Luna angélica de enero

La Luna nueva de enero se activó el 15 a las 8:11 (hora española) a 25 grados de Capricornio, que es un grado solar (del Sol), lo cual indica que será concienciadora, más aún si tenemos en cuenta que Mercurio, Neptuno y Venus (este último en el mismo grado que Sol y Luna) también están en grados del Sol...

Así, cinco fuerzas planetarias nos van a empujar a darnos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, el personal y el colectivo. También va a ser un periodo muy bueno para meditar. (nada extraño que haya elegido esta Luna para presentar mi próximo libro, el Lenguaje Simbólico de las Anécdotas, pero ya hablaré de él en otro artículo).

A continuación tenéis las fuerzas actuantes, Mitzrael, como ángel físico, que nos ayudará a reparar los problemas de la mente y también a solucionar temas laborales. Y Cahetel, como ángel emotivo, que nos trae la bendición de Dios, que buena falta nos hace con el chaparrón que cae en el mundo.

60.- MITZRAEL (Dios que consuela los oprimidos)

Lo que puede obtenerse de MITZRAEL:

1.- Curación de las enfermedades de la mente.
2.- Liberación de los que nos persiguen.
3.- Fidelidad y obediencia de los subordinados.
4.- Reconocimiento del talento por parte de la sociedad.
5.- Protege contra las insubordinaciones y concede larga vida.

MITZRAEL es el cuarto del coro de Arcángeles y se ocupa en Hod de los asuntos relacionados con Gueburah; sitúa en nuestra morada filosofal 60 la esencia llamada Reparación.

Cada ser humano lleva incorporado un botiquín que le permite auto-repararse cuando se ha lesionado. Las esencias de MITZRAEL llevan el elixir curador. El genio rige el sendero que va de Hod a Gueburah en su camino de retorno y repara esencialmente lo que el genio 39, que rige el mismo sendero, pero en su camino de ida, quebrantó, o mejor dicho, lo que quebrantó el individuo que no supo aprovechar de forma adecuada las esencias de ese genio.

Al estudiar el genio 39, poníamos en relieve la relación Padre-Hijo que existe entre Gueburah y Hod. Decíamos entonces que el hijo debe someterse al padre que, a nivel de Gueburah, no siempre es justo, porque actúa en el mundo de las emociones, donde los principios divinos aparecen a menudo tergiversados. Pero el Hijo/Hod debe mostrarse obediente a Padre/Gueburah, dando cobertura intelectual a los deseos que Gueburah escenifica. Esos deseos injustos generan conflictividad y el que encaja el impacto de esa conflictividad es el cerebro, regido por Hod/Mercurio, porque es el que está debajo en la relación Gueburah-Hod y, por consiguiente, en él se plasman los defectos. Aparecen así las perturbaciones mentales.

En MITZRAEL la relación Padre-Hijo se convierte en lo contrario, en relación Hijo-Padre. Aquí es el Hijo el que pronuncia el discurso, y el Padre el que lo encaja. Es como si el hijo le dijera al padre: «Ya ves donde me ha llevado el que me hicieras ejecutar a toda costa tus deseos insensatos: ahora soy retrasado y ya no puedo ser el ejecutor de tus injusticias». El padre asimila la lección que le viene del hijo y se reforma, ante la evidencia de los resultados. Esa reforma significa la curación del cerebro, o sea, del hijo.

Esta dinámica, traducida a hechos reales, hace que los seres librados a sus pasiones, los que utilizan sus fuerzas intelectuales para justificar emociones desbordadas, sentimientos fuera de la normativa cósmica, acaben teniendo hijos con enfermedades mentales; que pueden ser desde ligeras paranoias o esquizofrenias, pasando por epilepsias hasta retrasos profundos. La contrafigura del genio 39 produce infanticidios y podemos definir como tal la muerte mental del hijo. Cuando Marte atropella a Mercurio, sobre todo en el aspecto de cuadratura, el individuo influenciado por el Genio 39 puede engendrar un hijo enfermo mental. Si esto sucede, en los puntos de MITZRAEL encontrará la Reparación; una reparación que pasa siempre por una toma de conciencia de que aquella enfermedad es el fruto de una conducta emocionalmente disparatada. El padre debe escuchar el clamor del hijo enfermo y si sabe escuchar el mensaje que contiene la enfermedad y modifica su conducta, el hijo se curará.

En la dinámica interna, la locura de nuestra inteligencia se verá reparada cuando se modifiquen las pautas de nuestra conducta emocional. En los días y en las horas de MITZRAEL pueden ser curadas las enfermedades derivadas de los deseos, incluidas las que proceden del consumo de alcohol, de drogas u otros desvíos. Pero, precisémoslo, será inútil que, conociendo este detalle, se le enciendan cirios a MITZRAEL y se inunde al genio de plegarias. La curación pasa por una toma de conciencia y por la rectificación de una conducta equivocada. En este sentido, los días y las horas de MITZRAEL facilitarán esa toma de conciencia.

Este genio sirve para curar las enfermedades mentales y nos ayuda a liberarnos de nuestros perseguidores, dice el programa. Padre-hijo son fuerzas que actúan en cada uno de nosotros, el padre siendo el Deseo, y el hijo la Inteligencia sometida a este deseo. Por consiguiente, cuando un hijo nos sale loco o simplemente con la inteligencia mermada, será señal de que esa locura se ha generado antes en nuestro fuero interno. Esa locura es el sometimiento al mundo sin normas de los deseos y puede aparecer bajo la forma de una absoluta sensatez. Recuerdo haber leído un artículo de Fernando Savater, que ejerce como profesor de ética en una universidad, en el que se horripilaba de ver como los valores cristianos se reintroducen en los países hasta ahora comunistas. ¿Dónde vamos a parar?, exclamaba el hombre, ahora que la sociedad había conquistado el derecho a abortar, el derecho al divorcio, a la eutanasia, y quizá pronto el derecho al incesto, al suicidio y a no sabemos qué, en virtud del sacrosanto principio de que el sexo es de quien lo consume y no de quien lo posee, como defendía cierto filósofo aplicado al petroleo... Cuando la sociedad moderna está conquistando derechos a mansalva, aparece la amenaza de volver a la Edad Media, a ver si no es para desesperarse! Que esto lo razone un profesor de ética, es señal de que es de una “lógica aplastante”, y sin embargo, lo que hace es poner la razón al servicio de las emociones, de modo que ahí tenemos un ejemplo de locura interna disfrazada de razón. Si un día me dicen que esta persona tiene un hijo enfermo mental, con toda seguridad no me extrañaré.

En cuanto a los perseguidores, estos comienzan su actuación igualmente en nuestra naturaleza interna. Son las tendencias que persiguen nuestros legítimos afanes; las que nos llevan a hacer aquello que no queremos hacer. (Lo que no quiero hacer, hago y lo que quiero hacer no hago, decía San Pablo). Cuando aparecen en nosotros impulsos sublimes, se disparan automáticamente toda una bandada de perseguidores, tripulados por los de abajo, con la misión de impedir que se cumplan los objetivos. MITZRAEL nos libera de esos perseguidores en sus días y en sus horas. Los impulsos sublimes constituyen una terrible amenaza para los poderes de las tinieblas, que ven amenazado su reino.

Pero, sobre todo, la confrontación entre lo sublime y lo abismal es generadora de conciencia, de modo que los de abajo llevan a cabo una actuación positiva al ejercer esta oposición. Si la lucha entre el legítimo afán y los perseguidores, en lo interno, no da resultados, se escenifica en el mundo material y aparece el defensor de lo digno y elevado que encarna el propio individuo y los perseguidores, representados por la oposición.

El genio domina sobre los personajes ilustres que se distinguen por su talento y sus virtudes; influencia sobre la fidelidad y la obediencia de los subalternos hacia sus superiores. La persona nacida bajo esta influencia reunirá todas las más bellas cualidades de cuerpo y de alma; se distinguirá por sus virtudes, su inteligencia, su humor agradable y vivirá largo tiempo, concluye el programa. Cuando lo inferior se subordina a los superior de una manera natural, sin forcejeos, lo superior reina y puede dedicar todo su talento, no a combatir su propia naturaleza en una guerra de desgaste que limita sus posibilidades, sino que dispone de todas sus fuerzas para el gran combate del mundo y para salir vencedor de todas las pruebas. No hace falta más para ser una persona ilustre.

La contrafigura de MITZRAEL:

El genio contrario domina sobre los seres insubordinados e influencia todas las malas cualidades físicas y morales, dice el programa. La insubordinación interna es el peor de los males. Si el Designio de nuestro Yo divino es combatido por el Yo emotivo y si éste a su vez ve su autoridad mermada por el Yo intelectual, y si en cada uno de estos Yoes aparecen tendencias que se combaten entre sí, emitiendo votos opuestos porque nos regimos por un sistema democrático, en el cual una tendencia es igual a un voto, con desprecio de los valores jerárquicos, se producirá en nosotros un desbarajuste que conducirá a la mala calidad tanto de los materiales físicos como de los morales.

Se producirán alternancias de poder en nuestros centros de decisión internos, y mientras unos privatizarán compañías, otros las nacionalizarán. Nuestra política interna se verá promovida por un sinfín de partidos, según nuestra capacidad de metamorfosearnos, y en lugar de realizar una gran obra humana, pasaremos el tiempo en un combate entre una parte de nosotros mismos con las otras partes. Estas divisiones internas nos impedirán progresar en cualquier cosa y nos convertiremos en elementos gregarios, en auténticos ceros a la izquierda, sólo capaces de triunfar cuando en el mundo material hay desorden y caos: podemos incluso convertirnos en grandes especialistas del caos. Ese desorden nos conducirá a una total insolidaridad de los órganos de nuestro cuerpo. La guerra se instalará en nuestros átomos, en nuestras moléculas, en los nervios, en los músculos, en el sistema óseo... y nos pasaremos la vida tomando pastillas, para dormir, para estar despiertos, para la euforia, la tranquilidad, contra el estreñimiento, el stress, el colesterol y seremos nosotros mismos como una gran pastilla.


8.-CAHETEL (Dios Adorable)

Lo que puede obtenerse de CAHETEL:

1º.- Bendición de Dios y echar fuera a los malos espíritus.
2º.- Abundantes cosechas.
3º.- Inspiración para elevarse y descubrir a Dios en nosotros y los demás.
4º.- Amor por el trabajo.
5º.- Ayuda contra los encantamientos y sortilegios tendientes a producir la esterilidad.

CAHETEL por ser el 8, participa en las tareas de formación del séfira Hod en nuestra naturaleza y sitúa en nuestra Morada 8 la esencia llamada Bendición de Dios, sin la cual todas nuestras empresas están abocadas al fracaso. CAHETEL es el último de los Serafines de Kether, es el brazo más largo de este centro sefirótico, que llega hasta los confines de Yesod, interviniendo más declaradamente en nuestros quehaceres humanos.

La divinidad sólo puede bendecir aquello que es conforme a su dinámica. Las naciones enfrentadas tratan de conseguir, el favor de Dios para que les otorgue la victoria, pero es evidente que CAHETEL, especialista en bendiciones, no ha de escuchar sus plegarias, y será su contrafigura del abismo la que dará a cada ejército lo que merece. La bendición de Dios le fue negada a Caín cuando realizó su ofrenda. Cuando aparece en nuestra vida, tiene un efecto multiplicador. Si en los días y horas de regencia de este genio las cosas nos salen bien y se nos multiplican, significará que estamos haciendo lo que debemos, lo que anhela nuestro Ego Superior. En cambio, si nuestra actividad en estas fechas permanece estéril, será señal de que nuestro Dios interno rechaza nuestra ofrenda y debemos pensar en sembrar en otros campos. Si poseemos esencia de CAHETEL en nuestras alforjas, nuestras cosechas serán abundantes y seremos, para quienes nos contacten, un manantial de fecundidad y progreso.

Este Genio sirve para echar a los malos espíritus. Ya sabemos que estamos ocupados por fuerzas que pertenecen a un linaje superior al humano: los luciferianos y que por tanto la mayor parte de nuestros ocupantes internos son ángeles caídos e incluso re-caídos al 2º o 3º fondo del abismo (Kabaleb ofrece una explicación detallada de este tema en sus libros «Misterios de la Obra Divina» e «Interpretación Esotérica de los Evangelios»). Ellos son los que nos prestan su aliento para realizaciones torcidas que generan adversidad, dificultades y enfermedades. CAHETEL se ocupa de alejarlos para que puedan acceder a nuestros vacíos interiores las fuerzas positivas -los ángeles superiores- que nos restablecerán. Pero para que los luciferianos se vayan definitivamente, es preciso que renunciemos a las inclinaciones que los han llevado a instalarse en nosotros, de modo que en los días de CAHETEL esas malas inclinaciones pueden desaparecer de nosotros, él nos lleva al cambio de vida que nos permitirá liberarnos.

CAHETEL domina las producciones agrícolas, las que son necesarias a la existencia de hombres y animales. Domina la alimentación, da abundantes cosechas en nuestra naturaleza interna, y lo que crece en nosotros es útil a la alimentación del alma. Para que las producciones agrícolas lleguen a buen término, son necesarios el sol, el agua y una buena tierra, en proporciones equilibradas. Pero una voluntad demasiado fuerte tiene efectos aplastantes sobre los demás, es como un sol excesivamente riguroso que deseca la planta. Demasiada humedad hará que se pudra. A veces las cosas nos fallan, no nutren nuestra divinidad interna porque ponemos en ellas un exceso de voluntad, queriendo a todo precio dejar huella.

CAHETEL inspira al hombre para que se eleve hacia Dios con el fin de agradecerle todos los bienes que nos envía. Los hombres perseguimos objetivos personales: la gloria, el poder, el amor, el respeto, y si realizamos una obra, nos volvemos complacientes hacia ella, nos enorgullecemos. Pero en nuestro despliegue evolutivo, un buen día nos damos cuenta de que aquella obra no ha sido más que un pretexto para que nuestro Ego Superior obtuviera ciertas experiencias. Cuando nos concienciamos de ello, nuestra mirada se eleva hacia Dios (es decir, hacia nuestro Ego Superior) y nos convertimos en sus instrumentos, acatamos sus mandatos. La presencia de CAHETEL en nuestras moradas fisolofales produce esta inspiración. Una voz -la suya- nos dice que trabajamos por cuenta ajena y que no debemos considerarnos propietarios de la obra que realizamos. El agradecimiento es un estado de sumisión hacia el que estamos agradecidos, es un deseo de servirlo, como él lo ha hecho con nosotros. Cuando ese agradecimiento hacia el Eterno se produce, las tensiones para con él desaparecen y ya no nos consideramos propietarios, sino simples subalternos a las órdenes del Maestro.

La persona nacida bajo la influencia de CAHETEL amará el trabajo, la agricultura, la caza, el campo, y tendrá mucha actividad en los negocios. Será una persona activa. Nada como un patrón activo para que sus servidores lo sean también. A veces, llegados a cierta edad, dudamos si conviene poner en marcha nuevas cosas. Pero cuando descubrimos al Patrón y éste nos dice que no hay final, que estamos trabajando para alcanzar un día la categoría de dioses creadores y tener la responsabilidad de un universo, entonces comprendemos que estamos en un permanente comienzo.

La afición por la caza debemos entenderla como un afán de cazar a los animales internos y expulsarlos de nuestros espacios. El Genio produce alimento para los animales. Ese alimento permite a las bestias subsistir y ejercer sus funciones. Ese trabajo de las bestias (los Luciferianos), ya lo sabemos, ha de permitirles un día reintegrarse a los puestos evolutivos de los que se vieron escindidas. Proporcionémosles ese alimento, utilizándolos para concienciarnos de los errores cometidos y después, desalojarlas de nuestros espacios internos y dar por terminada nuestra relación con ellas.

La contrafigura de CAHETEL:

El genio contrario provoca todo lo que es perjudicial a las producciones de la tierra y lleva el hombre a blasfemar contra Dios. Ya hemos visto lo que era perjudicial para la tierra: un sol tórrido, una humedad excesiva, podemos añadir las aguas polucionadas, las inclemencias del tiempo, las plagas de depredadores, el descuido de las tareas agrícolas, etc. Este genio del abismo insufla a su clientela un personalismo aplastante, un exceso de sentimentalidad, un temperamento demasiado riguroso, lo cual se traducirá en el exterior por oleadas de calor, lluvias torrenciales, aguas de riego polucionadas, plagas, tormentas de granizo, incendios y otros males de esta índole. Blasfemar contra Dios significa actuar en contra de las leyes cósmicas. Todo lo que viene del abismo nos impulsa a actuar de forma invertida, pero no necesariamente a transgredir las leyes cósmicas. El personalismo, por ejemplo, es una materialización de la voluntad, porque viene de abajo y no de arriba, pero no transgrede ninguna regla cósmica, como tampoco la transgrede una pasión entre un hombre y una mujer. Los cabalistas distinguen muy bien entre los errores que se cometen dentro del orden universal y los que atentan contra ese orden. CAHETEL del Abismo inspira ese tipo de atentados.

Tristán Llop y Kabaleb, la búsqueda del tesoro interior
http://elarboldorado.com/productos/shungit-la-piedra-inteligente/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que interesante todo lo expuesto.Tomare nota y e intentaré aplicarlo en mi programa de vida.Gracias
Pilar C.

Manuel dijo...

Gracias Tristán.

Feliz lunación para ti y para todos.

Un abrazo