. Cuando te encuentres mal trata de pensar que estás mejor, busca el remedio adecuado y aplícalo a tu dolencia, pero evita utilizar el teléfono para contar a todos tus conocidos lo apenado que estás.Vive en positivo.

Ejercicio de la mañana

Éste es in ejercicio para realizar todas las mañanas, antes de levantarse, para empezar el día con fuerza y con energía.

Quédate en la cama como si estuvieras todavía durmiendo e imagina que estás en lo alto de una montaña. Estás viendo en lo alto como nace el sol, con un color anaranjado precioso que te llena de esperanza y de ánimo para la jornada que empieza. .En lo alto de la montaña te sientas en el suelo para realizar una pequeña meditación. Tienes delante un árbol que representa el Árbol de la Vida o árbol cabalístico y vas a escalar por él.

Primero vas al primer nivel (Yesod) y le pides que en esta jornada tu imaginación sea fecunda.
Sigues subiendo al 2º nivel (Hod) y le pides que te conceda el don de la comunicación.
En el 3º (Netzah) pides que la armonía y la belleza te acompañen.
En el 4º (Tiphereth) solicitas que tu memoria esté activa para recordar todo lo bueno.
En el 5º (Gueburah) nivel pedirás que tengas fuerza y energía para enfrentarte a los retos del día.
En el 6º, (Hesed) que la abundancia jalone tu camino.
En el 7º, (Binah) que todo sea como debe ser.
En el 8º nivel (Hochmah) pedirás que el amor esté presente en cada uno de tus actos.
Y en e 9º (Kether) y último nivel solicitarás que tengas suficiente fuerza de voluntad para llevar a buen término todos tus proyectos.

Después bajarás de la montaña para volver a tu cama.Cuando te duches debes pedirle a las aguas purificadoras que te limpien de impurezas para que éste pueda ser un buen día.

Ejercicio de la noche

Antes de dormirte, una vez en la cama, deberás subir de nuevo a lo alto de la montaña para ver el ocaso del sol y despedir la jornada.Realizarás entonces el descenso del árbol de la Vida o árbol cabalístico.

En el primer nivel (Kether) darás las gracias por la fuerza de voluntad que te empujado a actuar durante esta jornada que se acaba.
En el 2º (Hochmah) darás las gracias por haber contado con el amor para disolver situaciones difíciles.
En el 3º (Binah) darás las gracias por haber hecho las cosas siguiendo un orden.
En el 4º (Hesed) darás las gracias por la abundancia recibida.
En el 5º (Gueburah) darás las gracias por la fuerza obtenida.
En el 6º (Tiphereth) darás las gracias por poder guardar memoria de los buenos momentos y de los éxitos obtenidos.
En el 7º (Netzah) darás las gracias por toda la belleza y la armonía recibida durante la jornada.
En el 8º (Hod) darás las gracias por los canales de comunicación que se te han abierto hoy.
En el 9º (Yesod) darás las gracias por la imaginación que te ha permitido soñar con tus objetivos.

Y de regreso a la tierra darás las gracias por la jornada vivida, bajarás de la montaña y pedirás que tus guías te lleven hacia los planos más elevados del Mundo Astral, allí donde los sueños son en color.

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El árbol de la vida, Kether

El primer Séfira del árbol de la vida, Kether, es la fuente, el Padre de los nueve restantes. Es difícil de definir con palabras, está fuera de la experiencia humana, nuestra mente apenas alcanza a comprender su esencia. En este Centro hay puro ser, porque en él todavía no se diferencia un par de opuestos. Es el manantial de donde proceden la voluntad y el poder creador y no se corresponde con nada manifestado.

En el Árbol Cabalístico o árbol de la vida, existen cuatro planos o mundos: el de Emanaciones, el de Creaciones, el de Formación y el de Acción, los cuales corresponden a los cuatro elementos, en este orden: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Kether es el primer Centro del Mundo de Emanaciones y pertenece al Elemento Fuego. Kether-Padre es pues la voluntad creadora que, por encima de las contingencias y avatares de la vida, pone a nuestra disposición la fuerza que ha de permitirnos configurar todas las cosas.

En la voluntad de Kether, generadora de cuanto hacemos y deshacemos, reside el soplo de la libertad, Kether nos libera, nada florece sin la intervención de ese fuego primordial. La primera actitud a tener en cuenta para la construcción de nuestra personalidad siguiendo el esquema del Árbol de la Vida, es activar la Voluntad. Este atributo incita a actuar, a entrar en acción, a dirigir la energía hacia un punto determinado. Es preciso mantener una actitud abierta ante la innovación, ante lo desconocido, ante lo sorprendente.
Quizá debamos volver a la infancia, a ese periodo en el cual escuchábamos nuestra intuición y éramos capaces de seguir sus dictámenes. La voluntad era entonces un elemento activo, pero con el paso de los años nos apalancamos y permitimos que se duerma o la confundimos con el deseo.

Cuando cito la voluntad me estoy refiriendo a un intangible, a un elemento que carece de capa material pero que está presente en el arranque de todos los procesos, sean de la índole que fueren. Cada vez que iniciamos un proyecto, la voluntad está presente. Aunque también se la requiere cuando se presenta un atasco; cuando la vida nos sitúa entre la espada y la pared; cuando nos sentimos perdidos. Si una persona se encuentra deprimida, el antídoto es la voluntad. O presentado a la inversa, uno se deprime cuando deja de activar su voluntad.Iniciar proyectos, bien sea en el ámbito familiar, profesional, emotivo o material se convierte en una obligación para toda persona que esté dispuesta a hacer uso de la fuerza de voluntad. La intuición será el elemento complementario que aparecerá cuando nos pongamos en marcha, esa vocecita que nos guiará, marcando la senda correcta a seguir.

Aunque en muchas ocasiones haremos oídos sordos por el simple placer de experimentar, de saber qué sucede cuando uno equivoca la senda. La voluntad es la jalea real del alma.

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Tristán Llop
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