Luna angélica de Acuario

La Luna nueva de Acuario se ha producido a 25:18 grados de este signo y a las 3:51 (hora española). Es el mismo grado que la Luna anterior, así que nos permite seguir tomando conciencia (puesto que es un grado de Tiphereth-Sol) de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

La conjunción de la Luna y el Sol con Neptuno generará una mayor apertura de la mente, seremos capaces de comprender mejor las movidas que se producen a nuestro alrededor. Favorecerá la meditación y hará que más de uno se dé cuenta que tiene facultades, que puede leer lo que sucede en otros planos. La parte negativa es que se llenarán las consultas de los psiquiatras y psicólogos, porque alguno pensará que se le ha aflojado un tornillo, cuando en realidad está más lúcido que nunca...

Venus y Júpiter en el signo del amor se encargarán de hacernos ver que el hecho de que la Luna nueva caiga el día de San Valentín no ha sido una casualidad.

Los ángeles que se activan con esta lunación son el 66 Manakel como físico, nos habla de calmar la cólera de Dios. Significa que tranquilizará nuestro estado de ánimo, muy alterado por los acontecimientos externos, propiciando una mayor compresión de las cosas. El emotivo es el 38 Haamiah, que nos indica el camino a seguir cuando henos perdido el hilo de la vida.

Veamos a continuación lo que decía Kabaleb sobre estos dos Genios.

66.- MANAKEL (Dios que secunda y mantiene todas las cosas)

Lo que puede obtenerse de MANAKEL:

1.- Calmar la cólera de Dios.
2.- Liberarse de los sentimientos de culpabilidad.
3.- Poder conciliar el sueño.
4.- Conseguir la amistad y la bondad de gentes de bien.
5.- Protege contra las malas cualidades físicas y morales.

MANAKEL es el segundo del coro de Angeles y se ocupa en Yesod de los asuntos relacionados con Binah; sitúa en nuestra morada filosofal 66, la esencia llamada Conocimiento del Bien y del Mal. Al hablar del primero de los Angeles de Yesod, decíamos que los séfiras, en el momento de dar vida material a una experiencia elaborada por dentro, le conceden un don. El don de Hochmah-Urano se llama Sabiduría. El don de Binah/Saturno se llama conocimiento del Bien y del Mal. Los dones de los séfiras nos vienen de nacimiento, de modo que hay en nosotros ocho moradas que reciben esencias de los ocho Séfiras de oficio, sin necesidad de pedirlas. ¿Qué significa conocer el Bien y el Mal?

Cada séfira es un centro de datos. En el comienzo de la Creación, los séfiras sólo contenían unos principios que el Dios Creador les había inoculado, de acuerdo con la sabiduría acumulada en el anterior Día de Manifestación (Kabaleb se refiere aquí al Tercer Día de la Creación). Ahora se trataba de explorar y colonizar un espacio sideral vacío, un espacio virgen, en el que no había existido jamás la vida, y nuestro Yo Divino se fabricó cuerpos para esa exploración y esos cuerpos fueron trayéndole nuevas experiencias con las que incrementar su saber. De esas experiencias, absorbió las positivas y desechó las negativas, acumulando de esta forma datos sobre lo que daba buenos y malos resultados. Lo que resultaba positivo era el Bien y lo que resultaba negativo era el Mal. No se trata de valoraciones de orden moral, tema en el que hemos venido insistiendo a los largo de la Enseñanza, sino de resultados concretos.

Pongamos un ejemplo práctico: En el interior del cuerpo humano existen unos «obreros» que trabajan en los átomos de los distintos órganos, asegurando su buen funcionamiento, pero hay ciertas sustancias con las que no han aprendido a trabajar porque no forman parte de los elementos positivos que ellos conocen. Cuando un individuo ingiere de forma reiterativa tales sustancias, como el alcohol, el tabaco, las drogas u otros productos fermentados o que producen fermentación, puede ocurrir que los «obreros» angélicos se retiren y dejen la parte del cuerpo implicada en ese consumo sin asistencia. La ausencia de esos «obreros de mantenimiento» puede llegar a provocar el derrumbamiento de la estructura física, lo cual lleva a la muerte a corto o largo plazo. Cuando los obreros de arriba se retiran, aparecen los depredadores, o sea, los luciferes que empujarán el cuerpo hacia su destrucción. Como sea que este proceso no podía ser entendido por el ser humano, en lugar de referirle esa verdad, se le dijo que el alcohol o las drogas eran malos y el hombre lo entendió como si fuera un principio de orden moral y se lo saltó a la torera.

Lo que nos otorga MANAKEL es la capacidad de reconocer lo positivo y lo negativo antes de iniciar una experiencia determinada. Ya hemos visto cómo el ser humano se deja llevar por impulsos procedentes del abismo. Cuando esos impulsos triunfan en nosotros y realizamos algo que acabará destruyéndose o destruyéndonos, suena en nosotros una voz que nos advierte: «cuidado, estás yendo por mal camino». Pero solemos hacer caso omiso a esa voz y continuamos en el error porque en él encontramos una mayor satisfacción.

Cuando la catástrofe sobreviene, decimos con ingenuidad que no sabíamos que aquello era malo, pero sí lo sabíamos, sólo que preferíamos hacer como si lo ignoráramos. En todo caso, si andamos tan extraviados, tan despistados, que no somos capaces de distinguir entre el Bien y el Mal, conviene que acudamos a MANAKEL, en sus días y en sus horas, o busquemos a uno de sus representantes (es decir una persona cuyo Sol de nacimiento se ubique en los grados regidos por este genio) en la tierra para que nos informe.

Este genio sirve para calmar la cólera de Dios y para curar el mal caduco, dice el programa. La cólera de Dios es la que se expresa a través de sus fuerzas caídas en el abismo. En ellas todo aparece al revés y su Bondad nos viene desde el abismo como una cólera, como una furia y su Fuego Creador se convierte en fuego de quema. Pero cuando aparece en nosotros el Conocimiento del Bien y del Mal y cuando nos disponemos a obrar de acuerdo con ese conocimiento, la cólera de Dios se calma y las enfermedades debidas al desgaste de los tejidos, a raíz del abandono de los obreros angélicos, se ven curadas porque los obreros vuelven a reconstruir nuestro templo. Acudamos pues a MANAKEL para liberarnos de las fuerzas subterráneas que conducen a la destrucción de nuestro organismo.

Domina sobre la vegetación y los animales acuáticos, e influencia sobre el sueño y los sueños, sigue diciendo el programa. Hay en nosotros una flora y una fauna; una naturaleza vegetal, formada quizá por lirios y amapolas, o por cardos y espinas, según que nuestra Tierra Humana propicie lo uno u lo otro. Si repasamos los Trabajos en los distintos Días de la Creación, vemos que en el Primero se plantó el germen del ser humano; en el Segundo el germen de los animales actuales y en el Tercero el germen de los actuales vegetales. Al mismo tiempo, en el Primer Día se construyó la Personalidad Divina; en el Segundo, el Yo Emotivo y en el Tercero el Yo Mental.

Por consiguiente existe una relación entre el reino animal y nuestros deseos, y entre el reino vegetal y nuestros pensamientos. Si nuestra flora interna está compuesta por bellas flores y árboles frutales, ello significará que nuestros pensamientos son armoniosos, bellos y útiles. En cambio, si nuestro paisaje interno está lleno de ortigas, de arbustos espinosos y sin fruto, significará que nuestras ideas son agresivas, salvajes, estériles. La composición del paisaje en que vivimos nos dará una idea de la calidad de nuestra flora interna, de modo que un cambio de ideas nos llevará a un cambio de domicilio.

En cuanto a los animales que viven en nuestras aguas, corresponden a los luciferes que actúan en la naturaleza emotiva. MANAKEL, como hemos visto, hace que nuestras aguas queden limpias de tales animales al inducirnos a actuar al unísono con la ley cósmica.

La persona nacida bajo esta influencia, reunirá todas las bellas cualidades de cuerpo y de alma, conseguirá la amistad y la benevolencia de todas las gentes de bien, por su amabilidad y la dulzura de su carácter, concluye el programa. La bella cualidad de cuerpo se consigue cuando los obreros internos están todos en activo, sin huelgas, sin plantes, y las buenas cualidades de alma se obtienen cuando los impulsos internos proceden de arriba y no de abajo. Si nuestra naturaleza obedece a lo superior, la ley de afinidades nos pondrá en contacto con las gentes de bien, que nos ayudarán y a las que ayudaremos a realizar nuestros mutuos programas. La dulzura de carácter aparece cuando no hay contradicciones en los impulsos internos y cuando pensamientos y sentimientos avanzan en una misma dirección, bajo las órdenes de nuestra divinidad interna.

La contrafigura de MANAKEL:

El genio contrario influye sobre todas las malas cualidades físicas y morales, dice el programa. En el abismo, la noción de normas desaparece y la única norma que subsiste es la del goce material: lo que produce un goce es bueno y lo que causa dolor es malo. Buscando el placer y matando el dolor, que es una advertencia de la naturaleza sobre algo que no funciona como es debido, el individuo que recibe energías del MANAKEL de abajo, no tarda en paralizar la actuación de los obreros internos con la correspondiente pérdida de la salud. Desorientado, sin normas, negando la existencia de esas mismas normas, navega en un mundo sin principios, sin valores, buscando goces, dinero, consideración social, hará amistad con los gente malévola, su carácter se agriará, hasta que, al iniciar algo, vuelva a recibir el regalo de MANAKEL del Conocimiento del Bien y del Mal y pueda aplicar la norma a sus actuaciones anteriores y acceder a un comportamiento adecuado. Resaltemos, de paso, el valor de la iniciativa, puesto que al comenzar algo, al iniciar una obra, al tener un hijo, todo el proceso creativo vuelve a su comienzo y recibimos los regalos de los ocho Séfiras y tenemos la oportunidad de cambiar de forma radical la orientación de nuestra vida.


38.-HAAMIAH (Dios la esperanza de todas las criaturas de la tierra)

Lo que puede obtenerse de HAAMIAH:

1.- La comprensión del ritual religioso de cualquier culto.
2.- Protección en la búsqueda de la verdad.
3.- Adquirir los tesoros del cielo y de la tierra.
4.- Protección contra el rayo y los espíritus infernales.
5. Ayuda a encontrar el camino a los que han perdido el hilo de la vida.

HAAMIAH es el sexto del coro de Potencias y se ocupa en Gueburah de los asuntos relacionados con Netzah; sitúa en nuestra morada filosofal 38 la esencia llamada Ritual, Ceremonial, Culto, que nos induce a observar los rituales y a pronunciar conjuros.

Convertir nuestra vida en un rito, he aquí el objetivo. En las escuelas iniciáticas, vemos que los actores del ritual se mueven en una armonía perfecta; cada paso conduce a algo que es esencial para poder pasar al estadio siguiente.

Así vemos que al iniciar los trabajos, el maestro de ceremonias va a buscar la luz que se encuentra en el Este, en el pupitre del Venerable Maestro, y con ella alumbra todo el taller, al tiempo que los oficiantes pronuncian las palabras de poder. Una vez se ha hecho la luz, que significa Entendimiento, comienzan los trabajos. El ritual, en el templo indica los pasos que hay que dar para que en la vida profana las cosas funcionen.

Todo el esquema del ritual consiste en aplicarlo a la vida ordinaria, a fin de que nuestra existencia sea una perfecta obra de arte. El peligro del ritual consiste en su falta de trascendencia, en que no pase la barrera del templo, de modo que la ceremonia se desarrolle en coto cerrado y después, en el exterior, el individuo observe el mismo comportamiento, como si no hubiese pasado nada. Cuando esto sucede, y por desgracia, sucede a menudo, nos encontramos ante un ritual muerto: se desempolva el cadáver de su forma, pero se es incapaz de revestirlo de vida y aplicarlo en las actitudes y gestos cotidianos.

De HAAMIAH han salido todos los rituales, todos los ceremoniales, todos los cultos religiosos y conjuros que se practican en las distintas religiones y en las escuelas esotéricas. No queremos decir que HAAMIAH inspire a una persona determinada para que escriba un ceremonial religioso o iniciático, sino que el genio escribe en el interior de cada hombre los gestos rituales que debe realizar en su vida ordinaria para estar en sintonía con su Yo Eterno.

HAAMIAH es el maestro de nuestro comportamiento, el que nos lleva hacia la trascendencia, el que establece en nosotros una ciencia del vivir. La persona que consigue vivir por dentro los rituales de este genio ya no necesita representarlos en el exterior. Pero la que los interpreta externamente puede descubrir en ellos las normas de la rectitud e incorporarlas a su dinámica interna.

Como decíamos más arriba, esto ocurre raras veces, pero los rituales están ahí para que un día puede suceder. Los rituales escritos como obras de teatro también son obra de HAAMIAH, dedicados en especial a aquellas personas que no han sabido comprender la letra impresa en sus espacios internos.

Las personas influenciadas por HAAMIAH, sobre todo las que lo tienen como regente de su cuerpo mental (las nacidas en los veinte minutos de su regencia diaria), serán las más próximas a vivir sus ritos y las que mejor puedan transmitir información sobre las normas de comportamiento. A través de ellas, la sociedad puede descubrir el recto proceder, las esencias del genio en su fuero interno, de manera que ya no sea necesario recurrir a terceros. Estas personas son de algún modo el camino que conduce a las más altas realizaciones humanas, las que sitúan a los individuos en el camino de la iniciación, no como una ceremonia social y vana, sino como un ritual interno, vivido con intensidad en todos los momentos de la vida.

Se invoca a este genio para obtener todos los tesoros del cielo y de la tierra, dice el programa. ¿Qué son los tesoros del cielo? Lo que se entiende convencionalmente por cielo es el mundo cabalístico de las Emanaciones, en el que actúan tres séfiras: Kether, Hochmah y Binah. En términos cristianos: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El tesoro de Kether se llama Voluntad, cuyo fruto es la iniciativa. El tesoro de Hochmah se llama Sabiduría, cuyo fruto es el Amor. El tesoro de Binah se llama Inteligencia, cuyo fruto es la comprensión de las leyes universales.

Cuando el ser humano está en posesión de estos tres tesoros, su vida se ordena de acuerdo con sus valores. Será el hombre que inicia nuevas cosas que dan movimiento a su existencia y lo alejan del marasmo de la rutina. Será el ser cuya sabiduría lo convertirá en un faro de luz para quienes vivan en su esfera. Entenderá el discurrir universal y acabará adaptando su comportamiento a ese discurrir. Los tesoros del cielo le darán acceso a los de la tierra, porque en la tierra se hacen patentes las virtudes o los defectos existentes en el interior de las personas.

El tesoro terrestre que se obtiene mediante la proyección de la voluntad es la experiencia. El que se obtiene a través de la sabiduría es la Unidad con todo y con todos. El tener todas las cosas por añadidura, como le dijo Dios a Salomón. El tesoro que se obtiene mediante la inteligencia es el discernimiento, que nos permite saber lo que es bueno y lo que no lo es, lo que se puede o no hacer, el saber reconocer el lugar de uno en el orden de la creación.

Por todo ello, los escenarios de HAAMIAH serán altos lugares de ciencia trascendente, sobre todo en su tercer y cuarto escenario. Utilizaremos pues sus grados de poder para iniciar ritos, ceremonias, cultos y conjuros, siempre que el planeta que rige el grado y el signo forme ese día aspectos positivos.

Este genio nos protege contra el rayo, las armas, los animales feroces y los espíritus infernales, dice el programa. Ya sabemos que los animales feroces y los espíritus infernales son una misma cosa. El poder de HAAMIAH los mantiene a raya, e incluso cuando se han adueñado de los resortes del cuerpo físico, su acción se ve neutralizada por las virtudes de este genio. Sugerimos al lector que consulte lo que hemos dicho a propósito del genio 3, que también se ocupa de combatir a los animales feroces. El mejor antídoto contra los rigores del destino, es decir contra el envite de los animales feroces, es comprender los procesos naturales y la adopción de un comportamiento conforme a ese entendimiento.

En cuanto al rayo, es manejado por Júpiter para poner fuera de combate a los individuos que, movidos por un comportamiento contrario al orden cósmico, deben ser neutralizados antes de que alcancen su punto de destrucción. El rayo, a niveles mentales y emocionales, es una inyección súbita de luz que transforma al individuo, como la que recibiera Pablo en el camino de Damasco. Esa luz súbita y brutal puede destruir los cuerpos que la reciben. HAAMIAH evita esa destrucción, modulando la frecuencia de esa luz, de manera que nos llegue de forma asimilable. Las armas aparecen en nuestra vida cuando la violencia interna alcanza tales niveles que se concretiza, se cristaliza y se convierte en algo material y tangible. El genio evita esa coagulación y disuelve la violencia en el interior para que no se derrame su copa y aparezcan las armas, en nuestras manos o esgrimidas contra nosotros.

Este genio protege a todos los que buscan la verdad. En sus días y horas, la verdad nos será revelada, si la buscamos, no ya intelectualmente, sino mediante nuestros deseos y actos, el afán de comportarse al unísono con el universo será atendido.

La contrafigura de HAAMIAH:

El genio contrario domina el error y la mentira e influencia a todos los individuos que carecen de principios y de religión, dice el programa. Lo contrario de la verdad es el error; lo contrario del principio es la finalidad material, lo contrario de la religión es el ateismo. Cuando las virtudes del genio nos entran desde abajo, se produce un vuelco en su dinámica y el individuo, en lugar de acompasar su ritmo con el del universo, generado por su Yo Eterno, se orienta hacia lo contrario a fin de que, en lo más profundo de su error, resplandezca la verdad; hasta que su mentira sea tan evidente que le sirva de repulsivo y se dirija hacia lo contrario. Cuando actúan en nosotros los principios, las eternas normas, nos vemos impedidos de realizar ciertas cosas que resultarían ventajosas para nuestra naturaleza física, emotiva o mental. Si estos principios no actúan, nuestro único móvil es la finalidad material, que guía y orienta nuestra conducta. Sin religión, sin sentirnos atados a nada es evidente que, hagamos lo que hagamos, pensaremos que nuestros actos no tendrán ninguna repercusión trascendente y que podemos matar y robar, con la condición de no ser descubiertos. Así, el individuo influenciado por HAAMIAH del abismo puede cometer los peores atropellos porque no conoce ninguna norma.

Tristán Llop La búsqueda del tesoro interior
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