Nueva Luna angélica (marzo 08)

Los ángeles guían nuestro camino y nos ayudan con su energía a realizar mejor nuestro proyecto de vida.

La lunación de marzo empieza el 7/3/08 a las 18.14 (hora española), a 17.31 de Piscis. Sus ángeles de regencia son el 70 (físico) y el 60 (el emotivo). Ambos son muy interesantes para reparar males de amor y para realizar la transformación alquímica que nos impulse hacia nuevas metas espirituales.

70.- Jabamiah

Jabamiah pertenece al coro de los Ángeles (en el árbol de la vida) y es el regente del sendero que une Venus con la Luna (Netzah con Yesod –ver el artículo del Árbol de la Vida ……….). Su clave principal es la Alquimia, que nos permitirá transformar nuestra realidad.

A continuación encontraréis una parte del texto de Kabaleb (que aparece en el libro de Los Dioses Internos), para que se pueda comprender la esencia de este ángel.

Lo que puede obtenerse de JABAMIAH:

1.- Expresa la eterna fecundidad de Dios y puede obtenerse de él Todo.
2.- La regeneración de las naturalezas corrompidas.
3.- La recuperación de los derechos perdidos y de la salud.
4.- Convertirse en una de las primeras luces de la filosofía.
5.- Protege contra la tentación de propagar doctrinas erróneas.

JABAMIAH es el 6º del coro de Ángeles y se ocupa en Yesod de los asuntos relacionados con Netzah; sitúa en nuestra morada filosofal nº 70 la esencia llamada Alquimia, que nos permite transmutar todos los metales, empezando por los que componen nuestro propio organismo. Es el regalo que nos viene de Netzah y que supone la posibilidad de cambiar las piezas de nuestra naturaleza, una por una, cuando están usadas y maltrechas.

Los antiguos alquimistas, inspirados por JABAMIAH, trabajaban en la fabricación del oro y al explicar sus métodos solían decir que para fabricar oro, es preciso disponer de una cantidad infinitesimal de ese metal. Si ese oro interno existe, un día todo en nosotros será oro, pero si no llevamos dentro una minúscula partícula de ese metal, toda la operación fracasará. Pues bien, JABAMIAH pone en nosotros ese oro que procede de Hochmah y se manifiesta materialmente en Netzah. En sus días y en sus horas, JABAMIAH sitúa en la correspondiente morada filosofal esa esencia que nos permitirá albergar en nuestro organismo las más elevadas fuerzas creadoras.

Nuestro cuerpo material está formado por todos los metales existentes en el mundo, desde los más groseros hasta los más puros. Los materiales groseros nos proporcionan resistencia, fuerza física, y nos permiten ser picapedreros, descargadores de muelles, levantadores de piedras. Cuando todo nuestro organismo está compuesto por materiales pesados: hierro, calcio, plomo, etc., estamos habitados por una categoría de obreros especializados en el tratamiento de dichos minerales, trabajando en los átomos para mantenerlos en forma. Cuando en nuestro sistema atómico se producen cambios, aparecen otros obreros especializados en el tratamiento de la nueva constitución, y así los equipos de mantenimiento interno van cambiando hasta que todas nuestras piezas son de oro y de piedras preciosas, exigiendo la presencia en nosotros de los grandes orfebres.

La calidad de los materiales que componen nuestro edificio humano es de una extrema importancia en el proceso evolutivo, ya que las entidades superiores no pueden habitar en moradas construidas con materiales de baja calidad, no porque digan, caprichosamente «yo aquí no voy», sino porque los átomos de los metales vibran a frecuencias distintas y si una Entidad muy elevada se introdujera en una pabellón construido con hierro, sus altas vibraciones lo destruirían. Si nuestro edificio interno no reúne condiciones, por más que llamemos a la espiritualidad; por más que invoquemos nombres sagrados y pidamos la ayuda de seres superiores, éstos no podrán acudir. JABAMIAH permite mejorar la calidad de nuestros componentes internos y nos ayuda a conseguir que todos nuestros pabellones sean de oro.

Cuando nuestro palacio interno sea todo de oro, se alojará en nosotros lo mejor de lo mejor, en lo que a entidades superiores se refiere y dispondremos de poderes que están vedados al común de los mortales. Hay personas empeñadas en tener contacto con las fuerzas espirituales, pero que al mismo tiempo se niegan a mejorar la calidad de sus edificaciones internas, porque habitan en ellas entidades que las complacen en ciertas inclinaciones a las que no quieren renunciar. Entonces sucede que la intensa llamada a lo espiritual obliga a que los de arriba desembarquen en sus aposentos internos y su estructura se derrumba, dando lugar a un permanente estado de mala salud. Lo superior se come literalmente a lo inferior, lo disuelve, y la persona no se explica que, siendo tan espiritual (por un lado) arrastre una salud tan mediocre. Cuando abordamos la gran aventura de la espiritualidad, debemos tener la voluntad suficiente como para abandonar el viejo mundo y transmutar enteramente nuestros metales, ya que de lo contrario, cuanto más espirituales seamos, a tiempo parcial, peor lo pasaremos en términos de salud.

Este genio domina sobre la generación de los seres y sobre los fenómenos de la naturaleza; protege a los que quieren regenerarse y restablecer en ellos la armonía que fue rota por la desobediencia de Adán, lo cual se consigue exaltándose hacia Dios y purificando los elementos que componen la naturaleza del hombre. Es entonces que el sabio retorna al principio de la creación, que recupera sus derechos, su primera dignidad, siendo de nuevo el dueño de la naturaleza, gozando de todas las prerrogativas que Dios le dio al crearlo, dice el programa.

Ya hemos visto de qué forma podemos regenerarnos y el significado de «exaltarse hacia Dios». A propósito de dicha exaltación, reproduciremos aquí lo que dijimos en nuestro Curso de Astrología Empresarial a propósito del genio 70. Decíamos: «Esto es lo que los obreros de la Edad Media denominaban proceso alquímico. El genio 70 es, en este sentido, el patrón de la Alquimia y todas las personas que pretenden operar en tales procesos deben recurrir a él. En el ciclo diario, el genio 70 actúa en los 20 minutos que inician la hora última antes de la salida del Sol. Es la hora en que los gallos cantan, la hora en que Pedro supo que había negado al que le eligió para levantar el templo de la Nueva Era, tomando conciencia de este hecho y estando en condiciones de rectificar. El Gallo es el signo anunciador de la luz que viene, el anunciador de la generación, en nuestra naturaleza interna, de ese Hijo que ha de transformar nuestra existencia; el anunciador del Fenómeno de la Naturaleza que ha de propiciar nuestra regeneración, entendiéndola como esa exaltación hacia Dios, o sea la exaltación de nuestra personalidad material hacia lo más elevado que hay en nosotros mismos, hacia el Ego Superior. Cuando este Fenómeno de la Naturaleza se produce, nuestros metales se purifican y se forma en nosotros el oro, lo cual significa que nos hemos convertido en un valor inalterable y que ya no estamos a la merced de las múltiples tendencias que nos transitan y que tienen mando por unas horas o por unos minutos en nuestra vida, obligándonos a tomar decisiones contrarias a aquello que queremos trascendentalmente ser, como le ocurrió a Pedro en su aciaga noche de la Negación». Hasta aquí la cita.

El oro cierra la puerta a las huestes del abismo, ya que, si las entidades de arriba no pueden manifestarse en unas moradas edificadas con materiales groseros, tampoco las entidades de abajo pueden penetrar en las moradas construidas con materiales nobles.

La persona nacida bajo esta influencia, se distinguirá por su genio, será considerada por los sabios de todas las naciones y se convertirá en una de las primeras luces de la filosofía, termina el programa. Para que las piezas de nuestro organismo físico sean de oro, es preciso que antes el oro acceda a nuestro cuerpo de deseos y a nuestro cuerpo del pensamiento, puesto que lo de abajo es una emanación de lo de arriba y no puede existir lo uno sin lo otro. Puede el oro estar solamente en los deseos, y estar en los deseos y en la mente, dado que el cuerpo físico es la expresión final de un proceso que se inicia en los mundos de arriba, pero lo que no puede ser es que nuestro físico sea de oro y nuestros cuerpos internos sean de bronce o de hierro. Se entiende así que el influenciado por JABAMIAH sea un gran pensador, un sabio, un auténtico genio, un ser que abre caminos a la filosofía. En sus días y en sus horas, si sabemos succionar las enseñanzas de JABAMIAH, entrará en nosotros el oro espiritual con el que transformar el mundo; el nuestro primero y después toda la sociedad.

60.- Mitzrael

Lo que puede obtenerse de MITZRAEL:

1.- Curación de las enfermedades de la mente.
2.- Liberación de los que nos persiguen.
3.- Fidelidad y obediencia de los subordinados.
4.- Reconocimiento del talento por parte de la sociedad.
5.- Protege contra las insubordinaciones y concede larga vida.

MITZRAEL es el cuarto del coro de Arcángeles y se ocupa en Hod de los asuntos relacionados con Gueburah; sitúa en nuestra morada filosofal nº 60 la esencia llamada Reparación. Cada ser humano lleva incorporado un botiquín que le permite auto-repararse cuando se ha lesionado. Las esencias de MITZRAEL llevan el elixir curador. El genio rige el sendero que va de Hod a Gueburah en su camino de retorno y repara esencialmente lo que el genio 39, que rige el mismo sendero, pero en su camino de ida, quebrantó, o mejor dicho, lo que quebrantó el individuo que no supo aprovechar adecuadamente las esencias de ese genio.

Al estudiar el genio 39, poníamos en relieve la relación Padre-Hijo que existe entre Gueburah y Hod. Decíamos entonces que el hijo debe someterse al padre que, a nivel de Gueburah, no siempre es justo, porque actúa en el mundo de las emociones, donde los principios divinos aparecen a menudo tergiversados. Pero el Hijo/Hod debe mostrarse obediente a Padre/Gueburah, dando cobertura intelectual a los deseos que Gueburah escenifica. Esos deseos injustos generan conflictividad y el que encaja el impacto de esa conflictividad es el cerebro, regido por Hod/Mercurio, porque es el que está debajo en la relación Gueburah-Hod y, por consiguiente, en él se plasman los defectos. Aparecen así las perturbaciones mentales.

En MITZRAEL la relación Padre-Hijo se convierte en lo contrario, en relación Hijo-Padre. Aquí es el Hijo el que pronuncia el discurso, y el Padre el que lo encaja. Es como si el hijo le dijera al padre: «Ya ves donde me ha llevado el que me hicieras ejecutar a toda costa tus deseos insensatos: ahora voy retrasado y ya no puedo ser el ejecutor de tus injusticias». El padre asimila la lección que le viene del hijo y se reforma, ante la evidencia de los resultados. Esa reforma significa la curación del cerebro, o sea, del hijo.

Esta dinámica, traducida a hechos reales, hace que los seres librados a sus pasiones, los que utilizan sus fuerzas intelectuales para justificar emociones desbordadas, sentimientos fuera de la normativa cósmica, acaben por tener hijos con enfermedades mentales; que pueden ser desde ligeras paranoias o esquizofrenias, pasando por epilepsias o retrasos más profundos. Toda conducta desenfrenada de los padres dará como resultado hijos dañados mentalmente.

El genio 39 del abismo produce infanticidios y podemos definir como tal la muerte mental del hijo. Cuando Marte atropella a Mercurio, sobre todo en el aspecto de cuadratura, el individuo influenciado por el Genio 39 puede engendrar un hijo enfermo mental. Si esto sucede, en los puntos de MITZRAEL encontrará la Reparación; una reparación que pasa siempre por una toma de conciencia de que aquella enfermedad es el fruto de una conducta emocionalmente disparatada. El padre debe escuchar el clamor del hijo enfermo y si sabe escuchar el mensaje que contiene la enfermedad y modifica su conducta, el hijo se curará.

En la dinámica interna, la locura de nuestra inteligencia se verá reparada cuando se modifiquen las pautas de nuestra conducta emocional. En los días y en las horas de MITZRAEL pueden ser curadas las enfermedades derivadas de los deseos, incluidas las que proceden del consumo de drogas. Pero, precisémoslo, será inútil que, conociendo este detalle, se le enciendan cirios a MITZRAEL y se inunde al genio de plegarias. La curación pasa por una toma de conciencia y por la rectificación de una conducta equivocada. En este sentido, los días y las horas de MITZRAEL facilitarán esa toma de conciencia.

Este genio sirve para curar las enfermedades mentales y nos ayuda a liberarnos de nuestros perseguidores, dice el programa. Padre-hijo son fuerzas que actúan en cada uno de nosotros, el padre siendo el Deseo, y el hijo la Inteligencia sometida a este deseo. Por consiguiente, cuando un hijo nos sale loco o simplemente con la inteligencia mermada, será señal de que esa locura se ha generado antes en nuestro fuero interno. Esa locura es el sometimiento al mundo sin normas de los deseos y puede aparecer bajo la forma de una absoluta sensatez.

En cuanto a los perseguidores, estos comienzan su actuación igualmente en nuestra naturaleza interna. Son las tendencias que persiguen nuestros legítimos afanes; las que nos llevan a hacer aquello que no queremos hacer. (Lo que no quiero hacer, hago y lo que quiero hacer no hago, decía San Pablo). Cuando aparecen en nosotros impulsos sublimes, se disparan automáticamente toda una bandada de perseguidores, tripulados por los de abajo, con la misión de impedir que se cumplan los objetivos. MITZRAEL nos libera de esos perseguidores en sus días y en sus horas. Los impulsos sublimes constituyen una terrible amenaza para los poderes de las tinieblas, que ven amenazado su reino. Pero, sobre todo, la confrontación entre lo sublime y lo abismal es generadora de conciencia, de modo que los de abajo llevan a cabo una actuación positiva al ejercer esta oposición. Si la lucha entre el legítimo afán y los perseguidores, en lo interno, no da resultados, se escenifica en el mundo material y aparece el defensor de lo digno y elevado que encarna el propio individuo y los perseguidores, representados por la oposición.

Domina sobre los personajes ilustres que se distinguen por su talento y sus virtudes; influencia sobre la fidelidad y la obediencia de los subalternos hacia sus superiores. La persona nacida bajo esta influencia reunirá todas las más bellas cualidades de cuerpo y de alma; se distinguirá por sus virtudes, su inteligencia, su humor agradable y vivirá largo tiempo, concluye el programa. Cuando lo inferior se subordina a los superior de una manera natural, sin forcejeos, lo superior reina y puede dedicar todo su talento, no a combatir su propia naturaleza en una guerra de desgaste que limita sus posibilidades, sino que dispone de todas sus fuerzas para el gran combate del mundo y para salir vencedor de todas las pruebas. No hace falta más para ser una persona ilustre.
Kabaleb
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