El Sol le dice a la Luna, ¿te quieres? Nueva Luna de Escorpio

Quererse a uno mismo para querer después a los demás será la principal clave para esta Luna nueva de Escorpio. Se trata de activar ese potente motor que mueve a todo ser humano: la Autoestima.(sigue)


La sociedad nos dice que lo políticamente correcto es procurar primero el bienestar de los demás y después el nuestro, pero el tránsito del Sol por el signo de Escorpio lo desmiente. Se trata de seguir las instrucciones de los aviones en cuanto a las máscaras de oxígeno: primero ponte la tuya y después ayudas a los demás.

Escorpio es el segundo signo de Agua y se ocupa de interiorizar la fuerza de las emociones. En pocas palabras, nos enseña a querernos, como paso previo para querer a los demás.

El gran experto en cábala y astrología Kabaleb nos dice respecto al grado en el que se encuentran el Sol y la Luna: “sólo se puede amar lo que se conoce, así que este grado generará la voluntad de auto-amarse, de valorarse, manifestará igualmente un elevado afán de pureza y una voluntad de realizar actos que justifiquen esa propia estima”.

La clave de esta Luna nueva de Escorpio estará en actuar lo mejor posible y en recargar las alforjas de autoestima.

La Luna y el Sol se encuentran el 23 de octubre de 2014 a las 21.58 (hora solar, 2 horas más tarde en España), a 0.25 grados de Escorpio. Los Ángeles activos en esta lunación son el 43 Veuliah (físico), que trae prosperidad y nos ayuda a liberarnos de las dependencias. Y el 67 Eyael (emotivo), que nos da consuelo en la adversidad y nos ayuda a comprender lo trascendente.

Es tiempo de mostrar la mejor versión de ti, ¿lo vas a intentar?

Espero que este texto te resulte útil y si es así, recuerda compartirlo en las redes sociales. Gracias. Para más información sobre la Luna nueva puedes leer las webs de mis hermanas
Soleika y Milena. Sus reflexiones no tienen desperdicio.

Tristán Llop

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta, gracias por compartir.

Rosa dijo...

Me hace mucha falta una carga de autoestima.

Anónimo dijo...

Sus reflexiones no tienen desperdicios... ni las tuyas, tampoco.

Se te echaba de menos.

Damara