Luna Nueva angélica de Acuario

La Luna nueva de Acuario se activó el 10/2/13 a las 8.21 hora de España, a 21.43 grados de Acuario. Este es el signo del libre pensador, de los que buscan la verdad en su interior para poder exteriorizarla. Será pues un periodo de libertad, de cambios en la forma de pensar. Los ángeles que rigen esta lunación son el 65 Damabiah (físico) que nos trae sabiduría, nos muestra el camino para hacer las cosas bien. Y el 34 Lehahiah (emotivo), que nos trae obediencia a lo superior que hay
en nosotros.

65.- DAMABIAH (Dios fuente de Sabiduría)

    Lo que puede obtenerse de DAMABIAH :

1.- Protección contra los sortilegios.
2.- Protección contra los naufragios, morales o materiales.
3.- Éxito en las empresas útiles, sobretodo las relacionadas con el mar.
4.- Un descubrimiento que puede valer una fortuna.
5.- Ayuda a no comprometerse en empresas desgraciadas.

    DAMABIAH es el primero del coro de Ángeles y se ocupa en Yesod de los asuntos relacionados con Hochmah; sitúa en nuestra morada filosofal 65 la esencia llamada Fuente de Sabiduría. La función principal de los Ángeles de Yesod es la de construir imágenes.

Hemos visto que los Arcángeles de Hod escriben el guión de nuestras vidas. Ese guión es introducido en Yesod, el cual procede a su filmación y a su proyección en el mundo material. Muchas veces hemos comparado Yesod con el antiguo televisor, cuyo tubo catódico recibe las imágenes codificadas y las reproduce en su pantalla. Por su vertiente positiva, DAMABIAH envía a Hochmah el fruto de las experiencias vividas gracias a las esencias que ese séfira introdujo en anteriores intervenciones. Por su vertiente negativa, DAMABIAH le añade, al guión ya terminado, lo que podríamos llamar un toque de sabiduría antes de que lo escriturado por Hod/Mercurio llegue a su plasmación final.

Es ese un privilegio que tienen todos los séfiras de revisar ese guión final de la experiencia a vivir, elaborado por Mercurio, si es que no les acaba de gustar lo escriturado por Hod en base a su apuntes. Cuando alguien o algo nace, cuando la vivencia ya está formada, cada uno de los 7 séfiras, desde Hochmah/Urano hasta Hod/Mercurio, le ponen el acento final.

    El don de Hochmah/Urano se llama Fuente de Sabiduría y consiste exactamente en situar en cada ser humano un depósito de las Aguas Puras de Hochmah, conteniendo el Amor/Sabiduría que destila ese séfira para que lo podamos utilizar en los avatares de la vida. Ya sabemos que en Hochmah actúa la naturaleza crística, de modo que esa Fuente de Sabiduría actuará de una manera u otra según sea la experiencia con la que nos enfrentamos. Para unos tomará el cariz de un altruismo, de una abnegación sin límites; para otros será la pureza, el desprendimiento, el amor, la renuncia o cualquiera de las cualidades que se desprenden de Hochmah/Urano.

    En  el  vasto  mundo  hay  fuentes  que  se  secan  porque la veta subterránea que conducía a ellas ha encontrado obstáculos y ha variado su curso, o por otras razones. Lo mismo sucede con esa Fuente de Sabiduría de DAMABIAH. Hay personas que pueden no captar esas esencias o, aún captándolas, pueden no utilizarlas y caer de oficio al abismo. Los individuos que tienen planetas en los puntos zodiacales regidos por este genio son los que más capacitados están para su captación, lo mismo que aquellos que tienen una conjunción de planetas, antes de su nacimiento, en sus puntos, lo cual indica que deben trabajar de algún modo en el programa del genio, a través de los planetas cuyo ciclo empezaba en grados gobernados por DAMABIAH. En sus días y en sus horas podemos aprovisionarnos de sus esencias y llenarnos de una Sabiduría que nos hará avanzar por una vida fácil y útil.

    Este genio sirve contra los sortilegios y para obtener la sabiduría y el triunfo de las empresas útiles, dice el programa. El sortilegio es un procedimiento de la magia negra contra una persona a la que uno desea perjudicar y sólo puede ser efectivo en nosotros si nuestra naturaleza es propicia a la interiorización del sortilegio. Si el Amor/Sabiduría ha arraigado en nosotros, el sortilegio no podrá penetrar y volverá a la persona que lo ha emitido. La Sabiduría, como el Amor, constituye para nosotros una coraza contra la cual se estrellan todas las acechanzas de los enemigos. Las personas que creen ser víctimas de sortilegios pueden rezarle a DAMABIAH en sus días y en sus horas, pero que no esperen la asistencia del genio si ellas, por su parte, no están dispuestas a adquirir la Sabiduría y no abren en su tierra humana esa Fuente de Sabiduría que los pondrá a salvo del mal.

    Las empresas útiles son aquellas que permiten el progreso de la Obra Divina, las que contribuyen a la expansión del universo. Hoy en día las empresas suelen proceder a frecuentes auditorías y los consejeros de empresas suelen recomendarles la eliminación de puestos de trabajo a fin de conseguir una mayor rentabilidad. La restricción, la disminución, es un ejemplo de empresa inútil. Ante una crisis, hay siempre una solución positiva, que es la de aumentar y cuando esa solución positiva se adopta, aparece en nosotros la Fuente de Sabiduría que nos indica el remedio adecuado.

    Este genio domina sobre los mares, los ríos, los manantiales, las expediciones marítimas y las construcciones navales; influencia sobre los marineros, la pesca y sobre todos los que comercian con ello, dice el programa. Hochmah es el patrón del Agua y su Sabiduría se ejerce particularmente sobre ese elemento, es decir, sobre los sentimientos, trátese del gran receptáculo donde van a parar todos los sentimientos, ese mar interno del que nace el pensamiento humano, donde el agua, llevada por el Aire se convierte en nubes, o de los manantiales y ríos, donde los sentimientos transitan por nuestra tierra humana, fecundándola, vitalizando este y aquel punto antes de desembocar en el mar para su transformación.

 Hochmah, por su posición en el mundo de Emanaciones, es un séfira ígneo, pero se transformó en Agua en el 2º Día de la Creación para someter el elemento rebelde. Desde entonces, la máxima Sabiduría consiste en que nuestro Fuego sepa ser Agua para llevar el elemento rebelde, el que forma nuestras emociones, a colaborar con el Fuego primordial. El dominio de DAMABIAH sobre el elemento líquido significa que consigue que los sentimientos se sometan a los designios divinos, y construye el navío que ha de permitir su exploración, para conocer las particularidades de los sentimientos profundos, de manera que podamos tener una visión exacta de nuestro fondo marino. DAMABIAH proyecta su Sabiduría hacia la parte húmeda de nuestra personalidad y hace que conozcamos nuestras complejidades, esa parte de nosotros mismos que no solemos mostrar.

    Cuando ese trabajo de exploración de los sentimientos no se realiza, la dinámica salta al exterior y nos convertimos en pescadores, marineros, constructores de buques, ocupados en todas las actividades relacionadas con el mar, los ríos, las fuentes, los manantiales. Dicen los Evangélicos que los primeros discípulos de Cristo eran pescadores, o sea, eran hombres influenciados por DAMABIAH, por Hochmah, hombres que realizaron una pesca milagrosa al lanzar sus redes a la derecha del barco. DAMABIAH nos convierte pues en discípulos de Cristo. Dice el programa: la persona nacida bajo esa influencia se distinguirá en la marina por sus expediciones y sus descubrimientos y amasará una fortuna considerable. Es evidente que se trata de la fortuna amasada por los discípulos de Jesús, una fortuna hecha de Sabiduría y amor al prójimo. Cuando se vive la dinámica de este genio desde el exterior, también esa fortuna aparece, materializada en billetes de banco, y el mensaje que esta riqueza conlleva, es el de: sugerirnos que busquemos la fortuna en nuestro interior.

La contrafigura de DAMABIAH:

    El  genio contrario causa  las  tempestades  y  los naufragios, influenciado sobre las expediciones desgraciadas, dice el programa. Cuando vientos huracanados o contrarios actúan sobre el mar o sobre las aguas de lluvia, se producen las tempestades. Son mezclas de ideas excesivas con las emociones. Yesod/Luna, como regente de Cáncer que es, gobierna el elemento líquido, pero como exteriorizadora del mundo de Formación y ejecutora de Binah, patrón del Aire, tiene jurisdicción sobre los vientos y es autora material de las tempestades. Hochmah/Urano, cuando actúa desde el abismo, presenta una faz destructora, de modo que el DAMABIAH del abismo generará tempestades internas, provocará confusión en los sentimientos y las ideas contrarias harán que la empresa humana avance hacia su perdición. No olvidemos que, como dijimos en nuestro estudio sobre el Nombre de los Genios *, la raíz DM que figura en DAMABIAH, significa sangre en lengua hebraica  (la sangre es el vehículo del cuerpo emotivo), de modo que esas tempestades tienen su origen en la sangre y del interior pasan al exterior, haciendo que la persona influenciada por el genio del abismo se vea expuesta a ser víctima de tempestades y a sufrir naufragios, tanto reales como figurados.

34.-LEHAHIAH (Dios Clemente)

    Lo que puede obtenerse de LEHAHIAH:

1.- El aplacamiento de la cólera, propia y de los demás.
2.- La comprensión de la estructura del universo, de las leyes divinas.
3.- Favores asombrosos por parte de los grandes personajes.
4.- Buenos resultados en peticiones a ministros, directores generales.
5.- Protege contra la tentación de declarar guerras.

    LEHAHIAH es el segundo del coro de Potencias y se ocupa en Gueburah de los asuntos relacionados con Binah; sitúa en nuestra morada filosofal 34 la esencia llamada Obediencia, que nos permite ser sumisos a los superior aunque no lo entendamos. Hemos visto que del genio anterior recibíamos capacidad subordinadora, esa esencia que nos permite reconocer nuestro lugar.

En su programa se hablaba de obediencia a los príncipes cristianos, es decir a la dinámica de Hochmah. Aquí no se trata de príncipes cristianos, sino de la pura y simple ley elaborada por Binah y a la que ineludiblemente debemos someternos. Esta ley, muchas veces no la comprendemos; no estamos aún preparados para entenderla y nos mostramos rebeldes hacia ella. Es nuestra naturaleza emotiva la que se rebela, porque en ella no ha penetrado aún la ley y no quiere que penetre porque esta ley suele ser contraria a las cosas que nos procuran goces.

LEHAHIAH está ahí para infundirnos la obediencia a la ley, la entendamos o no, sofocando las rebeliones de la naturaleza emotiva. De la obediencia emana el sentido del deber el cual, en las situaciones conflictivas, nos lleva a optar por cumplir con nuestras obligaciones, en lugar de adentrarnos por el camino de los goces. En sus días y en sus horas, LEHAHIAH nos dirá cual ha de ser nuestro comportamiento y, de igual forma, encontraremos un buen consejo en las personas influenciadas por este genio, en las nacidas en sus grados de dominio y en sus 20 minutos de regencia diaria. Ellas serán nuestros consejeros titulados en los momentos de zozobra.

Si somos obedientes a la ley aún sin comprenderla, aun pareciéndonos injusta, estaremos creando en nosotros una zona de sensibilización hacia ella y acabaremos por comprenderla. En la vida civil hay leyes injustas porque la proyección del mundo de arriba hacia abajo encuentra obstáculos, se tergiversa el sentido y acabamos instituyendo lo de arriba al revés. Pero nuestra actitud obediente hacia esas leyes injustas propicia la obediencia a las leyes cósmicas; es decir, esa obediencia externa  nos indica que existe una obediencia interna que se proyecta al revés y nos hace sumisos a lo injusto, pero existiendo el manantial de obediencia interna, un día se expresará correctamente y nos veremos desvinculados de lo injusto externo, desaparecerá como si no hubiese existido nunca.

Resulta de todo ello que la actitud positiva no es la de rebelión, sino la de desconexión, de desapego. La rebelión hacia lo injusto denota más bien que hay una actitud de rebelión interna que nos lleva a combatir lo justo con el mismo furor.

    Este genio sirve contra la cólera, nos dice el programa. La cólera aparece en nosotros cuando nos vemos obstaculizados en la realización de nuestros deseos; cuando sufrimos agresiones por parte de la sociedad o de los particulares. Pero si en nuestro receptáculo interno existen abundantes reservas de las esencias de LEHAHIAH aceptaremos lo que nos ocurre como algo justo; comprenderemos que de algún modo lo tenemos merecido y no responderemos con cólera a la violencia de los demás.

El lector ya sabe que todo lo que sucede en la vida es generado por nuestra dinámica interna y que, por consiguiente, no hay motivos para encolerizarse. Pero, aun no sabiéndolo, el profano que se ve en trance de encolerizarse, se verá aplacado si este genio consigue influenciarlo.

Este  genio  domina  sobre  las  cabezas  coronadas, los príncipes y los nobles, manteniendo la armonía, la buena inteligencia y la paz entre ellos; influencia sobre la obediencia de los súbditos hacia sus príncipes, dice el programa. Esos príncipes y cabezas coronadas, como comentábamos al principio, son fuerzas internas que trabajan en el establecimiento de las leyes de Binah y no en el advenimiento del reino de Cristo como ocurría con el genio anterior.

Es decir, dentro de nosotros van apareciendo impulsos diversos, muchos de ellos divergentes entre sí y combatiéndose entre sí. Cuando los impulsos de una misma naturaleza se repiten, constituyen en nosotros una tendencia, que es una agrupación de impulsos de una misma índole, y cuando se juntan diversas tendencias de un mismo signo, forman un principado, y cuando varios de esos principados persiguen un mismo fin, forman un reino. Resulta así que en nuestro fuero interno existen impulsos, tendencias, principados y reinos.

El impulso tiene una vida corta, puede durar segundos, pero si baja con mucha fuerza, puede conseguir, en esos segundos, mover la dinámica de nuestro comportamiento y encarrilarnos hacia algo de lo que será difícil volvernos atrás, porque nos habremos comprometido, y aunque el impulso haya desaparecido ahí quedará la obra por él realizada. Por ello puede ser muy peligroso dejarnos llevar por nuestros impulsos. Un impulso basta para dar muerte a una persona, cuando ese impulso tiene como motor una violenta cólera, y luego, aunque seamos pacifistas y buenos como el pan el resto de nuestra vida, ahí queda el muerto.

La tendencia arrastra ya en sí un poder y tiene arraigo en nuestro carácter. El impulso puede durar lo que un relámpago, sin mover nada en nuestra existencia: hacer aflorar en nosotros una idea, un deseo y nada más. La tendencia, en cambio, produce efectos, buenos o malos, pero los produce.

Cuando se transforma en principado, con el príncipe que lo gobierna, entonces ya tenemos un poder constituido con sus leyes, sus hábitos, su idiosincrasia, sus banderas, y nos convertimos en súbditos de ese príncipe que hay en nosotros y que nos dice lo que debemos hacer. La presión aumenta cuando ese principado es elevado a la categoría de reino, con un rey al que todo nuestro pueblo interno jura obediencia. Entonces nos dejaremos llevar por los dictámenes de ese rey  (existen infinidad de cuentos infantiles basados en esta temática) y la parcela de voluntad que lleva cada impulso, cada tendencia, la abandonaremos en sus manos.

En ciertos períodos de nuestra vida, bajo determinados aspectos, bajarán en nosotros una serie de impulsos hostiles a ese poder establecido y quizá lleguen a formar nuevas Tendencias, nuevos Principados que luchen contra los reyes. La Biblia nos refiere la historia de Abram y Lot contra los reyes, en una cruenta batalla que hemos referido en una lección de nuestra Interpretación Esotérica del Génesis. Estas luchas internas, que derrocan a unos reyes para colocar a otros, marcan los grandes cambios en la orientación de nuestra vida.

LEHAHIAH, por su ministerio, mantiene la armonía, la buena inteligencia y la paz entre nuestros reyes, príncipes y nobles internos y sus súbditos, lo cual significa que actuamos conforme a las leyes eternas y, haciéndolo así, nuestros negocios prosperarán y nuestra salud será excelente.

    La  persona  nacida  bajo  esta  influencia  será  célebre por su talento y sus acciones; gozará  de la confianza y los favores de su príncipe, favores que merecerá por su entrega, su fidelidad y los grandes servicios que le rendirá, termina el programa. Lo que sucede en nuestro interior se proyecta al exterior, lo hemos visto en numerosas ocasiones, de modo que el orden interno promovido por este genio dará lugar a un individuo fiel a los poderes constituidos, a las personas que representan ese poder, y su fidelidad y entrega le valdrán favores por parte de los gobernantes que lo convertirán en su hombre de confianza, pudiendo alcanzar elevados puestos en la administración del estado o en sociedades privadas, como secretario, apoderado, hombre de confianza de alguien importante. Por consiguiente si alguien que nos consulta necesita a una persona para un empleo de confianza en una gran sociedad, recomendaremos al nacido en los grados de LEHAHIAH, preferentemente en su tercer y cuarto escenario.

La contrapartida de LEHAHIAH:

    El genio contrario domina la discordia; provoca  la guerra, las traiciones y la ruina de las naciones, dice el programa. Si la fuerza del genio entra al revés, invertirá las virtudes y la obediencia se convertirá en traición, la armonía en discordia y la buena inteligencia en incomprensión, de modo que de la paz se pasará a la guerra.  A este individuo le sucederá lo que enunciábamos más arriba al hablar de guerra de tendencias contra los poderes establecidos. Es una guerra que tarde o temprano debe estallar en nosotros porque la evolución exige una ruptura con los valores que veneramos en un momento dado. Pero ese combate es noble si es promovido por la emergencia de fuerzas que vienen de arriba. Cuando la guerra se debe a la rebelión provocada por las huestes luciferianas, es injusta y llevará el individuo a su destrucción final.


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